PERSECUCIÓN CÓSMICA
PERSECUCIÓN CÓSMICA Hal Clement
Título original: Needle
Año de publicación: 1947
Editorial: Jacobo Muchnik
Colección: Fantaciencia, nº 2
Traducción: María Vivancos
Edición: 1957
Páginas: 246
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Daniel Salvo

A mediados de los ochenta, vimos a Kyle McLachlan (el Paul Atreides cachetón de DUNE) actuar como el huésped de un detective extraterrestre parecido a una babosa que se encontraba en nuestro planeta dando caza a un feroz criminal de su especie (altairianos, creo que se llamaban). La película se tituló THE HIDDEN, que en el español televisivo se tradujo como EL EXTRATERRESTRE OCULTO. Si pueden verla háganlo, es una muy buena mezcla de policial y ciencia-ficción.

Lo mismo puede decirse de PERSECUCIÓN CÓSMICA (NEEDLE), novela en la que —se dice— se basa el argumento de la película comentada líneas arriba. Si bien hay puntos de contacto, no se trata de una adaptación.

La historia principia con el arribo y amarizaje forzoso del Cazador —llamado así por que carece de nombre personal—, un policía extraterrestre cuyo cuerpo tiene la apariencia de una masa coloidal, sin forma y prácticamente incolora. Esta forma de vida es simbiótica, es decir (como si no lo supieran) que necesita necesariamente de un huésped para sobrevivir, moverse, ver y demás funciones. Ingresa primero al cuerpo de un tiburón, al que dirige hacia la costa más cercana, la cual pertenece a una isla del archipiélago de las Hawaii. Para su fortuna, cerca del lugar hay un grupo de muchachos jugando, y dado que deduce que se encuentra ante una especie inteligente, decide entrar en el cuerpo del adolescente Robert Kinnaird, a través de los poros de su pie. Por supuesto, dada la ética del Cazador, el muchacho apenas advierte el ingreso del simbionte a su cuerpo.

Robert debe dejar pronto la isla para continuar con su educación escolar en el continente, lo cual frustra los planes del Cazador de seguir buscando a su presa en la isla. Inicia un metódico estudio del lenguaje y comportamiento terrestre (norteamericano, diríamos mas bien), dado que se ha propuesto comunicarse con su huésped.

Un accidente deportivo hace que Robert deba guardar reposo unos días, los que son aprovechados por el Cazador para manifestarse ante su huésped. Lo hará de la manera más singular: habiendo aprendido el alfabeto y gran parte del lenguaje inglés, hará aparecer letras en los ojos de Robert, oscureciendo determinadas áreas de sus pupilas (pan comido para un ser que puede filtrarse en cualquier lugar del cuerpo). Una vez superado la sorpresa, Robert decide cooperar con el Cazador.

Se inicia aquí un sorprendente argumento policial, con toques de buddie movie o películas de compañeros. Además de simbiontes, la dupla Robert / Cazador se convierte en una pareja de detectives al mejor estilo de Starsky & Hutch, aunque esta relación carece del humor e irreverencia de los personajes televisivos.

Así, la pareja de detectives compuesta por un hiperecuánime quinceañero norteamericano y un policía extraterrestre sin forma inicia sus investigaciones, y debo decir que, a partes iguales, tanto el seguimiento de pistas como las deducciones a lo Sherlock Holmes son de lo más elaborado que se pueda imaginar. El Cazador le ha informado a Robert que no hay forma de descubrir a simple vista en qué cuerpo se encuentra su presa. Sin embargo, es posible que ésta si se haya percatado de la presencia del Cazador en el cuerpo de Robert. Además, varios de sus amigos empiezan a desarrollar extraños comportamientos —uno de ellos se aficiona a la biología de virus, conocimiento considerado como esencial para sobrevivir en la Tierra para la especie del Cazador—. Otros manifiestan súbitos deseos de abandonar la isla. Además, un perro ha desaparecido, hecho bastante extraño dado lo reducido del lugar.

La pareja simbionte decide incorporar un miembro más al equipo, el doctor Seever, médico local. Sus conocimientos especializados les darán a nuestros detectives nuevas pautas de investigación.

Comienza entonces la etapa del descarte, es decir, la evaluación de los posibles sospechosos de portar al enemigo, a quien el Cazador llama Matador. Y como en las mejores novelas de detectives, la identidad del huésped del Matador resulta ser una sorpresa total.

La novela toma un nuevo giro a partir de este punto. ¿Qué hacer con el Matador? ¿Qué evidencias tiene Robert de que el Cazador esté diciendo la verdad? ¿Qué pasará después, dado que ninguno de los extraterrestres puede volver a su planeta?

Interrogantes que, por supuesto, se resuelven al final de la novela. Excelente. Y comparto la admiración del Cazador respecto al padre de Robert Kinnaird: lo ha educado muy bien.

© Daniel Salvo, (726 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Velero 25 el 1 de febrero de 2005