VUELTA AL MAÑANA
VUELTA AL MAÑANA EE. UU., 1968
Título original: Star Trek TOS: Return To Tomorrow
Dirección: Ralph Senensky
Guión: John Kingsbridge
Producción: Gene Roddenberry y John Meredyth Lucas
Música: Alexander Courage y George Duning
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Majel Barrett (Chapel); Diana Muldaur (Dra. Ann Mulhall); Eddie Paskey (Teniente Leslie); Cindy Lou (Enfermera)
Temporada: 2, Episodio: 20

Sinopsis

Fecha estelar 4768.3. La Enterprise capta una llamada originada en el planeta Arret. Kirk y un equipo de misión se transportan a ese mundo muerto, donde, en una gruta subterránea, encuentran a los tres únicos supervivientes de una antiquísima civilización. En realidad, son sus mentes las que han sobrevivido, contenidas en unas esferas especiales. Sargon, líder de estos seres, les pide a Kirk, Spock y la doctora Mulhall que les permitan ocupar sus cuerpos momentáneamente, mientras sus mentes quedan preservadas en las esferas. Su intención es construir unos cuerpos androides que sirvan de receptáculos para su energía mental. Pero Henoch, el arretiano que ocupa el cuerpo de Spock, tiene otros planes.

Spock/Sargon comentándole algunas cositas a Mulhall/Thalassa
Spock/Sargon comentándole algunas cositas a Mulhall/Thalassa

En este episodio aparece por primera vez una de las actrices más apreciadas por los trekkies, Diana Muldaur, que en la tercera temporada interpretaría a la doctora Miranda Jones en ¿NO HAY EN VERDAD BELLEZA? Muchos años después, esta excelente intérprete asumiría el rol de ese trasunto femenino de mi admirado Bones que fue Katharine Pulaski en la segunda temporada de TNG. Pero además VUELTA AL MAÑANA es un episodio notable por presentar varios de los temas característicos de Star Trek en particular y la ciencia-ficción en general. Uno de ellos es la idea de la raza superior que, eones ha, se dedicó a sembrar de vida inteligente la galaxia. No obstante, queda claro que la vida en la Tierra evolucionó de forma independiente. Spock, por su parte, parece creer que lo explicado por Sargon puede estar relacionado de alguna manera con ciertos mitos de Vulcano.

Otro lugar común de la ciencia-ficción tratado en el capítulo es el de la posesión de los humanos por criaturas extraterrestres. No obstante, este caso concreto es un poco diferente, pues aquí los alien toman los cuerpos de Kirk y sus compañeros, mientras que las mentes de éstos últimos permanecen contenidas en los receptáculos esféricos, de forma que la disociación de cuerpos y mentes es total.

Un aspecto bastante original del argumento es la pretensión de Sargon de construir cuerpos robóticos a imitación de los humanos, para depositar en ellos sus esencias mentales y poder vivir de un modo más normal, si es que se puede definir así. Este es precisamente el quid de la cuestión, el que provocará los acontecimientos narrados en el episodio.

El de Sargon es uno de los personajes más fascinantes de toda Star Trek. Uno de los últimos miembros de una especie inteligente, que ha pasado por todas las facetas imaginables de la evolución, es prácticamente inteligencia pura, una forma de energía que lleva miles de años esperando que algunas de las semillas que plantaron sus congéneres haya producido una civilización lo suficientemente avanzada para viajar por el espacio y llegar a Arret. Cuando contacta con Kirk no oculta su satisfacción por el encuentro, porque los federales poseen la tecnología para construir los robots que los tres superviviente arretianos necesitan para alojar sus esencias. Para explicar mejor sus intenciones, Sargon toma brevemente el cuerpo del capitán, provocándole una aceleración metabólica que preocupa mucho a Bones. Kirk, que por un momento ha estado en contacto con la mente de Sargon, asume que es un ser noble y honesto y aboga por ayudarle. En la reunión que se celebra en la sala de oficiales, para decidir qué opción tomar, tan sólo Scott y McCoy se oponen a los planes de Sargon. El ingeniero jefe acaba convencido por los razonamientos del capitán, que le hace ver los extraordinarios avances técnicos que conllevaría una asociación con los arretianos. También Bones cede al final, tras escuchar una de las memorables parrafadas de Jim, pero sigue guardando muchas reticencias sobre unos seres que, curiosamente, desean ocupar los cuerpos del capitán y el primer oficial de la nave.

Spock/Sargon al mando de la Enterprise, un subidón, oiga
Spock/Sargon al mando de la Enterprise, un subidón, oiga

Las transferencias mentales se llevan a cabo, bajo la supervisión médica de McCoy, y Sargon, Henoch y Thalassa se adueñan de los cuerpos de Kirk, Spock y la doctora Mulhall. Pero mientras Sargon se centra en su proyecto y Thalassa disfruta de la sensación de ser de nuevo una mujer, Henoch, fascinado por el poderoso cuerpo de Spock, decide quedárselo. Como sabe que Sargon jamás le permitirá hacerlo, planea asesinarlo mientras ocupa el cuerpo de Kirk, para lo cual cuenta con la ayuda de la sugestionada enfermera Chapel. El poseído Kirk fallece y todo parece salir tal como Henoch ha previsto. McCoy se enfrenta a un dilema, porque Sargon ha muerto y el cuerpo del capitán está inerte, pero la mente de Jim se conserva en el receptáculo que fuera del líder arretiano. El médico desea devolver la mente de Kirk a su propio cuerpo, pero no tiene los conocimientos para hacerlo. Entonces interviene Thalassa. Tentada por Henoch, flaquea y trata de convencer a McCoy para que le deje quedarse en el cuerpo de Ann Mulhall, a cambio de que salve al capitán. El galeno, un hombre de principios, no cede. Enfurecida, la arretiana emplea contra él sus poderes. Pero afortunadamente entra en razón, comprende la magnitud de lo que ha estado a punto de hacer y asume que Sargon estaba en lo cierto, que la tentación de poseer un cuerpo físico, después de miles de años de sobrevivir como pura energía, puede sacar a la luz lo peor de ellos. Entonces, cuando una afligida Thalassa reconoce su error, se manifiesta Sargon, que en realidad no ha muerto. El líder arretiano, además de restaurar a Jim, logra destruir a Henoch con una inteligente argucia, tras lo cual, comprendiendo lo peligroso que puede ser transferir sus conciencias a un cuerpo que no es suyo, y asqueado ante la idea de vivir como un androide, decide regresar a su estado de energía pura. Thalassa, su amante esposa, estará a su lado para siempre, ofreciéndole un amor incondicional, que trasciende lo meramente físico. Eso sí, antes piden a Kirk y a Ann Mulhall que les permitan ocupar sus cuerpos durante un breve instante, para despedirse como un hombre y una mujer.

En este capítulo Leonard Nimoy tuvo ocasión de demostrar a la audiencia sus formidables dotes interpretativas, encarnando no sólo al impasible vulcaniano que todos conocemos, sino también al diabólico Henoch. Con su actuación en este episodio, y en el anterior ESPEJO, ESPEJITO, Nimoy se reveló como un intérprete con muchos registros, capaz de encarnar convincentemente a villanos de talla.

Un último detalle. A Shatner se le ha acusado, en parte con razón, de sobreactuar en algunas ocasiones. Sin embargo, la forma en que interpretó la escena de intercambio mental entre Kirk y Sargon en la cueva, como si fuera un médium poseído, resulta de lo más adecuada.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.101 palabras) Créditos