ZENDEGI
ZENDEGI Greg Egan
Título original: Zendegi
Año de publicación: 2010
Editorial: Bibliópolis
Colección: Bibliópolis Fantástica, nº 70
Traducción: Carlos Pavón
Edición: 2012
Páginas: 300
ISBN:
Precio: 21,95 EUR
Comentarios de: Armando Parva

Lo primero que llama la atención de esta novela es que se desarrolla en Irán. Si, el Irán del arroz pilaf y los ayatolas. No tengo ni idea de porqué a Egan situó la acción en un escenario tan exótico. Exótico para un occidental, se entiende. Lo único que se me ocurre es que tratándose de una historia de futuro próximo pensó que para dar distancia al lector sobre la historia que mejor que situarla en un lugar a la vez tan cercano como relativamente inaccesible para lo que viene a ser el turista típico. Algo así como situar la acción en Lankiveil en pleno auge Harkonnen.

Lo segundo es que se desarrolla en dos periodos, en 2012 y en 2027. En el primero el ambiente político del país está revuelto a causa de ciertos escándalos que comprometen los resultados de las inminentes elecciones, y en el segundo el factor tecnológico está plenamente presente.

En este sentido ZENDEGI (que al parecer significa vida, en farsi), algo que se puede considerar como el tercer toque de atención, se escapa de la tónica general de los escritos de Egan al configurarse como una novela convencional. No es tanto la tecnología al límite y las implicaciones filosóficas de su desarrollo e implantación, que de esto también lo hay, pero en la segunda parte, sino de cómo las personas desarrollan e interaccionan con esa tecnología en el día a día, sin grandes aspavientos ni retorcidas situaciones.

La primera parte de la novela sigue a Martin Seymour, periodista australiano que ha sido enviado a Irán a seguir las elecciones. Allí encuentra que un escándalo sexual que afecta a uno de los más importantes políticos del país está a punto de dar un giro al gobierno teocrático, estando el ambiente realmente revuelto. Más allá de las circunstancias políticas Martin acaba casándose con una iraní, con la que tiene un hijo, quedándose a vivir definitivamente en el país. Paralelamente, se sigue la vida de la neuróloga Nasim Golestani, iraní exiliada en Estados Unidos tras haber escapado del país al ser su padre un disidente ejecutado por las autoridades. Nasim trabaja en un proyecto que pretender hacer una copia de la mente humana a base de complejos sistemas de escaneo y almacenamiento. Por supuesto sigue con interés los convulsos acontecimientos de su país.

Quince años después encontramos que Nasim ha regresado a Irán y se dedica al desarrollo de videojuegos y Martin está afectado por un cáncer terminal. Nasim está utilizando sus conocimientos sobre el mapeo cerebral para mejorar sus desarrollos de realidad virtual y Martin, preocupado por el futuro de su hijo, habla con Nasim para que desarrolle una simulación de si mismo para amparar al chaval en la medida de lo posible. Es consciente que su hijo no creerá que esa simulación es realmente su padre, pero espera que al menos pueda completar su educación, y servirle en cierto modo de guia.

Como ya he comentado ZENDEGI se aleja de las premisas habitualmente hard de los escritos de Egan para convertirse en un relato con personajes complejos (aunque a veces un tanto superficiales, como cuando Martin se obsesiona por digitalizar su colección de vinilos), con motivaciones plausibles. En el aspecto técnico y científico, Egan es tan riguroso como acostumbra, aunque he leído por ahí que se toma excesivas licencias con las tecnologías de mapeo neuronal, siendo como es una novela de futuro cercano, y como ya es habitual en él filosofa sobre las implicaciones de la inteligencia artificial, hasta que punto es ético crear entes inteligentes para luego usarlos como meros objetos de diversión. También incide sobre las tensiones que rodean a toda nueva tecnología, con grupos a favor y en contra de las mismas, aunque para mi gusto de una forma un tanto polarizada y maniquea.

Una cosa que me ha desconcertado es la excesiva emotividad de algunos pasajes. No recordaba que Egan perdiera demasiado el tiempo en este tipo de cuestiones, y me han parecido un tanto impostados, o al menos no me los esperaba.

En resumen, una novela tan exótica como nos tiene acostumbrados éste autor, aunque en este caso de un exotismo diferente.

© Armando Parva, (691 palabras) Créditos