UN DÍA EN LA VIDA DE DATA
UN DÍA EN LA VIDA DE DATA EE. UU., 1991
Título original: Star Trek TNG: Data´s Day
Dirección: Robert Wiemer
Guión: Harold Apter y Ronad D. Moore
Producción: David Livingston
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (Miles O´Brien); Rosalind Chao (Keiko Ishikawa); Sierra Pecheur (Embajadora T´Pel/Subcomandante Selok); Alan Scarfe (Comandante Mendak); April Grace (Jefe de Transportación Hubbell); Shelley Desai (V´sal)
Temporada: 4, Episodio: 11

Sinopsis

Fecha estelar 44390.1. Data mantiene buenas relaciones con el comandante Maddox, y como este le ha pedido que le mantenga informado de sus actividades, el androide registra su rutina diaria durante una jornada a bordo de la Enterprise.

Data aprendiendo a bailar
Data aprendiendo a bailar

En el episodio LA MEDIDA DE UN HOMBRE, de la segunda temporada, vimos cómo un oficial de la Flota, el comandante Maddox, pretendía tratar a Data como si fuera una cosa, una propiedad de la Federación. Picard se vio obligado a intervenir y a defender el derecho del androide a ser considerado una auténtica forma de vida, a pesar de su naturaleza artificial. Al final, gracias a los esfuerzos de Picard y a la determinación de Data, la UFP reconoció los derechos de las formas de vida artificiales. En UN DÍA EN LA VIDA DE DATA volvemos a saber de Maddox, que ahora mantiene relaciones cordiales con el androide, quien se comunica con él regularmente, manteniéndole al tanto de sus experiencias.

El origen de este magnífico episodio debemos buscarlo en la tercera temporada de TNG, durante la cual se planteó que podía dar buen resultado narrar cómo era un día normal a bordo de la Enterprise. Harold Apter y Ronald D. Moore estudiaron la viabilidad del proyecto, barajando dos posibilidades:orientar el guión bajo la perspectiva de Picard, o hacer que fuese la misma nave, a través del ordenador central, la que narrara la acción. Por otra parte, el equipo de TNG llevaba tiempo acariciando la idea de celebrar una boda en la Enterprise, e incluso se pensó en que Picard fuese el novio, lo que quizá hubiera dado un giro interesante a la serie.

Al final, Apter y Moore se decidieron porque fuera Data el conductor de la historia. El androide era ya el personaje más carismático de la producción, el símbolo mismo de TNG, y por su actividad continuada, pues no necesitaba descansar ni dormir, el más indicado para registrar el devenir del navío y su tripulación durante veinticuatro horas ininterrumpidas.

La idea de casar al capitán fue pronto desechada, pues el carácter del personaje ya estaba más que perfilado, y los espectadores sabían que Picard, como todos los exploradores, era un hombre solitario. Además, ¿con quién casarle? La única mujer con la que hasta el momento había congeniado era la intrigante Vash (Jennifer Hetrick) de LAS VACACIONES DEL CAPITÁN, pero evidentemente no tenía madera de esposa. ¿A quién casar, entonces?

Fue en ese instante cuando los guionistas repararon en Miles O´Brien. El jefe de transportadores, que llevaba en TNG desde el principio de la serie, se había ido convirtiendo en uno de los secundarios más apreciados por los trekkies, y Apter y Moore optaron porque fuera él quien contrajera matrimonio. Su prometida sería un nuevo personaje femenino, creado para la ocasión:la botánica Keiko Ishikawa, interpretada por la actriz Rosalind Chao que, curiosamente, era amiga íntima de Elizabeth Dennehy, que encarnó a la comandante Shelby en el memorable capítulo doble LO MEJOR DE DOS MUNDOS. La boda de Miles y Keiko fue un auténtico hito Trek. El personaje de O´Brien iba adquiriendo importancia, y cuando se dio luz verde al proyecto de Espacio Profundo 9, Miles y esposa pasaron a interpretar los mismos roles en la nueva producción.

El guión de Moore y Apter era perfecto, pero Rick Berman y Michael Piller, pensando que al episodio le faltaba algo de intriga, añadieron de su cosecha la trama de la conspiración romulana, con lo que la cosa quedó más redonda.

Si algo queda claro en UN DÍA EN LA VIDA DE DATA es la evolución del personaje. El androide ya no muestra esa frenética ansiedad por descifrar los misterios del comportamiento humano. Es evidente que todavía le falta mucho para entender, siquiera superficialmente, la complejidad del alma humana. Pero sus impresiones, las reacciones que le provocan los comportamientos y sentimientos ajenos, revelan que ha conseguido penetrar, aunque sea levemente, el velo que rodea la para él misteriosa esencia de la humanidad. Admite no comprender las emociones humanas más negativas, como el odio o la envidia, pero otras, como la amistad y la necesidad de compañía, ya no le son ajenas. Brent Spiner comentó en una ocasión que Data sí tiene sentimientos, pero no lo sabe. Y este es el episodio en el que se revela a la audiencia esa faceta del androide, posteriormente explorada con más profundidad en el maravilloso EN TEORÍA. En la escena de la boda, Data declarara que la amistad, la necesidad de ser amado y el afecto son emociones que quizás nunca pueda experimentar, pero que ya no le desconciertan. Pero la parte más emotiva del episodio viene al final, cuando Data está terminando su carta a Maddox, que, no lo olvidemos, es el hombre que abogaba por desmontarlo en LA MEDIDA DE UN HOMBRE. En sus últimas palabras, dirigidas a aquel que pretendía negar sus derechos y su propia existencia como forma de vida, el androide expresa su disposición a perseverar en el entendimiento de lo que significa ser humano, y se muestra esperanzado ante la posibilidad de alcanzar su propia humanidad.

El episodio no tiene desperdicio, revelándose como uno de los mejores dedicados a Data. La trama secundaria complementa la principal, aportando al capítulo las necesarias dosis de intriga. La maniobra de la espía romulana, que se hace pasar por una respetable embajadora de la Federación, será utilizada por la pérfida almirante Satie para atacar a Picard en el posterior EL JUICIO DEL TAMBOR.

Uno de los momentos más divertidos del episodio es la clase de baile que Beverly le da a Data. Gates McFadden se reveló a los espectadores como una estimable bailarina. Brent Spiner también es un consumado bailarín, de lo que dejó constancia el director. Según Wiemer, aunque para un par de zapateados se recurrió a un doble, Spiner realizó la mayor parte de las escenas de claqué.

Aquí aparece por primera vez la mascota de Data, un gato al que más adelante se bautizaría como Spot. También descubrimos que el primer bebé nacido a bordo de la Enterprise D no fue, como creen muchos, Molly, la primogénita de Miles y Keiko, si no el niño de la teniente Juárez, del que no se da el nombre.

Data nos cuenta cómo es un día normal a bordo de la Enterprise. Una verdadera gozada para los trekkies. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.059 palabras) Créditos