Los príncipes demonio 3
EL PALACIO DEL AMOR
EL PALACIO DEL AMOR Jack Vance
Título original: The Palace of Love
Año de publicación: 1966
Editorial: Martínez Roca
Colección: Gran Super Ficción
Traducción: Francisco Blanco
Edición: 1988
Páginas: 467
ISBN:
Precio: Descatalogado

Al finalizar LA MÁQUINA DE MATAR nos encontramos a un Kirth Gersen fabulosamente rico en compañía de Alusz Iphigenia, a la que había salvado de las garras de Kokor Hekkus, el segundo de los malvados Príncipes Demonio.

Pero al iniciar EL PALACIO DEL AMOR, la obsesiva misión de Gersen resulta insoportable para Alusz y decide abandonarlo cuando éste inicia las pesquisas a la búsquda del tercer Príncipe Demonio, Viole Falushe, en el planeta Sarkovy.

Falushe es, como sus antiguos asociados, un psicópata de libro que disfruta con toda clase de juegos eróticos que van de lo simple e infantil a lo retorcido y monstruoso. Como el resto de los Príncipes Demonio, y en vista de que no es bien recibido en parte alguna del Oikumene, y ni siquiera en el Más Allá, se oculta y transforma para poder viajar y dedicarse libremente a sus oscuros negocios, de modo que las dificultades de Gersen para seguir su pista y localizarlos son extremas.

Ese ha sido el esquema de EL REY ESTELAR y LA MÁQUINA DE MATAR. EL PALACIO DEL AMOR no es menos. Por eso Gersen y Alusz Iphigenia se encuentran en Sarkovy, siguiendo un fino hilo que enlazará en otro fino hilo del que Gersen pueda seguir tirando.

Lo que horroriza a Alusz Iphigenia es, por un lado, el desprecio por la vida de los naturales de Sarkovy, tierra de competentes envenenadores, y por otro la indiferencia de Gersen al respecto. En general por la indiferencia que siente Gersen por todos los abusos y padecimientos que van observando en su periplo, de modo que finalmente Alusz decide abandonarle... un tanto hipócritamente porque gracias al indiferente Gersen escapó al destino que le tenía preparado Attel Malagate.

El caso es que Gersen ya en solitario viaja de un mundo a otro tras la pista de Viole Falushe abriéndose paso gracias a su fabulosa fortuna. El tema es recurrente en Vance, y lo vuelve a tratar en el Ciclo de Tschai, donde Adam Reith se hace con un capitalito con métodos tan poco ortodoxos como los de Gersen. Ya sabemos que los héroes de Vance son, fundamentalmente, inteligentes, así que recursos no les faltan a la hora de sanear sus finanzas y sin ser manirrotos, usar el dinero pródigamente para reforzar las perspectivas de éxito de sus planes.

La pista definitiva le revela que en realidad Falushe es un tal Vogel Filschner, originario de la Tierra, y allá va Gersen, descubriendo a un Filschner adolescente, amargado y despreciado por sus condiscípulos, lo que finalmente le acabaría por convertir en el monstruoso Viole Falushe. Una de sus más profundas influencias fue el poeta loco Navarth. Gersen le interroga, extorsiona, presiona y soborna hasta conseguir que Falushe se interese en él, y el desenlace viene a ser el mismo que en anteriores entregas.

En esta novela el personaje de Navarth se desarrolla como un contrapunto al del frío y metódico Gersen. Caprichoso, voluble, mentiroso, genial, despectivo o servil, según convenga a sus intereses, Navarth acabará acompañando a Gersen por el Oikumene y el Más Allá buscando también venganza contra Filschner, que le tiene sometido desde hace ya mucho tiempo.

Como era de esperar, las extrañas costumbres que imagina Vance dan un color especial a sus obras, en LA MÁQUINA DE MATAR describe como en el planeta Murchison, y en general en el Más Allá, la esclavitud es legal. Se compran y se venden los recursos humanos y la industria medra gracias a ellos. En el planeta Sogdian la prostitución está institucionalizada y se utiliza como una particular forma de pagar impuestos: las mujeres deben prestar servicios cívicos que los hombres deben cívicamente emplear. El estipendio pasa directamente a las arcas del fisco. Los impuestos especiales se pagan con... niños de dos años.

Donde se queda corto es en describir las maldades y perversiones de Viole Falushe. Se espera un grado mayor de sociopatía por parte del malo de la novela, pero este se limita a jugar con sus invitados y recrearse en varias obsesiones de un carácter poco espectacular. Puede que por la época en la que se escribio la novela, bastara con insinuar que Falushe era un pervertido, pero en estos tiempos modernos eso no es suficiente.

© Francisco José Súñer Iglesias, (703 palabras) Créditos