Los príncipes demonio 2
LA MÁQUINA DE MATAR
LA MÁQUINA DE MATAR Jack Vance
Título original: The killing machine
Año de publicación: 1964
Editorial: Martínez Roca
Colección: Gran Super Ficción
Traducción: Eduardo García Murillo
Edición: 1988
Páginas: 467
ISBN:
Precio: Descatalogado

Al finalizar EL REY ESTELAR Kirth Gersen cumplió la primera parte de su venganza dejando que la fauna y flora del planeta Teehalt acabara con Attel Malagate, el malvado Rey Estelar, y se tomó un descansito antes de ponerse tras la pista del segundo Príncipe Demonio, Kodor Hekkus, alias La máquina de matar.

Recordemos brevemente que Kirth Gersen fue, junto a su abuelo, el único superviviente de la masacre de Mount Pleasant, una remota y pacífica colonia agrícola, liderada por los Prícipes Demonio, un quintento de villanos entre los que se encuentran los mentados Attel Malagate y Kodor Hekkus. Desde ese momento, el abuelo de Kirth lo adiestra en variadas artes, desde la lucha a puñetazo limpio hasta el sutil engaño, para que llegado el momento se tome cumplida venganza.

Hekkus es un malvado de libro. Las actividades que desarrolla fuera de su planeta natal, Thamber, son las típicas del delincuente profesional; robo, extorsión, secuestro, asesinato. Además se hace preceder por su fama de torturador sistemático. No obstante, tiene sus cosas buenas. No se trata de un psicópata inestable que se guía por el capricho del momento, es inteligente, un mago del disfraz y buen pagador, por lo que mantiene un nutrido grupo de fieles sicarios que le permite desplazarse por el Oikumene impunemente, de hecho, ni sus propios hombres tienen claro su aspecto físico, lo que le hace inalcanzable para Gersen, que cuando arranca la novela está sumido en un estado de irritable abatimiento.

Sin embargo, recibe un encargo del PCI (la Policía Coordinada Interplanetaria, una especie de policía de policías) para investigar ciertos sucesos en los que Hekkus parece involucrado. El asunto resulta muy extraño, se está produciendo una ola de secuestros en el Oikumene en los que se pide siempre la misma cantidad: 100.000.000 UCL. Espoleada su curiosidad, Gersen investiga y tras algunas peripecias llega hasta el opulento Duschane Audmar, al que han secuestrado sus dos pequeños hijos y por los que está dispuesto a pagar el rescate requerido. Gersen consigue que es Audmar le contrate como apoderado y así llegamos a uno de esas invenciones que hacen tan atractivas las novelas de Vance: Intercambio.

Ubicado en el planeta Sasani, se trata de un complejo, por decirlo de algún modo, hotelero donde los secuestradores trasladan a los secuestrados y donde pueden ser recuperados previo pago del rescate. Intercambio es tolerado por las autoridades del Oikumene porque de otro modo sería peor. En Intercambio los secuestrados son tratados dignamente por el personal, mientras que de permanecer en manos de los secuestradores podrían sufrir las pésimas condiciones de un cautiverio improvisado, además de que queda clara constancia de que aún siguen vivos.

Es en Intercambio donde Gersen descubre el punto débil de Hekkus, y a partir de ahí tirará del hilo que le llevará al enfrentamiento final con su enemigo, haciéndole de paso fabulosamente rico.

Resulta destacable que Gersen se muestre bastante más vivo que otros héroes de Vance. A todos ellos les mueve un impulso inquebrantable que muchas veces les hace comportarse como autómatas. En ese aspecto Gersen no es menos, pero de cuando en cuando da muestras de desánimo, de cansancio. Se muestra muy consciente del carácter obsesivo de su misión, y reflexiona sobre qué ocurrirá si el algún momento consigue culminar su venganza. ¿Qué será a partir de entonces de su vida? ¿Qué objetivo puede seguir moviéndole cuando ya no le quede nada por lo que luchar?

También se muestra sensible hacia la belleza, algo que tampoco es extraño en el héroe vanciano, pero en el caso de Gersen se produce una progresiva evolución más allá del primer fogonazo.

Como todos los libros de Vance LA MÁQUINA DE MATAR es de ágil lectura y mantiene la constante de sus aventuras, sus protagonistas prefieren la astucia y la inteligencia antes que la fuerza bruta, pero no son ajenos a ésta y pueden desenvolverse perfectamente a puño, o armas blancas o de fuego.

Las aventuras de Gersen siguen en EL PALACIO DEL AMOR, donde seguirá la pista de Viole Falushe, el tercero de los Príncipes Demonio.

© Francisco José Súñer Iglesias, (681 palabras) Créditos