CONTAGIO
CONTAGIO EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: Contagion
Dirección: Joseph L. Scanlan
Guión: Steve Gerber y Beth Woods
Producción: Burton Armus, Mike Gray y John Mason
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Colm Meaney (OŽBrien); Thalmus Rasulala (Capitán Donald Varley); Carolyn Seymour (Subcomandante Toras); Dana Sparks (Alférez Táctico); Folkert Schmidt (Doctor)
Temporada: 2, Episodio: 11

Sinopsis

Fecha estelar 42609.1. La Enterprise responde a una llamada de socorro de su nave gemela, la Yamato, que se encuentra en la Zona Neutral con Rómulo en situación desesperada debido a un problema informático. El capitán Varley ha llevado a la Yamato hasta allí porque está obsesionado con la búsqueda del mundo de origen de la legendaria raza de los iconianos, una especie extinguida que, presumiblemente, alcanzó un altísimo nivel de evolución tecnológica. La Yamato resulta destruida por una inexplicable explosión, pero parte de los archivos de su ordenador central han sido transferidos a la Enterprise. En ellos se encuentra la localización del planeta natal de los iconianos, y hacía allí se dirige el navío insignia de la Flota, pues Picard cree que en ese mundo pueden hallar la explicación de la repentina destrucción de la Yamato. De pronto, el sistema informático de la Enterprise empieza a fallar, y para colmo hacen su aparición los romulanos, decididos a expulsar a los federales de allí.

Picard y Riker admirando el paisaje
Picard y Riker admirando el paisaje

El origen de este episodio es muy interesante. Beth Woods, que ansiaba abrirse camino como escritora en series televisivas, poseía una tienda de equipamiento informático. Roddenberry, D. C. Fontana y David Gerrold eran clientes suyos, y cuando Paramount dio luz verde al proyecto de La Nueva Generación, el Gran Pájaro de la Galaxia decidió contratar a Woods para que instalara el más avanzado sistema informático de la época para los guionistas de la serie. Enterado de la faceta de escritora de Beth, Roddenberry le sugirió que podría presentarle ideas para nuevos guiones de TNG. Woods no se lo pensó dos veces, pero como consideraba que todavía estaba muy verde, requirió y obtuvo la colaboración de Steve Gerber, al que había vendido recientemente su primer ordenador personal. Poco después, ambos presentaron a Roddenberry la historia que nos ocupa.

El episodio resultante fue bastante bueno, aunque un poco atípico. Que yo recuerde, es la primera y única vez en toda TNG que presenciamos, en vivo y en directo, la destrucción de una nave estelar con su tripulación al completo. Es también una de las partes más flojas del guión, porque un hecho de tal dramatismo, que debería conmocionar a Picard y a su gente, está tratado con excesiva frialdad, como si fuera algo casual o muy secundario.

El cotarro se anima un poco con la aparición de los romulanos en pie de guerra, a la que se suman una serie de acontecimientos más o menos dramáticos, que incluyen la aparente muerte de Data y el traslado de Picard al otro extremo de la galaxia. Para atenuar el dramatismo de algunas situaciones se acentuaron ciertos aspectos cómicos de la trama. Hasta ese momento, la tripulación de la Enterprise no se había caracterizado precisamente por su sentido del humor, por lo que resulta chocante encontrarse con diálogos repletos de frases y gestos excesivamente graciosos.

Lo peor de CONTAGIO es, con diferencia, la solución que se da al problema del ordenador central de la nave. Siendo Woods una experta en informática, uno esperaba más complicaciones, una mayor dificultad en solucionar una pejiguera semejante. Después de darle tantas vueltas al asunto, la cosa se arregla desconectando la computadora de la Enterprise, borrando el fichero del Yamato y volviendo a conectar el ordenador, lo que decepciona bastante. Parece ser que Woods había pensado en una resolución más compleja, pero eso habría consumido buena parte del metraje, y como además Roddenberry no quería complicaciones de ningún tipo, el Pater Familias de Star Trek optó por lo más fácil. En cuanto a la cuestión de cómo es posible que el sistema informático iconiano afecte a otro tan distinto, como el de la Enterprise, Roddenberry zanjó el asunto explicando que en el siglo XXIV todos los ordenadores funcionan con el mismo sistema. Un despropósito, se mire como se mire.

CONTAGIO podía haber sido un excelente episodio si se hubiese desarrollado más el tema de la cultura iconiana, que se nos antoja fascinante. Pero fue obviado todo lo relativo a Iconia y su civilización, primando la acción por encima de cualquier otra cosa. Lo más sorprendente de todo es que, a pesar de sus pifias e incongruencias, y de presentar una historia que flojea en demasiados puntos, CONTAGIO consiguió buenos niveles de aceptación por parte de los fans. Indudablemente, las dosis de acción y comicidad del episodio, unidas a su brillante estética, obra de Rick Sternbach, influyeron en su buena acogida.

Steve Gerber, guionista de cómics, le dio al capitán del Yamato el apellido de su amiga Lynn Varley, colorista de historietas gráficas y fan de Star Trek desde niña. En este capítulo se presentan también dos primicias en el universo Trek: por primera vez se mencionan el nombre de un navío romulano, el Haakona, y la afición de Picard por la arqueología.

© Antonio Quintana Carrandi, (797 palabras) Créditos