Los príncipes demonio 1
EL REY ESTELAR
EL REY ESTELAR Jack Vance
Título original: The Star King
Año de publicación: 1963
Editorial: Edhasa
Colección: Nebulae (1ª época), nº 103
Traducción: Francisco Cazorla Olmo
Edición: 1964
Páginas: 221
ISBN:
Precio: Descatalogado

Curiosamente, todavía no me había leído esta serie (tocholibro en realidad). Creo haberme tragado todo lo publicado de Vance en español, pero por algún extraño motivo nunca le había echado mano a esta celebrada space-opera.

Bien, lo de celebrada es relativo, se pueden encontrar comentarios al respecto que la tildan con adjetivos tan pomposos como poco elogiosos. No seré yo quien entre valorar los gustos de unos y otros, también tengo mis filias y mis fobias, pero siempre es conveniente ponderar las obras antes de embarcarse en ellas. Al respecto ¿gusta la space-opera? ¿No? ¿Gusta la aventura? ¿No? ¿Se considera el pulp literatura de segunda? ¿Si? Entonces ¿por qué perder el tiempo leyendo a Vance? ¿Para cabrearse a lo tonto? O más malpensadamente ¿Para escribir un comentario con la intención de cabrear a los aficionados a ese tipo de aventuras? Gran dolor de escroto leer algo que no gusta solo por darse el gusto de ofender a quien si gusta. En fin, las pamplinas del postmodernismo.

El propio Vance nunca se consideró un gran literato, pese a su prosa en muchas ocasiones barroca, su facilidad para elaborar diálogos, su portentosa imaginación que le permitía crear mundos, razas y culturas (quizá su gran especialidad) a cual más sorprendente, tenía muy claro que todos esos talentos solo le servían para vivir de la escritura, no para transcender en el panorama literario. Forma parte de ese grupo de escritores que no ven la literatura como Gran Arte, sino como un medio de ganarse la vida y, de paso, un vehículo para divertirse o desahogarse, Asimov compartía mucha de la filosofía de Vance, una vaca sagrada como Bukowski se burlaba de sus admiradores (no así de sus editores... mientras le pagaran) Buscar, por tanto, en Vance cosas que no se van a encontrar es claramente una pérdida de tiempo.

La serie de los Príncipes Demonio consta de cinco novelas: EL REY ESTELAR (THE STAR KING, 1964, en forma de serial en la revista Galaxy), LA MÁQUINA DE MATAR (THE KILLING MACHINE, 1964) y EL PALACIO DEL AMOR (THE PALACE OF LOVE, 1967) ampliadas años más tarde con EL ROSTRO (THE FACE, 1979) y EL LIBRO DE LOS SUEÑOS (THE BOOK OF DREAMS, 1981). En España (y español, no he encontrado referencia a otras ediciones) EL REY ESTELAR fue publicado en 1964 por Edhasa y más tarde, reeditada por Martínez Roca en dos volúmenes, el primero en 1988 con la trilogía original y el segundo en 1989 con los dos restantes.

En este primero, EL REY ESTELAR, se nos presenta al protagonista principal, Kirth Gersen. Criado en Mount Pleasant, una remota y pacífica (esto es, aburrida) colonia agrícola. Durante su niñez vivió la incursión de unos traficantes de esclavos que arrasaron la colonia y de la que escapó de milagro junto a su abuelo. Éste le adiestra en todas las artes de combate que conoce preparándole para lo que será la misión de su vida: Vengar el exterminio de la colonia en la personas de cinco piratas conocidos por Los Príncipes Demonio.

Así, nos lo encontramos en el planeta Smade, en la posada de Smade, tal cual, donde le han llevado las pistas que conducen al primero de los Príncipes Demonio, Attel Malagate, más conocido por Malagate el funesto. Allí traba una breve amistad con el prospector Lugo Teehalt, que le informa de dos cosas: que han encontrado un maravilloso planeta virgen, y que Malagate quiere verle muerto por oscuros motivos.

Lo que todavía no sabe Gersen es que Malagate es un Rey Estelar, unos extraños alienígenas capaces de tomar rasgos humanos, pero carentes de toda empatía, aunque si tienen muy desarrollado el sentido del orden y la autoridad. El repentino asesinato de Teehalt a manos de los sicarios de Malagate hace que Gersen obtenga un artículo en el que Malagate está muy interesado, y que refrescará la pista que le lleva hasta él.

Como es marca de la casa, tenemos un típico héroe vanciano, Kirth Gersen que suple lo que no puede o sabe, con notables dosis de inteligencia, astucia y descaro. Individuo de una pieza, persigue sus objetivos con implacable tenacidad para finalmente, ayudado también con sus dosis de buena suerte, alcanzarlos.

Un detalle interesante de las obras de Vance es que resultan curiosamente costumbristas. Aunque sus personajes, pese a la retórica florida que usan, suelen estar estilizados al máximo, el escenario en el que se mueven es exuberante y variado. No necesita tampoco largas descripciones, ya sea por los alienígenas que pinta, por las extrañas costumbres que describe o la enorme variedad de culturas que presenta, el entorno se rellena milagrosamente y con unas cuantas pinceladas sabiamente distribuidas consigue transportar al lector a ciudades populosas, tabernas patibularias o palacios suntuosos.

Al respecto, los capítulos están precedidos por citas de libros imaginarios que sitúan, ilustran y describen el Oikumene la región del espacio donde se desarrollan las aventuras de Kirth Gersen y gran parte de la ciencia-ficción de Vance.

Para que no te engañes, esta es una novela directa y sin complicaciones, un dinámico pasarratos que no aburrirá. Puede que no pase a la historia de la literatura, ¿pero quién se acuerda del superventas de 2015? (y no, no vale buscar en Internet).

© Francisco José Súñer Iglesias, (873 palabras) Créditos