MENTES PODEROSAS
MENTES PODEROSAS EE. UU., 2018
Título original: The Darkest Minds
Dirección: Jennifer Yuh Nelson
Guión: Chad Hodge sobre el libro de Alexandra Bracken
Producción: Dan Levine, Shawn Levy
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Kramer Morgenthau
Duración: 104 min.
IMDb:
Reparto: Amandla Stenberg (Ruby Daly); Mandy Moore (Cate); Bradley Whitford (Presidente Gray); Harris Dickinson (Liam Stewart); Patrick Gibson (Clancy Gray); Skylan Brooks (Chubs); Miya Cech (Zu); Gwendoline Christie (Lady Jane); Wade Williams (El Capitán); Mark O´Brien (Rob); Wallace Langham (Doctor Viceroy);

Tras el exitazo de Crepúsculo los productores de contenidos (ni escritores, ni directores, aquí quienes tienen la pasta son los editores y los productores) vieron el filón y se lanzaron como locos a generar a toda pastilla trilogías para adolescentes. La jugada salió bien con LOS JUEGOS DEL HAMBRE, a EL CORREDOR DEL LABERINTO tampoco le fue nada mal. Sobradamente demostrado queda al haber conseguido completar sus correspondientes enealogías, sin embargo, no todas parecen capaces de cumplir las expectativas, como LA QUINTA OLA, que no parece haber cubierto las expectativas, y pese a su final abierto, la respuesta del público no hace pensar que vayan a tener una continuación.

MENTES PODEROSAS sigue el mismo esquema. Está basada en el primer libro de la serie de novelas de Alexandra Bracken que empieza con la novela del mismo título, y a la que siguen NUNCA OLVIDAN, UNA LUZ INCIERTA y EL LEGADO MÁS OSCURO, publicadas en España por RBA. Al día de la fecha Bracken ha anunciado el quinto volumen de la serie: THE DARKEST LEGACY. Parece que, al menos literariamente, la cosa le va bien.

Sin embargo, el argumento no puede ser más desalentador: hay una epidemia, o algo, y la chavalería del mundo mundial se ve envuelta en una sucesión de hechos a cual más siniestro y de los que salen más o menos por los pelos. Hay amigos muy amigos y malos a los que se ve venir a nuy de lejos, aunque no está tan claro que sean verdaderamente malos, pero de los que mejor no fiarse, y buenos que no son tan buenos, o de los que más bien hay que huir como de un nublao.

Nada nuevo bajo el Sol.

La diferencia de MENTES PODEROSAS con respecto a LA QUINTA OLA, independientemente de que la primera esté calcada de las segunda, es que ni se molestan en explicar las causas de las trágicas desdichas. Mientras en LA QUINTA OLA es una invasión extraterrestre la que pone las cosas patas arriba en MENTES PODEROSAS se debe suponer que una rara epidemia que mata a todos los niños a los que no convierte directamente en unos fenómenos con superpoderes. Tal cual.

No se como será la novela, pero los guionistas ni se molestan en pulir esos detalles, Las cosas pasan porque pasan y punto, aquí se viene a ver un melodrama adolescente, no una película con algo más de enjundia. Es más, no creo que al público objetivo de esta producción le importe un pimiento los orígenes de la epidemia.

El caso es que Ruby (Amandla Stenberg) escapa al exterminio al que las autoridades someten a los supervivientes demasiado raritos. Cuando se les aisla y envía a los centros de clasificación se les asignan varios colores, los verdes, que apenas sirven para hacer raíces cuadradas a toda velocidad, los amarillos que, literalmente, son de los más chisposos y los azules, que pueden mover cosas a distancia. Pero además están los naranjas, que pueden manipular mentalmente a la gente y los rojos, que son unas bestias incontrolables, o casi. Naranjas y rojos, debido a su peligrosidad, deben ser destruidos de inmediato, pero Ruby sortea la inyección letal y consigue pasar inadvertida hasta que, cinco años más tarde, mejoran los métodos de detección y es descubierta. Nuevamente a punto de convertirse en abono, es salvada por la misteriosa Cate (Mandy Moore) que pretende incorporarla a La Liga, una especie de hogar de acogida para descarriados. Pero en su huida, y tras cierto incidente bastante perturbador, Ruby se re-escapa y va a parar al grupito de fenómenos proscritos que forman el azul Liam (Harris Dickinson), el verde Chubs (Skylan Brooks) y la amarilla Zu (Miya Cech). A partir de ese momento todo su afán será llegar hasta East River, el mítico campamento donde su líder, El Huidizo, acoge a todos los raritos que han logrado escapar del gobierno y de La Liga.

A partir de ahí todo son idas y venidas, carreras, mamporros, esperanza, traiciones y amoríos romanticotes especial adolescentes. Ruby (es decir, Amandla Stenberg) está lo que se conoce como en sazón, de una forma casi fulminante llama la atención de Liam, (Harris Dickinson que es ya un peazo de tiarrón) y ya tenemos jueguecito casto-sexual, porque... ¡Oooh! Los poderes de Ruby hace cosas raras con la gente que toca y claro, eso de manosearse con Liam, prohíbido.

Por lo demás, lo esperable de las películas hechas con oficio, aunque argumentalmente no tengan mucho recorrido. Jennifer Yuh dirige competentemente el no tan redondo guión de Chad Hodge sobre el libro original. Si tienes más de dieciocho años, pues bueno, hay algunas escenas de persecuciones y tiros que no están mal, pero prefieres historias más elaboradas y con algo de consistencia, pasa palabra.

El final, naturalmente, está pensado para enlazarlo con una posible continuación donde las partes en conflicto se zurren a base de bien, además de resolver la tensión no resuelta entre Ruby y Liam. Ya para entonces tendrán la edad suficiente como para que los manoseos, y algo más, no sean pecado.

© Francisco José Súñer Iglesias, (845 palabras) Créditos