ME TRAGÓ EL IGUALMA
ME TRAGÓ EL IGUALMA Víctor Guisado Muñóz
Título original: ---
Año de publicación: 2015
Editorial: El transbordador
Colección: ---
Traducción: N/A
Edición: 2015
Páginas: 155
ISBN:
Precio: 15 EUR
Comentarios de: Luis del Barrio

Desconfié del libro desde la primera frase: Todo el mundo sabe que los igualmas ciegos mueren de tristeza en otoño. Cuando regreso al hogar después de un largo viaje, he de procurar que la emoción no se desborde a través de mis ojos en forma de lágrimas. El frío del espacio las cristalizaría, y los cristales romperían mis ojos. Al no poder ver nunca más el océano, moriría de tristeza en las primeras jornadas del próximo otoño. En mi juventud tuve alguna ínfula literaria. Aunque supiera más o menos que iba a contar, uno de mis grandes problemas era como arrancar el cuento. Como casi todos, influenciado por los grandes arranques clásicos (EL QUIJOTE, CIEN AÑOS DE SOLEDAD) intentaba construir una frase grandilocuente que asombrara al futuro lector.

Por fortuna nunca me atreví a dar a leer a nadie aquellos panfletillos, y aunque sigo creyendo que redacto bien, solo me esmero en escribir unos informes muy elegantes en el trabajo y estos pequeños artículos. Sin embargo, y como se del truco, me quedó la desconfianza por estas muestras de fuegos artificiales. ¿Qué el primer párrafo quiere pasar a la historia de la literatura universal? Cuidado. Lo que viene detrás puede estar tan hueco como un tambor.

ME TRAGÓ EL IGUALMA tiene el problema de que quiere contar cosas muy elevadas con un lenguaje muy lírico, al menos desde mi punto de vista, porque es algo para lo que no me considero público objetivo. Víctor Guisado da la impresión de que le gusta leerse, al menos en esta novela, y usa y abusa de estampas como este primer párrafo, estira situaciones, retuerce conceptos, considero que sobrescribe, y a mi, cuando la historia está subordinada al estilo, tampoco me gusta. Por no hablar de que se olvida de los puntos y aparte.

No es que sea un dolor leer la novela si, como he apuntado, los puntos y aparte te dan igual, pero con una prosa más directa y pulida, no en el sentido de desbastar, sino de concretar, hubiera ganado mucho.

El protagonista es el hijo de un poeta muy especial. No escribe poesía, la recolecta de los árboles-monte. Ya para empezar el concepto es lo suficientemente extraño como para desconcertar (¿recuerdan?) Pero al chaval el negocio familiar no le entusiasma demasiado, y prefiere pensar en el espacio interestelar, especialmente en unas extrañas criaturas, los igualmas, que van da acá para allá por el cosmos despertando el temor de los viajeros. De alguna forma nuestro héroe sabe que su destino es ser tragado por uno de estos leviatanes, y ya a partir de ahí se organiza una de esas historias de crecimiento personal y pensamiento positivo que casi parece sacado de un libro de autoayuda: Cambia la forma de hacer las cosas, Atrévete a seguir a tu corazón, Aprende de tu experiencia de vida para lograr tu desarrollo y crecimiento personal, Controla tus emociones, no permitas que te controlen, Disfruta del camino y de tu vida. Que conste que no son extractos del libro, sino frases que he sacado de un artículo de Internet y he entrecomillado yo mismo. Claro, para necesitar de tanta autoayuda el protagonista debe pasar también por algunos calvarios propios y ajenos, que, como digo, le ayudan a crecer y a ser mejor persona, o igualma, a saber.

Como ya se que este tipo de narrativa no es lo mío, he buscado por Internet otras opiniones para comprobar si me estaba perdiendo algo, y casi todo lo que he encontrado ha sido reseñas tan elogiosas como filosóficas y poéticas. Tanta unanimidad me hace pensar que el libro está dirigido exclusivamente a un tipo de público muy específico y con grandes afinidades con el autor.

© Luis del Barrio, (618 palabras) Créditos