REQUIEM POR MATUSALÉN
REQUIEM POR MATUSALÉN EE. UU., 1969
Título original: Star Trek TOS: Requiem For Methuselah
Dirección: Murray Golden
Guión: Jerome Bixby
Producción: Gene Rodeenberry y Fred Freiberger
Música: Alexander Courage y Fred Steiner
Fotografía: Al Francis
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); James Daly (Flint); Louise Sorel (Rayna Kapec).
Temporada: 3, Episodio: 19

Sinopsis

Fecha estelar 5843.7. Kirk, Spock y Bones se transportan a Holberg 917-G en busca de regalina, sustancia que, debidamente tratada, es un eficaz antídoto contra la fiebre rigeliana, terrible enfermedad que ha atacado a la tripulación de la Enterprise. En el planeta contactan con un humano llamado Flint, celoso de su soledad, que les conmina a marcharse. Ante la insistencia de Kirk, accede a que se queden en el planeta sólo hasta que obtengan la cantidad de retalina que precisan, e incluso pone a su robot personal para ayudarles. Con Flint vive Rayna Kapec, una hermosa joven por la que Kirk se siente muy atraído, siendo correspondido por la muchacha. En realidad, se trata de un plan de Flint para despertar los sentimientos amorosos de Rayna, quien, sin saberlo, es un sofisticado androide que el señor de Holberg 917-G ha construido para que sea su eterna compañera.

Rayna
Rayna

REQUIEM POR MATUSALÉN es una de las historias más hermosas que nos ofreció TOS. El guionista, Jerome Bixby, autor de los memorables capítulos ESPEJO, ESPEJITO de la segunda temporada, y EL DÍA DE LA PALOMA, de la tercera, recurre a la obra de William Shakespeare para pergeñar un argumento genial. Tomando elementos prestados de LA TEMPESTAD, y también del clásico de ciencia-ficción PLANETA PROHIBIDO (FORBBIDEN PLANET, Fred M. Wilcox, 1956), adaptándolos al universo Trek y añadiendo al conjunto una considerable carga de sentimientos, Bixby plantea una tragedia clásica, que figura entre los mejores episodios de la Star Trek original.

Flint puede considerarse un trasunto de Próspero, y al igual que este desea preservar su soledad. También se ha hecho una acompañante a su medida, aunque en este caso no se trata de su hija, sino de una sofisticadísima androide, Rayna Kapec. Flint ha eliminado de la programación de Rayna cualquier referencia a su naturaleza artificial, así que la mujer está convencida de ser humana. Este nuevo Próspero la ha programado con todos los conocimientos que la humanidad ha ido acumulando a lo largo de su historia. Flint ha conseguido implantarle a este ser mecánico sentimientos y emociones similares a los humanos, y la arribada al planeta de esos tres extranjeros le brinda la oportunidad de experimentar con ellos. Rayna, alter ego de la clásica Miranda, no ha visto nunca a ningún hombre, a excepción de Flint, y de inmediato se siente fascinada por Kirk. Sin embargo, al forzarla Flint a asumir en poco tiempo emociones y sentimientos que a los humanos nos lleva años procesar, su red neural positrónica se colapsa y la muchacha muere, por así decirlo.

Flint es un personaje trágico. Se ha apartado del mundo y valora su soledad más que cualquier otra cosa. Pero incluso un misántropo convencido como él, aunque sea por las peculiares circunstancias de su dilatadísima existencia, no puede soportar la soledad absoluta. Por eso ha creado la compañera perfecta. Pero ha cometido un error de bulto, porque al darle a Rayna la capacidad de sentir como una mujer de carne y hueso, también le ha otorgado, sin saberlo, el ansia de libertad. Rayna descubre esa faceta gracias a Kirk, y está dispuesta a ejercerla. Ama a Jim y desea irse con él, pero también quiere a Flint, no pretende hacerle daño y su propia inmadurez emocional acaba destruyéndola.

La concepción del personaje de Flint es muy original. Es un humano terrestre, pero está dotado de ciertos poderes regenerativos, sin duda de origen genético, que han hecho de él un ser inmortal. Esa inmortalidad tiene sus ventajas, pero también muchos inconvenientes. Como no envejecía nunca, Flint se vio obligado a fingir su propia muerte en incontables ocasiones, apartándose para siempre de los seres que amaba. Forzado a asumir nuevas personalidades, fue Leonardo Da Vinci, Brahms y docenas de otros personajes históricos, incluido el bíblico Matusalén. Ha vivido tanto que se ha desengañado de todo y de todos, razón por la que se ha recluido en Holberg 917-G. Alguien con semejante experiencia vital tiene que ser egoísta por fuerza, y es ese egoísmo el que empuja a Rayna a la autodestrucción. La tragedia personal de Flint es mucho más terrible porque esa misma experiencia vital, bien canalizada y asumida, podría haberle permitido superar la amargura y el resentimiento que muestra hacia la humanidad.

Kirk lloriqueando por los rincones
Kirk lloriqueando por los rincones

Nuestro admirado capitán sufre el desengaño más cruel. Queda destrozado al descubrir la naturaleza androide de Rayna. El dolor y la frustración se mezclan en su corazón, al comprender que ha sido utilizado para tratar de despertar en Rayna el amor por Flint. Pero no nos engañemos: Jim Kirk amaba realmente a Rayna, a pesar de su condición artificial, y la muerte de esta le sume en una profunda depresión.

Para McCoy, como buen doctor de la Flota Estelar, lo más importante es la retalina, así que se pierde la mayor parte de lo que ocurre. No así Spock, que en este episodio demuestra por enésima vez que, pese a su aparente frialdad vulcaniana, mantiene un profundo vínculo afectivo con Kirk. Cuando comprende lo que Jim siente por Rayna, intenta impedir que su capitán entre en el cuarto donde Flint guarda las versiones anteriores del androide femenino. Pero es en la escena final, en el camarote de Kirk, cuando se revela lo que el primer oficial siente por su superior y amigo. Jim se ha quedado dormido después de comentar en un suspiro: ¡Si pudiera olvidar! Entonces, Spock se aproxima a él y, utilizando esa capacidad seudotelepática característica de los vulcanianos, le induce a olvidar. Es el momento más hermoso del episodio, y uno de los mejores de toda la serie. No es que los vulcanianos no tengan sentimientos ni emociones; es que han aprendido a controlarlos. Spock no puede consentir que su capitán, su amigo, siga sufriendo y hace lo que mejor sabe hacer: ayudarle.

En cuanto a Flint, McCoy le comunica a Spock que su extraordinaria longevidad toca a su fin. Al abandonar la Tierra perdió sus poderes regenerativos, y con ellos los dones de la eterna juventud y la inmortalidad. Ahora sólo le resta vivir una existencia normal, envejecer y morir, exactamente como cualquier otro hombre.

En el aspecto estético, comentar que el episodio se resiente de la precariedad económica en que se desenvolvió toda la serie, pero en especial la tercera temporada. El capítulo se rodó íntegramente en estudio, utilizándose mobiliario y objetos de atrezo ya vistos varias veces en otros episodios. Lo más destacado es el vestuario. El modelo que luce Rayna es elegante y audaz a un tiempo. En cuanto a Flint, su atuendo parece sacado de una representación de Hamlet, lo que contribuye a realzar el ambiente shakespeariano de la historia.

Quedaban tan sólo tres episodios por emitir, y, a pesar de los pesares, Star Trek, la serie original, era capaz de elevarse sobre la penuria presupuestaria y ofrecernos una estupenda historia de personajes, en la mejor tradición del espíritu Roddenberry. Episodios como este demuestran que TOS fue prematuramente cancelada. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.159 palabras) Créditos