READY PLAYER ONE
READY PLAYER ONE EE. UU., 2018
Título original: Ready Player One
Dirección: Steven Spielberg
Guión: Ernest Cline, Zak Penn
Producción: Steven Spielberg, Dan Farah, Donald De Line
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Janusz Kaminski
Duración: 140 min.
IMDb:
Reparto: Tye Sheridan (Parzival / Wade); Olivia Cooke (Art3mis / Samantha); Ben Mendelsohn (Sorrento); Lena Waithe (Aech / Helen); T.J. Miller (I-R0k); Simon Pegg (Conservador / Ogden Morrow); Mark Rylance (Anorak / Halliday); Philip Zhao (Sho); Win Morisaki (Daito); Hannah John-Kamen (F'Nale Zandor); Ralph Ineson (Rick); Susan Lynch (Alice);
Comentarios de: Antonio Santos

La efusiva emulsión de mitomanía que luce esta espectacular producción de $teven $pielberg plantea cuestiones sociológicas que espero poder comentar con eficacia. Después, confirmo que READY PLAYER ONE es TRON (cuesta un momento notarlo, por mor de la multitud de cameos de la CultuPop que el ojo entrenado atisba o intenta identificar conforme, en oleada, van apareciendo fugaces por la pantalla, y que están ahí situados para eso: evitar advirtamos el parecido) con unas infografías cojonudas y un argumento quasidetectivesco que la eficaz mano pudorosa del Mida$ de Hollywood suaviza para no hacer una cinta escabrosa que pudiera alejar a un masivo público juvenil, haciendo peligrar la inversión efectuada, esperando aumentarla con holgura.

Además puede asegurarse, con mínimo-nimio riesgo, que honra también a las producciones ochenteras de John Hugues de las que Kevin Smith quiso mofarse con su saga de Clerks, como delata el gárrulo fumeta Jay. Son cinco los chavales que consiguen la fantabulosa gesta en un escenario aún más fantabuloso. El club de los cinco, vamos. O la más moderna versión de LOS GOONIES en un tribalpunk menos abrasivo que el de SOGUETTO, a modo esbozado en el barrio que habita el protagonista.

Imagino que $pielberg se estremecería según leía la novela. No sé si llegaría a soltar alguna lágrima; se humedecieron sus ojos comprendiendo qué sustancial legado ha dejado a la Historia, mediante las producciones que ha filmado o respaldado. ¿Se enternecería al evocar tiempos pasados (quizás sin retorno) conocidos como Década 80, La Década Prodigiosa, la de la Movida?

Porque las que la han sucedido no tienen, ni de lejos, su glamour. La aparatosidad de los efectos visuales computarizados no puede, en justicia, rivalizar con la enorme carga de artesanía, imaginación, innovación, magia, nuevas sendas a abrir y explorar, que supuso los 80. Ejemplo: el cine ¿no está inmerso en una renovación de clásicos de esa época mas en clave feminista/femenina?) Huyen del término remake pues está hostilizando a los críticos. ¿No quedan ideas puras en Hollywood? les acusan. Piensan contentarles así:

Lo reconstruyen todo empero, donde teníamos un hosco Mad Max, ahora hay una feroz Imperator Furiosa. ¿Captan la onda? Porque más clara, no puede ser. (Lo que están haciendo con los nuevos episodios de STAR WARS no tiene perdón de Dios. Y todo por halagar a minorías que quedan siempre descontentas, no pensando narrar historias.).

Tron, A-Ha, adolescentes intrépidos (sin BSO de John Williams...) años 80 todo. Aun William Gibson, el gran Profeta del Apoqueclipse del Mañana-Mañana, está aquí representado, junto a un montón de iconos de la CultuPop en cuyo pellejo virtual puedes deslizarte para vivir una existencia de aventuras sin fin-sin fin en un oasis computarizado que promete evasión eficaz de una sórdida realidad. Todo es, en el fondo, empeño de las nuevas décadas por regresar, de un modo u otro, a Década 80. La música. Los personajes. La iniciativa. El emprender una odisea, aunque sea artificial. Pues ¿qué fue de la maravilla del esplendoroso futuro prometido? El rimbombante lema a gusto del ateo republicanismo está errado: no ha muerto Dios, sino el futuro.

Se glorifica Década 80 por ser la última brillante DE VERDAD vivida. Y en esta distopía se aferran al oasis virtual con iconos o remembranzas de los 80 por lo mismo: su realidad profana el cadáver del futuro. Un día alguien abrió la puerta, hallando al desmesurado difunto. ¿Qué hacer, tras darle sepultura? Doparse con nostalgia a tope, residiendo en un momento en que aún el Mañana-Mañana prometía portento; o sea, Década 80.

No sé qué efecto en público más joven produce tanta añoranza. Si lo entienden. Los SFX lo disimulan todo, sospecho. Pensarán que es un megasuperespectacular videojuego (lo familiar, su futuro) y así asimilarán la película. Perdiéndose lo imaginativo de aquél ayer, donde artesanas maquetas y stop-motion disparaban nuestra ingenua imaginación.

© Antonio Santos, (642 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 12 de octubre d 2018