ME CASÉ CON UN MONSTRUO DEL ESPACIO EXTERIOR
ME CASÉ CON UN MONSTRUO DEL ESPACIO EXTERIOR EE. UU., 1958
Título original: I Married A Monster Outer Space
Dirección: Gene Fowler Jr.
Guión: Louis Vittes
Producción: Gene Fowler Jr., para Paramount
Música: Departamento musical de Paramount Pictures
Fotografía: Haskell B. Boggs en B/N
Duración: 78 min.
IMDb:
Reparto: Tom Tryon (Bill Farrell); Gloria Talbot (Marge Bradley-Farrell); Robert Ivers (Harry Phillips); Chuck Wassil (Ted Hanks); Darlene Fields (Caroline Hanks); Ken Lynch (Dr. Wayne); John Eldredge (Capitán H. B. Collins); Alan Dexter (Sam Benson); Tony di Milo (Sr. Potter); Maxie Rosenbloom (Max Grady, el barman); Arthur Lovejoy (Reverendo)

Sinopsis

Unos alienígenas proyectan invadir la Tierra, empezando por un pequeño pueblo de Estados Unidos. Su estrategia consiste en sustituir a cierto número de hombres jóvenes, que están a punto de casarse. Su objetivo: averiguar las posibilidades que tienen de procrear con las mujeres terrícolas, ya que las hembras de su especie han perecido a consecuencia de una catástrofe cósmica. Un extraterrestre adquiere la apariencia de Bill Farrell y se casa con Marge Bradley. Pero desde el primer momento ella nota que su flamante esposo no se comporta exactamente como el Bill de antaño, acabando por descubrir que no sólo es un impostor, sino también un ser de otro mundo.

Gene Fowler Jr. fue uno de los artesanos del celuloide que, durante la década de los años 50 del siglo pasado, contribuyó con sus modestas cintas de serie B a popularizar la ciencia-ficción cinematográfica. Como tantos otros directores, empezó de montador, oficio en el que se ganó una excelente reputación, siendo requeridos sus servicios por gente de la talla de Samuel Fuller, Stanley Kramer y sobre todo el maestro Fritz Lang, al que siempre consideró su mentor, pues fue quien le abrió las puertas de la industria cinematográfica.

Fowler podría haberse pasado la vida montando las películas de otro, pero un día el productor Herman Cohen le propuso dirigir una cinta barata y de limitadas ambiciones, aunque con un buen guión. Fowler aceptó. El film, YO FUI UN HOMBRE LOBO ADOLESCENTE (I WAS A TEENAGE WEREWOLF, 1957), fue uno de los primeros éxitos de la pequeña pero pujante productora independiente AIP (American International Pictures), y también uno de los taquillazos más asombrosos de la época, ya que, en proporción a su coste, recaudó una verdadera fortuna, dejando perplejo a más de un magnate del cine. Con un presupuesto de 82.000 misérrimos dólares, la cinta de Fowler produjo 8.000.000 de beneficios. El protagonista era un jovencísimo Michael Landon y la película inauguró una serie de baratísimos pero eficaces films fantásticos, destinados preferentemente a un público adolescente.

A pesar de ello, por razones que nunca quedaron claras del todo, Fowler no volvió a trabajar para la AIP. Gene, que le había tomado gusto a eso de dirigir, hizo unos westerns de serie Z para Bob Lippert, ignoto productor famoso por su proverbial tacañería. Harto de bregar con el rácano Lippert, que escatimaba hasta el último centavo, ofreció un proyecto suyo a la Paramount, aunque con pocas esperanzas de que lo aceptaran. Para su sorpresa, el Estudio de la cumbre nevada dio el visto bueno a ME CASÉ CON UN MONSTRUO DEL ESPACIO EXTERIOR y le permitió producirla, además de dirigirla.

Sin estar a la altura de otros grandes clásicos de serie B de los 50, la cinta de Fowler resultó bastante digna. El argumento no era nada original, sino más bien una variante de la fabulosa LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (INVASION OF THE BODY SNATCHERS, Don Siegel, 1956), de la que tomaba algunos elementos, como las réplicas alienígenas que ocupan el lugar de los humanos. Su diferencia más notable con la celebérrima obra de Siegel es que en ME CASÉ CON UN MONSTRUO DEL ESPACIO EXTERIOR no hay intencionalidad política de ninguna clase, por más que ciertos expertos hayan pretendido asimilar la amenaza extraterrestre presentada por Fowler con la amenaza roja, tan presente en aquellos años en los que la paranoia anticomunista del macarthysmo todavía estaba muy reciente. Por otra parte, Gene optó por darle a su historia una conclusión feliz, con la derrota de los alienígenas y su marcha en busca de pastos más verdes, distanciándose así del film de Siegel, con su final abierto e inquietante.

La película tuvo una buena carrera comercial y le proporcionó a la Paramount buenos dividendos. Fowler podría haber desarrollado una discreta pero interesante carrera como director, y es muy posible que nos hubiera sorprendido con alguna perla fílmica inesperada. Pero la venganza de un innominado productor corrupto pero muy poderoso, que tenía considerables influencias en la industria del cine, dio al traste con su futuro profesional. Gene Fowler estaba casado con la hija de Nunnally Johnson. Ese productor, cuyo nombre no ha trascendido, sabía que Gene podía tener acceso a los guiones de Nunnally, un reputado guionista y ocasional realizador, así que, según parece, le pidió que le pasara uno de los textos de su suegro bajo mano. Fowler se negó y todo indica que el otro se las arregló para que nunca más pudiera volver a dirigir. Una muestra más de que el mundillo hollywoodense es una verdadera jungla, plagada de alimañas.

En cuanto a ME CASÉ CON UN MONSTRUO DEL ESPACIO EXTERIOR, es una buena película en su categoría, bien narrada, con un ritmo adecuado a su metraje (70 minutos) e interpretaciones correctas. Los efectos especiales, por supuesto, son paupérrimos, aunque la habilidad de Fowler logra disimular las carencias técnicas del film. Lo mejor, su sólido argumento, no por tópico menos eficaz. Una joyita que no debería faltar en la filmoteca de todo buen aficionado a la ciencia-ficción.

© Antonio Quintana Carrandi, (843 palabras) Créditos