La gran historia de las novelas de a duro
63. Pascual Enguídanos Usach, patriarca de la ciencia-ficción popular española
por José Carlos Canalda
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Aunque son muchos los novelistas, guionistas y dibujantes españoles que se significaron por su nunca reconocido —ni agradecido— trabajo en la literatura popular, dentro de la ciencia-ficción la nómina de autores se reduce considerablemente debido a que, por tratarse de un género minoritario en comparación con otros como el del oeste, el policíaco o el bélico, no fueron demasiados, en comparación con el total, los que lo abordaron, e incluso bastantes de ellos se puede decir que lo hicieron de forma tangencial volcándose principalmente en otros géneros, si no mejor pagados, sí más sencillos de escribir.

Asimismo fueron contados los que, como Ángel Torres Quesada, se dedicaron en exclusiva, o de forma prioritaria, a la ciencia-ficción. En realidad la mayoría de ellos acostumbraban a tocar varios palillos, si bien son varios a los que se les puede considerar, con toda justicia, escritores futuristas al haberle dedicado a este género una parte sustancial de su producción.

Éste fue el caso, entre otros, del valenciano Pascual Enguídanos Usach, más conocido por sus seudónimos George H. White y Van S. Smith. Nacido en Liria el 13 de diciembre de 1923 y fallecido en esta misma localidad el 28 de marzo de 2006, Enguídanos fue uno de los principales pilares de Editorial Valenciana, interviniendo en colecciones tales como Comandos, Florida, Policía Montada, Western y Favorita, en esta última firmando como Armando Ravel. A finales de los años cincuenta, sin dejar de publicar en Valenciana, Enguídanos comenzó a colaborar con la Editorial Bruguera, principalmente en sus numerosas colecciones del oeste — Oeste, Bisonte, Búfalo, California, Kansas...— y también en las policíacas Servicio Secreto y Punto Rojo junto con un par de títulos en Metralla, dedicada al entonces popular género bélico. El hecho de que Bruguera no contara con una colección específica de ciencia-ficción hasta una fecha tan tardía como 1970 explica en parte la ausencia casi absoluta de novelas del género favorito de Enguídanos publicadas por esta editorial aunque, como veremos más adelante, existieron también otros motivos.

Se da la circunstancia de que, por razones de exclusividad —a las editoriales no solía importarles que sus autores publicaran en las colecciones de la competencia, siempre y cuando lo hicieran con distintos seudónimos—, Enguídanos hubo de reservar para Bruguera el seudónimo George H. White, por lo que a partir de entonces firmaría como Van S. Smith sus colaboraciones con Valenciana.

A lo largo de su carrera como escritor Enguídanos abordó prácticamente todos los géneros, incluso el romántico, pero sería dentro de la ciencia-ficción donde más cómodamente se desenvolvió y donde mayor prestigio alcanzó, fundamentalmente gracias a su obra capital la Saga de los Aznar, una epopeya cósmica que constituye un caso totalmente excepcional en el ámbito de los bolsilibros, la mayoría de los cuales solían abarcar episodios individuales o, como mucho, series cortas. Tan sólo otro autor, el gaditano Ángel Torres Quesada, abordaría años más tarde una tarea similar con su serie del Orden Estelar, de una longitud similar.

Así pues es obligado hablar de la Saga, aunque conviene no olvidar que fue el propio Enguídanos quien a finales de 1953 convenció a José Soriano Izquierdo, responsable de la mayoría de las colecciones de Editorial Valenciana, para que pusiera en marcha una nueva dedicada a la ciencia-ficción, la mítica Luchadores del Espacio. Soriano le encargó que escribiera algunas novelas —las primeras de la Saga de los Aznar — para sondear la respuesta de los lectores antes de decidir la continuidad o no de la iniciativa; puesto que Luchadores publicó un total de 234 títulos a lo largo de casi diez años, es evidente que esta respuesta resultó positiva.

No obstante la aventura no dejaba de entrañar sus riesgos, ya que el género de anticipación contaba con una escasísima tradición en nuestro país con tan sólo las obras anteriores a la Guerra Civil, por entonces ya anticuadas, de José de Elola y Jesús de Aragón, junto con el precedente de la breve —34 títulos— colección Futuro, recién iniciada por José Mallorquí en ese mismo año de 1953. La gran rival de Luchadores, la colección Espacio de Editorial Toray, no iniciaría su andadura hasta un año más tarde, pisándole eso sí los talones.

Por si fuera poco la ciencia-ficción norteamericana contemporánea de la Saga, entonces en pleno apogeo de la denominada Edad de Oro, llegaba con cuentagotas y era muy poco o nada conocida en nuestro país. Así pues Enguídanos, y con él los escritores que le acompañaron en los primeros pasos de la colección — Alf Regaldie, Joe Bennett, Larry Winters, Walter Carrigan, el Profesor Hasley—, tal como reconocieron todos ellos, se vieron precisados a recurrir como modelo a lo poco de ciencia-ficción que conocían, las citadas novelas de José de ElolaJesús de Aragón fue más bien un escritor de aventuras— y a las todavía más vetustas obras norteamericanas de la época pulp, razón por la que no es de extrañar que todas sus primeras novelas, incluyendo la Saga de los Aznar, recuerden más a las novelas de Edgard Rice Burroughs y de Doc Savage, o a los cómics de Flash Gordon, que a sus contemporáneas de la factoría de John W. Campbell; era lo que había en la España de la posguerra. Más adelante se incorporarían a la colección otros autores con un bagaje literario más moderno e incluso el propio Enguídanos evolucionaría con el tiempo, sobre todo a partir de su forzado cambio de seudónimo.

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En contra de lo que pudiera pensarse, este regusto pulp no supone mayor lastre para la Saga de los Aznar que, leída hoy en día, sigue resultando amena pese a su inevitable envejecimiento. Todavía mayor mérito es para su autor el hecho de que, no conforme con la originalidad de crear toda una historia del futuro, profundizara, tanto en las tramas como en los personajes, hasta unos límites insólitos en las sencillas novelas de a duro, llegando a crear auténticos personajes de tragedia griega tales como Miguel Ángel Aznar Aznar, sin duda el más significado de todos sus protagonistas.

Tras 33 entregas y alguna que otra interrupción temporal — Soriano pensaba equivocadamente que los lectores comenzaban a cansarse de ella—, durante las cuales Enguídanos intercaló novelas independientes o pertenecientes a otras series cortas, la Saga concluyó de forma definitiva en 1958 debido a que su autor, tal como ya ha sido explicado, se vio imposibilitado de utilizar el seudónimo de George H. White en la Editorial Valenciana tras pasar a colaborar con Bruguera, lo que no impidió que siguiera haciéndolo como Van S. Smith. En total Enguídanos escribiría 69 títulos de los 234 de la colección, lo que supone un 30% de la misma y es buena muestra de su condición de piedra angular de Luchadores.

La novela que cerró Luchadores del Espacio a principios de 1963, LA MOMIA DE ACERO, también fue suya. Tras la desaparición de la colección Enguídanos escribió varios guiones para cómics basados en algunas de sus novelas, ninguno de los cuales alcanzó ni de lejos la popularidad de los relatos originales. Dado que, a diferencia de algunos de sus compañeros de colección, no mostró ningún interés por publicar en la colección Espacio, ni tampoco la Editorial Toray se interesó por sus novelas, ésta fue la única actividad que desarrolló dentro del género durante bastantes años. En septiembre de 1971, algo más de un año después de que la Editorial Bruguera iniciara su colección La Conquista del Espacio, ésta publicó la que sería su única colaboración en ella, la novela INTRUSOS SIDERALES. ¿Por qué razón, pese a su interés por el género, Enguídanos no volvió a aparecer en La Conquista del Espacio, cuando llevaba ya varios años colaborando en otras colecciones de Bruguera? Lo ignoro, pero hay quien dice que el responsable de la colección, sabedor de que conservaba algunos originales inéditos, le solicitó infructuosamente que se los entregara, a lo que se habría negado Enguídanos alegando que no tenían la suficiente calidad para ser publicados. Otras versiones, por el contrario, argumentan que a Enguídanos no le agradaba la línea editorial de la colección, muy diferente de su querida Luchadores del Espacio y, objetivamente, de bastante peor calidad.

Todo cambiaría radicalmente cuando, en el verano de 1974, Enguídanos se embarcó en el ambicioso proyecto de reeditar la Saga en su totalidad. En realidad fue mucho más lejos, reescribiendo casi por completo los primeros números y revisando y modernizando el resto. La única vez que tuve la suerte de hablar personalmente con él, me dijo que, veinte años después de la primera edición, sabía mucho más que entonces, razón por la que no le parecía bien reeditar las novelas sin más a sabiendas de que en éstas había cometidos errores de bulto. Dado que no le pagaron más por este esfuerzo adicional, es de admirar el pundonor de nuestro escritor. Y como ya no colaboraba con Bruguera —según los listados de Agustín Jaureguízar al parecer la novela de La Conquista del Espacio debió de ser su última aportación a esta editorial—, pudo hacerlo recuperando su seudónimo favorito, George H. White.

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Un año más tarde, en junio de 1975, concluyó la reedición o, si se prefiere, la nueva versión de la Saga, reducida ahora a 30 entregas dado que dos de las novelas — LA CIUDAD CONGELADA y DOS MUNDOS FRENTE A FRENTE — fueron suprimidas en la reestructuración realizada por el autor y una más, ROBINSONES CÓSMICOS —en realidad un episodio colateral desgajado del hilo argumental principal pero relacionado con éste—, quedó olvidada por razones que desconozco, reeditándose finalmente de forma tardía y fuera ya de su orden cronológico original.

Fue entonces cuando Enguídanos nos sorprendió de nuevo. A mí, entonces adolescente, me corroía la impaciencia esperando la aparición del siguiente número en los kioscos, por lo que, como cabe suponer, estuve literalmente en ascuas durante las dos semanas que constituían la frecuencia normal de la colección, dado que no tenía ni la menor idea de lo que podría ocurrir tras LUCHA A MUERTE, la última novela de la serie clásica. En realidad la inquietud se produjo quince días antes, mientras aguardaba a que ésta fuera publicada, ya que la colección Luchadores del Espacio había mantenido siempre la tradición, continuada en la edición de los años setenta, de dedicar la contraportada a una presentación del siguiente número, por lo que fue al tener por fin en mis manos la citada LUCHA A MUERTE cuando pude comprobar, henchido de satisfacción —la adolescencia siempre ha sido el reino del apasionamiento—, que lejos de acabar, la Saga continuaba.

Así era. Enguídanos, al parecer satisfecho con los resultados —y evidentemente los responsables de la editorial también—, había decidido embarcarse en una tarea todavía más ambiciosa, la continuación de la Saga con nuevos episodios inéditos, arrancando con UNIVERSO REMOTO justo allá donde la había dejado diecisiete años antes.

Aunque fueron 24 en total las novelas que escribió para esta segunda etapa de la Saga, las dos últimas quedarían inéditas a causa del abrupto colapso de la colección en junio de 1978, víctima de la grave crisis económica que sacudió a España durante esos años. En realidad ésta ya había empezado a resentirse bastante antes, al recaer exclusivamente sobre Enguídanos la responsabilidad de sacar un título nuevo cada quince días; como escritor meticuloso que era, él mismo había reconocido en más de una ocasión que le resultaba imposible mantener el ritmo frenético de otros colegas suyos, no contando ahora con el menor respiro a la hora de sacar adelante las complicadas tramas de su creación.

En un principio, y con objeto de darle más tiempo, la editorial recurrió a la reedición periódica de algunas de sus novelas antiguas, en esta ocasión sin que mediara revisión alguna, lo que unido a una selección de títulos no demasiado rigurosa, provocó la aparición de algunos chirriantes anacronismos que podrían haber sido fácilmente evitados. Fueron cinco en total estas reediciones de relleno: EL EXTRAÑO VIAJE DEL DR. MAIN, DESPUÉS DE LA HORA FINAL, EMBAJADOR EN VENUS, LAS ESTRELLAS AMENAZAN y ROBINSONES CÓSMICOS, esta última la novela descolgada a la que he hecho alusión anteriormente, la cual curiosamente sí fue revisada por Enguídanos.

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Sin embargo ni siquiera esto debió de ser suficiente, ya que a partir de enero de 1976 la frecuencia quincenal comenzó a dilatarse hasta el punto de que, en ese año, tan sólo fueron publicadas ocho novelas en lugar de las aproximadamente veinticinco que debieran haber correspondido con la anterior periodicidad quincenal. 1977 fue todavía peor con únicamente cuatro, y otras tantas aparecieron en 1978 antes de que con EL REFUGIO DE LOS DIOSES, número 59 de la colección, quedara ésta definitivamente cerrada pese a que llegaron a ser anunciados dos títulos más, de los cuales lo único que se conoce son sus títulos —EL GRAN MIEDO y ESCUADRÓN DELTA— y que, según todos los indicios, los originales desaparecieron en el marasmo que siguió a la accidentada quiebra de la editorial en 1984, sin que hayan podido ser recuperados ya que Enguídanos no conservó copia de ellos.

Aunque cabe suponer que la elevada inflación de la época fuera la principal causante del drástico final de la Saga, cuando era evidente que su autor tenía intenciones de continuarla, cabe suponer que la puntilla dada a la misma tuviera también bastante que ver con la desacertada política editorial de Valenciana, que de manera súbita y presuntamente a petición de numerosos lectores, como tuvo el sarcasmo de esgrimir a modo de excusa, aprovechando un aumento en el formato de las novelas incrementó drásticamente el precio de las mismas, que casi se triplicó —de 18 a 50 pesetas de las de entonces— llegando posteriormente a las 60 e incluso a las 75 pesetas. Como es fácil de suponer, y juzgo por mis propios recuerdos, cabe pensar que muchos escuálidos bolsillos de los adolescentes y los jóvenes de la época, sus principales lectores, fueran incapaces de soportar estas brutales subidas de precios, tan sólo amortiguadas en parte por la cada vez más dilatada frecuencia con la que fueron publicadas las últimas novelas.

En cualquier caso, y aunque entre el abrupto final de la Saga hacia junio de 1978, y la desaparición de Editorial Valenciana en 1984 mediaron otros seis años, lo cierto es que éste fue el canto de cisne de nuestro autor, que ya no volvería a publicar nada más, al menos que yo sepa... lo cual fue ciertamente una lástima.

Su producción total de bolsilibros, según Agustín Jaureguízar, alcanza la cantidad de 338 títulos, incluyendo reediciones. Recomiendo la lectura de su artículo Pascual Enguídanos. Una aproximación a la vida y obra de George H. White.


Notas

La bibliografía completa de ciencia-ficción de Pascual Enguídanos, con todas sus obras comentadas, se puede encontrar en: https://www.ciencia-ficcion.com/autores/ghw.

http://www.augustouribe.com/white_01.htm.

© José Carlos Canalda, (32 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Página de José Carlos Canalda el 1 de febrero de 2015