Al fin he terminado mi viaje
por la serie de antologías Terra Nova, en esta ocasión se trata de una colección de relatos de veteranos
, como China Miéville, Paul McAuley, Eduadro Vaquerizo o Jorge Baradit, nuevos
en plaza, como Paolo Bacigalupi, Miguel Santander, Sofía Rhei o Ken Liu y la inclusión de rarezas exóticas
como Liu Cixin. Parece que con este volumen se dio por finalizada la serie, no se muy bien si por cansancio de los antologistas, por que el proyecto tenía este recorrido programado, o porque sencillamente la respuesta del público no ha sido la suficiente para continuar.
Personalmente he disfrutado mucho con algunos relatos, y otros me han parecido perfectamente prescindibles, es decir, lo que viene a ser la lectura de una antología, donde hay pata negra de la buena, y algo de mortadela para rellenar. Los relatos son:
Paolo Bacigalupi con EL JUGADOR profundiza en la tendencia actual de los medios de potenciar el amarillismo, el sensacionalismo y en general la necesidad imperiosa de atraer al lector con lo que sea para aumentar su cuota publicitaria o simplemente engordar el ego. Un solitario inmigrante asiático mantiene la bandera del rigor en unos Estados Unidos no muy adelantados en el futuro.
En historias tan cortas es arriesgado mezclar dos líneas temporales. O está a una cosa o a la otra. O como leí por algún sitio, tampoco es mala idea leer primero una de las líneas y luego la otra. Ken Liu las mezcla en MONO NO AWARE, y bueno, entre el viaje en la nave generacional y las penas del protagonista en Japón durante los últimos días de la Tierra, me quedo con el primero.
China Miéville me encanta. He leído todos sus libros y tiene algo a la vez hipnótico y fascinante que, como dice la chavalería (creo que aún no se ha pasado de moda), me flipa. LA CUERDA ES EL MUNDO habla de ascensores espaciales y comercio interplanetario. No obstante, se echa en falta un final más trabajado.
Gracias a los consejos que me dio hace un montón de años una buena amiga soy perfectamente capaz de leer un relato sin pies ni cabeza sin sentirme acomplejado por no entenderlo. Lo más probable, es que no haya nada que entender
me vino a decir, o como corolario a la ley de Sturgeon: si no te enteras de lo que va una historia la culpa es del autor en noventa y nueve casos de cada cien
. LA PRÓXIMA VEZ QUE DESATE LA TORMENTA SOBRE NOSOTROS de Emilio Bueso no es el caso que resta.
Debido a ciertas circunstancias recientes, el relato M34 de Eduardo Vaquerizo se me ha hecho cercano. Los avances actuales de la medicina van en la dirección que apunta, poco a poco vamos a ir sustituyendo partes biológicas por mecánicas hasta llegar a parecer un mecano andante, y cuestiones que no tienen cura acabarán por ser más que propiamente curadas, reparadas.
PROLANG de Ricardo Montesinos es un relato escrito con correción pero perfectamente prescindible puesto que la hipótesis de Sapir-Whorf, en la que basa el relato, está desacreditada hace mucho, y las cuestiones que plantea, como la invención de un leguaje artificial que cambia la percepción de la realidad, y hasta te hace más listo, no tienen ningún recorrido. Si se quiere especular, que menos que hacerlo con algo con futuro, como había hecho Eduardo Vaquerizo.
Ahora que está tan de moda hablar de lo que ocurrirá con nuestras pensiones y que será de nosotros cuando seamos viejos, Liu Cixin da la solución en QUIÉN CUIDARÁ DE LOS DIOSES, donde unos extraterrestres octogenarios deciden que la Tierra será su residencia de la tercera edad. Quizá se me escape algo del relato porque el respeto de los orientales hacia sus mayores tiene más matices que el de nosotros, bárbaros occidentales, hacia los nuestros. Relato muy recomendable, no obstante.
Debido a ciertas experiencias pasadas, los temas místicos y espirituales me dan bastante, mucho, reparo. POLICÍA DEL KARMA de Jorge Baradit, trata sobre eso, y sin dudar de su habilidad literaria, es el relato que menos me ha gustado de la antología.
En LA DECISIÓN de Paul McAuley, los humanos nos hemos cargado definitivamente la Tierra con lo del cambio climático, pero como eso era poco también hay por medio artefactos alienígenas, y chavales haciendo sus cosas de chavales. Si no hubiera sido tan largo a lo mejor guardaría mejor recuerdo, pero no es el caso.
En cierto modo el panorama que pinta Sofía Rhei en ÁNIMA lo tenemos ya presente en ciertas especies domésticas que no podrían reproducirse sin la intervención del ser humano. En esta distopía sucede algo similar, cuando la extrema intervención en la genética de la raza humana hace que la reproducción sea algo realmente complicado.
Pese a que puede resultar algo previsible, el largo relato LA EPOPEYA DE LOS AMANTES, de Miguel Santander, discurre con gran dinamismo enlazando con habilidad mitos sumerios con viajes en el tiempo. Ha sido una estupenda manera de cerrar el volumen. Con todo, se me empieza a hacer algo pesado ver aparecer a Nikola Tesla hasta en la sopa.
Una vez acabada la lectura sigo pensando lo mismo, las antologías son una buena forma de conocer la obra de autores no muy conocidos para el lector, pero como por principio la irregularidad es lo que las caracteriza, me siguen sin atraer. Con todo, el esfuerzo de Mariano Villarreal (pese a que no comulgo con ciertas cuestiones respecto a su forma de entender la ciencia-ficción) y Luis Peristani es muy de agradecer.
VV. AA.