UNA CUESTIÓN DE PERSPECTIVA
UNA CUESTIÓN DE PERSPECTIVA EE. UU., 1990
Título original: Star Trek TNG: A Matter of Perspective
Dirección: Cliff Bole
Guión: Ed Zuckerman
Producción: David Livingston
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (O´Brien); Craig Richard Nelson (Krag); Gina Hecht (Manua Apgar); Mark Margolis (Dr. Nel Apgar)
Temporada: 3, Episodio: 14, Emitido:

Sinopsis

Fecha estelar 43610.4. Riker es acusado del asesinato del científico Nel Apgar. Tanto las declaraciones de los testigos como las pruebas parecen estar en su contra, por lo que Krag, el policía tanugano encargado del caso, solicita que sea extraditado al planeta Tanuga IV para ser juzgado por su crimen. Picard consigue que Krag acceda a celebrar una vista preliminar en la Enterprise. Mientras tanto, la nave comienza a sufrir unas inexplicables averías.

Riker de charla con Manua
Riker de charla con Manua

En UNA CUESTIÓN DE PERSPECTIVA se trata el tema de la culpabilidad, o mejor debiéramos decir de la presunción de culpabilidad o de inocencia. La Federación está por lo último, pero en Tanuga IV no están por la labor, y el prepotente inspector Krag se lo deja claro al capitán: para los tanuganos todo el mundo es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Por suerte, Picard está ahí para interceder por su primer oficial. Como representante de mayor rango de la Federación en ese sector, debe mostrarse respetuoso con las leyes, usos y costumbres de los tanuganos, pero no está dispuesto a consentir que Riker sea condenado en base a pruebas no demasiado consistentes, aunque al principio parezcan muy sólidas. Sabe que está obligado a conceder la extradición que solicita Krag, pero no parece fiarse mucho de la justicia tanugana, así que se las arregla para celebrar una vista preliminar en la Enterprise que determine si hay razones de peso para extraditar a Riker o no. Erigido en defensor de su primer oficial, demostrará que, de no haber consagrado su vida a la exploración espacial, podría haber sido uno de los abogados más grandes del cuadrante Alfa.

William Riker semeja ocultar algo, lo que puede hacer que parezca culpable. Pero, en realidad, lo que ocurre es que no parece muy dispuesto a hablar de lo que ocurrió entre él y la señora Apgar, seguramente por un sentido un tanto equivocado de la caballerosidad. En todo caso, la actitud del primer oficial le añade más misterio a lo sucedido, contribuyendo a aumentar la intriga del episodio.

Lo más destacado de este capítulo es el uso que se hace de la holodeck, en la que se reproducen los hechos tal como ocurrieron y según las declaraciones de los testigos. En este sentido, Cliff Bole declaró que UNA CUESTIÓN DE PERSPECTIVA fue el episodio más difícil que había rodado, al menos desde el punto de vista de la continuidad, porque se había visto obligado a filmar tres veces cada escena desarrollada en la sala de hologramas. El resultado sólo puede calificarse de brillante.

Por desgracia, lo que podía haber sido una de las historias más interesantes de la tercera temporada, se queda tan solo en un episodio correcto y poco más. El guión de Zuckerman, bastante bueno, presentaba, según Michael Piller, uno de los mejores relatos de misterio en los que he trabajado, pero el resultado acabó teniendo un montón de pifias, a cada cual más incomprensible. Así, por ejemplo, se les pasó por alto algo tan elemental como el arma homicida. Si se supone que Riker disparó su fáser en el mismo momento en que O´Brien le transportaba, ¿cómo es que Miles no lo detectó en su consola cuando, en el posterior EL JUGUETE MÁS PRECIADO, puede detectar que Data lleva un arma que ha sido disparada y hasta es capaz de desactivarla? Siguiendo la progresión lógica de los hechos, el registro del transporte de Riker debería haber servido como prueba, pero, inexplicablemente, O´Brien no es llamado a declarar. También se nos informa que los sensores tanuganos detectaron el haz de energía que iba de Riker al generador, así que ¿por qué no fueron capaces de detectar el primer haz energético, el que iba del generador a Will? Y lo que acaba de fastidiarlo todo, dando al traste con toda la credibilidad del argumento, es la absurda pretensión de hacernos creer que tanto Riker como Manua están diciendo la verdad. ¡Si sus declaraciones se contradicen en puntos fundamentales!

La consejera Troi no se luce demasiado en este episodio, más bien hace el ridículo que es un primor. Según ella, a pesar de lo contradictorias que son todas las declaraciones, ningún testigo miente, así que no puede determinar la inocencia o culpabilidad de Riker. Por lo visto, algunas veces sus poderes empáticos fallan, curiosamente siempre en el momento más inoportuno. Deanna no volvería a intervenir en un tribunal de investigación en toda la serie, y es lógico, porque con su ambiguo proceder casi consigue que todo el mundo piense que Riker es culpable de asesinato.

Los verdaderos salvadores de Riker son Geordei, Wesley y Data, que mientras buscan una explicación para las extrañas averías de la nave, acaban por matar dos pájaros de un tiro; es decir, por resolver los dos misterios que plantea el capítulo.

Si los responsables del episodio hubieran prestado más atención a los detalles que menciono más arriba, UNA CUESTIÓN DE PERSPECTIVA hubiera devenido en uno de los capítulos más interesantes de la temporada. No fue así, por desgracia, por lo que sólo podemos considerarlo como un episodio moderadamente entretenido pero algo inconsistente.

Un último detalle: Picard hace aquí sus primeros y últimos pinitos pictóricos. Data, como buen androide incapaz de mentir que es, hace una crítica fría pero demoledora de su trabajo, por lo que no es extraño que el capitán abandonara los pinceles y se pasara a la flauta.

© Antonio Quintana Carrandi,
(825 palabras) Créditos