EL PARPADEO DE UN OJO
EL PARPADEO DE UN OJO EE. UU., 1968
Título original: Star Trek TOS: Wink Of A Eye
Dirección: Jud Taylor
Guión: Arthur Heineman sobre un argumento de Lee Cronin (seudónimo de Gene L. Coon)
Producción: Gene Roddenberry y Fred Freiberger
Música: Alexander Courage
Fotografía: Al Francis
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Walter Koenig (Chekov); George Takei (Sulu); Kathie Browne (Deela); Jason Evers (Rael)
Temporada: 3, Episodio: 11

Sinopsis

Fecha estelar 5710.5. La Enterprise acude al planeta Scalos respondiendo a una llamada de socorro. El equipo de descenso, dirigido por Kirk, sólo encuentra una hermosa ciudad deshabitada, pero la llamada sigue recibiéndose en la nave, lo que indica que posiblemente se trate de una grabación. De pronto, uno de los miembros del equipo desaparece ante la atónita mirada de Bones tras beber un poco de agua. Cuando Kirk y los demás regresan a la nave, se encuentran con que ésta empieza a sufrir extrañas averías, apareciendo además un artefacto desconocido que afecta al sistema de soporte vital. Poco después, tras beber café, el capitán también desaparece, lo que deja perplejo a Spock. En realidad, Jim no ha desaparecido, sino que ha sido hiperacelerado hasta el nivel de los escalosianos, cuya líder, Deela, se presenta ante él y le revela sus planes para la dotación de la Enterprise.

Kirk y Deela iniciando el acercamiento
Kirk y Deela iniciando el acercamiento

EL PARPADEO DE UN OJO cuenta con un guión tan ameno y sugerente, que sólo somos capaces de reparar en sus defectos cuando terminamos de ver el episodio y lo analizamos pormenorizadamente. Como es obvio, las pifias abundan en TOS y en las demás series que conforman la franquicia Trek. Cuando se conjugan pifias notables con guiones pésimos, los capítulos resultantes devienen infumables. Pero cuando, como en el caso que nos ocupa, el argumento es relativamente bueno, el telefilm resultante suele dejar un buen sabor de boca, aunque no sea nada del otro mundo.

El guión es muy original, presentándonos a unos seres que, debido a un cataclismo geológico, han sido hiperacelerados hasta un nivel en el que resultan virtualmente invisibles. El problema es que esa hiperaceleración ha provocado la esterilidad de los varones, lo que obliga a los scalosianos a intentar aparearse con otros humanoides. Tras largos siglos e incontables intentos de encontrar una especie compatible, tan sólo queda un puñado de supervivientes scalosianos, y es entonces cuando entra en escena la Enterprise, que ha captado la llamada de auxilio emitida desde el planeta.

Tras la misteriosa desaparición de un tripulante, y poco después de que el equipo de misión regrese a la nave, ésta empieza a verse afectada por averías inexplicables, al tiempo que se descubre un extraño artefacto que afecta al sistema de mantenimiento. La cosa se complica con la inesperada desaparición de Kirk, en pleno puente y a la vista de todos, tras beberse unos sorbos de café. En realidad, el capitán no ha desaparecido, sigue estando ahí, pero en un plano muchísimo más acelerado. Las razones de algo tan sorprendente se las explica Deela, la líder scalosiana que lo ha elegido como compañero.

Jim, como es natural, se opone a las intenciones de Deela y sus compañeros, que pretenden convertir la Enterprise en una especie de cámara criogénica, para conservar a sus tripulantes y utilizarlos según les convenga. Como se cazan más moscas con miel que con vinagre, Kirk intenta seducir a Deela para así ganarse su confianza y tratar de neutralizar sus planes. La chica sucumbe, pues confiesa haberse enamorado del capitán incluso antes de acelerarlo a su nivel. Sin embargo, ella no cae del todo en la trampa y en el último minuto intenta detenerle, pero nuestro admirado capitán conseguirá hacer llegar un mensaje a Spock, que, con la inestimable colaboración de McCoy, logra acelerarse hasta el nivel de los scalosianos y ayudarle a desbaratar sus siniestros planes.

La trama del episodio es tan intrigante que engancha al espectador desde el minuto uno. El argumento se desarrolla en dos historias paralelas, ambas muy agradables: la de Kirk, con su metabolismo acelerado y tratando de descubrir cuál es el propósito de esos seres, y la de Spock, Bones y los tripulantes de la Enterprise, que intentan descubrir qué ha pasado con los desaparecidos.

En el aspecto técnico, EL PARPADEO DE UN OJO se resuelve como uno de los mejores capítulos de la temporada. Destaca el trabajo del director, que sabe mantener con gracia el equilibrio de las historias paralelas, dotándolas del mismo interés a ambas por igual. Para diferenciar la acción en tiempo real de la que transcurre en tiempo acelerado, Jud Taylor inclinó un poco los encuadres correspondientes a éste último, de forma que resulta muy fácil diferenciar en qué tiempos se desarrollan las acciones. El mayor problema con el que tropezó Taylor fue mostrarnos los cambios de posición de los personajes respecto del acelerado Kirk, no siempre muy logrados. Por lo demás, el capítulo es muy sobrio, pues aparte de los decorados habituales de la nave, tan sólo se ve una fuente bastante coquetona. La ciudad scalosiana del fondo es, en realidad, el dibujo que se utilizó en EL APOCALIPSIS, de la primera temporada, para la ciudad de Eminiar VII. En la versión remasterizada del episodio se utilizó una imagen informática para recrear una urbe más aparente.

EL PARPADEO DE UN OJO es muy entretenido, pero algunos detalles restan credibilidad a la historia que narra, aunque la verdad es que, mientras estás viéndolo no reparas en ellos. El que más me llama la atención es el potingue sintetizado por McCoy, y que Spock emplea para acelerarse hasta el nivel scalosiano. Resuelto el problema, Spock aprovecha su situación para reparar las averías de la Enterprise en un tiempo record. Sigo sin comprender cómo, poseyendo una maravilla como esa, no volvieron a emplearla más. Sería ideal para situaciones en las que se requieran acciones rápidas, ¿no?

Lo de los seres ultra rápidos tiene su gracia, pero científicamente es un disparate. Si alguien pudiera moverse a esa velocidad, sus ropas arderían por la fricción del aire, y esa misma fricción le provocaría quemaduras graves. Pero incluso obviando esto, si Kirk estuviera acelerado de ese modo, la posición relativa de los tripulantes no variaría tan rápido. Otra incongruencia es que Scotty se pase casi medio capítulo intentando entrar en la sala de transportación, mientas que Spock, a idéntica velocidad, no sólo recorre la nave de un extremo al otro, sino que encuentra la grabación de Jim y todavía le dé tiempo a hacer un montón de cosas más.

Tampoco se entiende la aparente facilidad con la que son vencidos los scalosianos. Según Deela, a ese nivel de velocidad un simple arañazo bastaría para matarlos por daños celulares, así que ¿por qué la scalosiana no aprovecha un instante de distracción para arañar a Kirk o Spock?

¿Y qué decir de los mecanismos de la Enterprise? Kirk ha sido acelerado, pero para él las puertas y el transportador siguen funcionando a la velocidad de siempre, cuando lo lógico hubiera sido que le resultaran de una lentitud exasperante.

El vestuario tampoco es una maravilla. El modelito de Deela es muy sugestivo, con sus colorines psicodélicos, pero los trajes de sus compañeros parecen hechos con papel de aluminio y, la verdad, dan grima.

Este capítulo ha pasado a los anales Trek por una escena, ciertamente delicada en la televisión americana de los 60, que se les pasó a los censores. Me refiero a esa en la que Deela se mira al espejo, mientras Kirk, sentado en el borde de la cama, acaba de ponerse las botas. Está clarísimo lo que ha ocurrido, ¿verdad?

EL PARPADEO DE UN OJO puede definirse como un buen episodio, muy entretenido, pero algo inconsistente. Con todo, una divertida aventura de nuestros héroes espaciales favoritos. Disfrutadla.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.219 palabras) Créditos