ARQ
ARQ EE. UU., 2016
Título original: ARQ
Dirección: Tony Elliot
Guión: Tony Elliott
Producción: John Finemore, Kyle Franke, Mason Novick
Música: Keegan Jessamy, Bryce Mitchell
Fotografía: Daniel Grant
IMDb:
Reparto: Robbie Amell (Renton); Rachael Taylor (Hannah); Shaun Benson (Sonny); Gray Powell (Padre); Jacob Neayem (Hermano); Adam Butcher (Primo)

La película por excelencia de bucles temporales es ATRAPADO EN EL TIEMPO. En aquella, Bill Murray se veía viviendo una y otra vez el mismo día, cada vez con distintos desenlaces, y una vez superado el desconcierto inicial, aprovecha para ir mejorando como persona, artista y meteorólogo.

Recientemente, también hemos podido ver PREDESTINATION, basada en el relato TODOS VOSOTROS ZOMBIS del bueno de Heinlein. Esta es bastante más compleja, el bucle más largo (¡transcurren años y generaciones!) y aunque el mérito es más bien de Heinlein, como película de pensar es muy superior.

ARQ, muy alejada del tomo amable de el ATRAPADO EN EL TIEMPO y no tan enrevesada como PREDESTINATION, nos muestra como un científico, su novia y una pandilla de facinerosos reviven una y otra vez el mismo día. Todo empieza a las 6:16 de la mañana, cuando Renton (Robbie Amell) despierta junto a su novia Hannah (Rachael Taylor), pero justo en ese momento tres encapuchados entran en la habitación, noquean a Renton y los dejan atados como morcillas en el laboratorio que Renton tiene en el sótano.

Por supuesto, hace todo lo posible por escapar y en un principio lo consigue... pero los facinerosos le vuelven a atrapar, le pegan un tiro y... vuelven a ser las 6:16, Renton cree que todo ha sido un sueño pero... Todo vuelve a empezar.

No se tarda en intuir que el ARQ, un imposible artefacto de movimiento continuo en el que trabaja Renton, tiene algo que ver con los sucesos, de hecho, los facinerosos han dañado en parte el aparato y éste ya no funciona como debiera. Ni siquiera como no debiera.

Al tercer bucle ya se sospecha que el peligro principal es que Tony Elliott, obligado a ofrecer más en cada bucle, acabe metido en una espiral de excesos que haga las interacciones más y más absurdas, pero inteligentemente introduce un mecanismo que consigue a la vez rebajar la necesidad de mayor espectacularidad e introducir elementos de suspense que de otra forma no tendrían lugar.

La duración de la película, apenas hora y media, impide que la sucesión de bucles acaben convertida en un despropósito, sencillamente cuando se agotan las opciones más evidentes, Elliott da por finalizada la película... si bien hablando de bucles temporales realmente no se sabe muy bien cuando acabará la historia.

También es destacable que con muy pocos medios (una casa ruinosa y media docena larga de actores) se elabora un producto más que decente, aunque rozando lo cutre a causa del ambiente de discoteca mal decorada y el exceso de mugre que lo impregna todo. Al menos el trabajo de protagonistas y secundarios está muy por encima del decorado.

En este aspecto, Netflix (co-productora y distribuidora internacional de la película) está asentando un estilo propio de ciencia-ficción, al menos en las películas de producción propia: tramas de una complejidad relevante, pero realizadas con tanta profesionalidad como parquedad de medios, como por ejemplo EL DESCUBRIMIENTO, si bien no hay que confundirlas con aquellas otras de las que se encarga exclusivamente de la distribución, como SPECTRAL, donde si se nota que hay más dinero por medio.

ARQ no es un gran peliculón, de esos que dejan huella para toda la vida, pero ofrece buen cine, con un argumento lo bastante sabroso y una buena realización. Perfecta para ver solo o en compañía, aunque quizá, si esa compañía no le tiene gran aprecio al género, lance una buena batería de preguntas sobre el como y el porqué de lo que está pasando, pero tranquilos, la película no es tan complicada como para suponer un misterio irresoluble a poco que se le preste algo de atención.

© Francisco José Súñer Iglesias, (612 palabras) Créditos