Trilogía del vacío
EL VACÍO TEMPORAL
EL VACÍO TEMPORAL Peter F. Hamilton
Título original: The Temporal Void
Año de publicación: 2008
Editorial: La factoría de Ideas
Colección: Solaris Ficción, nº 168
Traducción: Marta García Martínez
Edición: 2012
ISBN:
Precio: 34 EUR
Comentarios de: Armando Parva

Al fin he leído la segunda parte de la Trilogía del vacío de Peter F. Hamilton. He tardado más de tres años en llegar hasta aquí, en un principio porque no encontraba éste volumen, y pasado un poco el tiempo, porque me olvidé de él. No fue hasta la pasada Feria del Libro (o más exactamente, en los muchos actos y mercadillos que se organizan simultáneamente en varios puntos de Madrid) que no me volví a encontrar con los tres volúmenes, y ya entonces me hice con éste y con EL VACÍO DE LA EVOLUCIÓN, por si acaso.

Por lo pronto hay que advertir que Hamilton, o al menos esta edición de La factoría de ideas, arranca a las bravas, sin un mísero recordatorio de lo ocurrido en EL VACÍO DE LOS SUEÑOS. Eso al principio es desconcertante, porque el autor juega con muchos personajes a los que se supone que ya se conoce, pero que aunque en mi caso hayan sido tres años, originalmente transcurrió uno desde la publicación del primer al segundo volumen, por lo que igualmente hay cosas que se habrían olvidado. Un recordatorio o breve sinopsis no hubiera venido mal.

En ese segundo volumen siguen las interminables intrigas, conspiraciones y contraconspiraciones entre humanos y alienígenas respecto al asalto o no al Vacío. Lógico por cuando cada iteracción con él implica su expansión con consecuencias catastróficas. Pero dentro del propio Vacío también hay acción. Seguimos la lucha de Edeard, alias Caminante de las aguas, contra los criminales que asolan Makkathran, su ciudad, tarea a la que se aplica con todos los medios a su alcance.

Esto puede suponer un problema para quien no esperase que en una supuesta novela de ciencia-ficción le incrusten una fantasía superheróica. Efectivamente, Edeard dispone de una serie de poderes que le permiten medrar en su lucha, pero que a la vez le empiezan a convertir en una especie de Juan Palomo de tintes mesiánicos. A mi ese aspecto de la novela se me ha hecho incómodo. Mientras que en el universo lleno la búsqueda del segundo soñado, los desmanes de la organización Sueño Vivo, las maniobras oportunistas del Imperio Ocisen y otras tramas secundarias resultan bastante plausible, en el universo vacío que Edeard se comporte como un Superman cualquiera, aunque ciertamente con más profundidad psicológica, me hacía sentir como si me cambiaran de novela.

El caso es que finalmente este libro acaba como todas las segundas partes de trilogía, dejando prácticamente todas las preguntas sin respuesta y sirviendo como transición un poco de relleno para que los planteamientos del primer libro se resuelvan en el tercero.

Pese a su tendencia al gigantismo Peter F. Hamilton es un buen narrador, pero tantas páginas que en esencia solo describen cosas sin avanzar mucho en la acción, realmente no aportan nada y solo sirven para robar el tiempo que podría estar invirtiéndose en otros libros. Nadie me va a convencer que las 1500 páginas que finalmente compondrán esta obra son todas y cada una de ellas igual de relevantes.

Cuando termine la lectura de EL VACÍO DE LA EVOLUCIÓN, que espero no demorar tanto como la de EL VACÍO TEMPORAL (de hecho lo tengo a la vista) ya comentaré que me ha parecido el conjunto de los tres libros.

© Armando Parva, (545 palabras) Créditos