La Trilogía del Radch, 2
ESPADA AUXILIAR
ESPADA AUXILIAR Ann Leckie
Título original: Ancillary Sword
Año de publicación: 2014
Editorial: Ediciones B S.A.
Colección: Nova
Traducción: Victoria Morera
Edición: 2017
Páginas: 394
ISBN:
Precio: 19 EUR
Comentarios de: Ramón Batalla

Texto de Contraportada

Breq es una soldado que tiempo atrás había sido una nave militar, un arma de conquista que controlaba miles de mentes. Pero ahora dispone de un único cuerpo y sirve a la soberana a la que había jurado eliminar. Con una nueva nave y una tripulación problemática, a Breq se la destina al único lugar en la galaxia al que accedería a ir: la estación Athoek, donde deberá proteger a la familia de una teniente a la que conoció en el pasado y a la que mató a sangre fría.

Lo que distingue a un humano de un ser no humano no es disponer de una forma antropomorfa, evidentemente. La propia inteligencia humana no se distingue de otras inteligencias. No existe el concepto de inteligencia humana per sé, existen muchos tipos de inteligencia, quedarse con enfoques parciales como la matemática, emocional, espacial, social, estratégica son sólo variantes, la inteligencia por tanto no es patrimonio de la humanidad. De hecho existen ya claramente inteligencias que superan la humana en algunos aspectos, y estamos a años luz de que sean humanas y, sin discusión, no son entes humanos. La conciencia tampoco, ya que hoy podríamos decir que existen muchos animales con conciencia propia y cada vez hay más pruebas de ello. La conciencia, pues, no hace humano a ningún ser. Como todo concepto que valga la pena existen fronteras difusas, que no voy a entrar a delimitar, donde la ética y la moral, cada uno en su enfoque, llevan debatiendo durante milenios cada matiz de estos conceptos difusos y escurridizos.

La manera, a mi ver de distinguir un ser humano de cualquier ente es precisamente nuestra absoluta imperfección, nuestro aspecto más animal y menos social es lo que nos distingue. La sexualidad, la mezquindad, el odio, la envidia, el deseo, las decisiones irracionales, cuando los sentimientos nos llenan de contradicciones, cuando la química del cuerpo actúa y altera un pensamiento puramente lógico. Por eso Spock parece tan poco humano de hecho no seria humano en los términos de esta explicación.

Parte de la gracia de las historias de este tipo de personajes es que en el fondo quieren, los guionistas y escritores, vendernos que lo bueno y lo adecuado es ser humano, mediante la búsqueda de la humanidad dentro de cualquier ser consciente o inteligente. Ese es el tema de muchas novelas y de buena parte del arte que nos rodea, mediante la falsa creencia de que los sentimientos superan la propia inteligencia cruda como valor deseable, superior a la lógica, cuando la realidad es que los sentimientos son mucho más culpables de las desgracias de la humanidad que cualquier otra cosa. Pero eso sería ámbito de un debate distinto.

Toda esta introducción viene a cuento precisamente de uno de los varios problemas que tiene ESPADA AUXILIAR, existe un momento de la novela en que la soldado Breq afirma con rotundidad que ella misma no es humana. Y para mi fue chocante dicha frase porque en todo momento Breq actúa con total humanidad, es antropomorfa, es inteligente es consciente y sobretodo se mueve por sentimientos. Los sentimientos, las sensaciones, controlan buena parte de sus acciones. El hecho de que no sea nacida de otro ser humano es en si mismo un accidente biológico. En un futuro podremos crear seres humanos no nacidos de otros humanos, y eso no los hará menos humanos. Los que nazcan de máquinas gestadoras serán tan humanos como un niño probeta, algo que nadie discute. Menos, como no, los cuatro conservadores de turno que siempre los habrá, por eso somos humanos también, por los miedos que generan todos estos avances. Para mi uno de los graves problemas de la novela es que precisamente algo que debería ser un valor, una distinción que le diera un componente diferencial, no existe en esta novela. Es simplemente una historia de intriga sin mucho más que destacar.

Otro defecto es que es lenta, soporífera, me ha costado horrores avanzar con ella. No tiene mucha acción, ni ritmo, a diferencia de la primera entrega que avanzaba con más alegría, aunque tampoco era una obra excepcional. Esta vez la caída de la autora en una obra menor, que aburre a las ostras, es ostensible.

La historia se narra en primera persona, con la gracia de que la protagonista absoluta dispone de la posibilidad de ser capaz de visualizar todo lo que pasa a cada una de las tripulantes de la nave. Gracias a esa conexión, tiene la ventaja de interpretar lo que ocurre de manera absoluta. A la vez, nuestra protagonista tiene, digamos, más de mil años de experiencia, así que va sobrada de capacidad de interpretar que pasa en cada momento.

La historia nos narra un conflicto de pérdida y perdón, todo ello cubierto con un manto de intriga detectivesca que hace buena parte del libro entretenido, pero que no aporta mucho a la historia general.

Los personajes no son planos, tienen motivaciones, no está mal escrito, pero la lectura para mí debe aportar un poco más de tensión. La novela se lee casi como un pasa páginas costumbrista bien estructurado y el world building es inmejorable pero la historia tiene poca profundidad, a la escritora le falta oficio, pero no talento, lo que hay que ver es si esto evoluciona hacía algo más grande, y se queda en un experimento fallido, o realmente no tiene capacidad de atrapar al lector.

No hay clichés ni recursos facilones, ni cae en explicaciones de la trama. El sentido de la maravilla es un adorno y no le saca todo el potencial que tiene.

Si buscas emoción, entretenimiento y pasión no hay nada de ello. Si te basta una pulcra redacción, ercritura rigurosa y credibilidad, entones aún le puedes dar una oportunidad.

Quedáis avisados.

© Ramón Batalla, (958 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En clave pública el 10 de diciembre de 2017
CC by-nc-sa 2.1 es