LA NUBE NEGRA
LA NUBE NEGRA Fred Hoyle
Título original: The Black Cloud
Año de publicación: 1957
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova, ciencia-ficción, nº 9
Traducción: Gemma Carvajal
Edición: 1988
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Luis del Barrio

Fred Hoyle fue un astrónomo británico que hizo grandes aportaciones al mundo de la ciencia pero que también mantuvo opiniones controvertidas y en muchos casos contrarias al academicismo imperante. Por ejemplo, y pese a ser el inventor del término, era completamente contrario a la teoría del Big-Bang, proponiendo por su parte la teoría del espacio estacionario. Finalmente las observaciones teóricas acabaron por dar más peso al Big Bang. También era un firme partidario de la panspermia, es decir, que la vida no se originó en la Tierra y llegó a ella a bordo de meteoritos.

El argumento y desarrollo de LA NUBE NEGRA tiene algo que ver con esto. Esta es la primera novela de Hoyle, y en ella relata como unos astrónomos descubren una gran nube de polvo y gas camino del Sistema Solar. La nube es lo bastante densa como para hacer de pantalla entre la Tierra y el Sol, con las consecuencias que supondría eso. Pero la nube tiene un comportamiento errático que desconcierta a los científicos, hasta que concluyen que ésta podría ser algo más que una acumulación de escombros espaciales, que podría contener vida, e incluso se ella misma un ente inteligente.

El libro tiene un marcado carácter satírico, aunque no falten dramas de magnitudes planetarias en sus páginas. Los gobiernos, los de Estados Unidos y Reino Unido, cuando son informados de la visita de la nube, reaccionan de formas exageradas, buscando Hoyle la parodia y la sátira, así, los ingleses prefieren detener y hacer desaparecer a los astrónomos informantes, mientras que a los americanos les preocupa sobre todo los problemas económicos que pueda causar la aparición de la nube.

Una de las cuestiones que también plantea la novela es si los científicos están en condiciones de tomar decisiones relevantes para la sociedad. Las dudas de los descubridores de la Nube Negra sobre cuando y como divulgar el descubrimiento abren toda una serie de interrogantes acerca de la capacidad y rapacidad de los políticos y periodistas sobre la verdad. Es un debate que sigue de plena actualidad, está claro que cuanto más transparente sea un gobierno, más confianza tendrá en él los ciudadanos. Por otro lado, los intereses electorales de los políticos en el gobierno les llevan a tomar decisiones que les permitan revalidar sus resultados electorales. Por su parte, los periodistas se toman muy a pecho la divulgación de la verdad, pero tampoco están libres de pecado, el relato de la verdad puede hacerse con múltiples matices, y las presiones externas, filias y fobias distorsionan de muchas formas el trabajo periodístico.

Curiosamente, lo Hoyle ignora ampliamente, o sencillamente era un aspecto que no le interesaba, son los efectos que sobre la sociedad tiene la llegada de la nube. Se centra en describir con todo lujo de detalles los cambios climáticos que producirá, pero no entra a evaluar como reacciona la población al respecto. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la novela transcurre en el observatorio desde donde es avistada la nube, y se tiene poco en consideración lo que ocurre en el exterior.

La formación científica de Hoyle hace que su estilo sea directo y conciso, sin que por ello se convierta su narrativa en algo plano y sin alma. Es capaz de introducir las explicaciones sobre los sucesos y fenómenos que relata con la habilidad suficiente como para que no parezcan, como ocurre en otros casos, incrustados a la fuerza. Los personajes tienen alma, algo importante cuando se encuentran una y otra vez novelas donde los personajes son perfectamente intercambiables.

Una buena novela que se lee con agrado y que acumula una buena cantidad de virtudes como para no perdérsela.

© Luis del Barrio, (683 palabras) Créditos