RECREACIONES FALSAS
RECREACIONES FALSAS EE. UU., 1990
Título original: Star Trek TNG: Hollow Pursuits
Dirección: Cliff Bole
Guión: Sally Caves
Producción: Ira Steven Behr
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Marvin Rush
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Dwight Schultz (Teniente Reginald Barclay); Charley Lang (Teniente Duffy); Colm Meaney (Teniente Miles O´Brien); Whoopi Goldberg (Guinan)
Temporada: 3, Episodio: 21

Sinopsis

Fecha estelar 43807.4. LaForge está preocupado porque uno de sus subordinados, el teniente Barclay, sufre constantes ataques de ansiedad y no se centra adecuadamente en su trabajo. Su preocupación aumenta al descubrir que Barclay se refugia en un mundo de fantasía holográfica, que parece ir apartándole más y más de la realidad. Pero una situación de emergencia obligará a Barclay a reaccionar, haciendo frente a esa realidad que tanto parece asustarle.

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En RECREACIONES FALSAS aparece uno de los personajes secundarios más interesantes de TNG, el teniente Reginald Barclay, interpretado por ese camaleónico actor que es el gran Dwight Schultz. Nadie como él podría encarnar mejor al pobre tímido y acomplejado de Barclay, un buen ingeniero que, paradójicamente, es también el único inadaptado a bordo de la Enterprise.

Por los motivos que sean, Barclay tiene muchos problemas para socializar con sus compañeros, por lo que ha terminado refugiándose en el mundo de ficción que ha programado en la holodeck. Lo grave es que utiliza esa ficción como sustituto de una realidad en la que le resulta muy difícil encajar, y cada vez está más inmerso en el mundo holográfico que ha creado, hasta el punto de representar en la holosuite a sus compañeros de la Enterprise. LaForge, inmediato superior de Barclay, molesto ante su inseguridad y su aparente dejadez, se sorprende de que alguien así pudiera graduarse en la Academia de la Flota Estelar y hasta piensa en trasladarlo, y Riker, por su parte, cree que no está a la altura de la Enterprise. Pero Picard, aunque contrariado por el extraño comportamiento del oficial, decide darle una oportunidad, y encarga a LaForge que trate de ayudarle a integrarse, a ser más sociable y mejorar su comportamiento profesional. LaForge no lo ve muy claro, y comenta el asunto con Guinan. Ésta, como siempre, le ofrece un nuevo punto de vista que le ayuda a comprender lo que le ocurre a Barclay. El ingeniero jefe de la nave decide seguir el consejo de Guinan y va en busca de Reginald, que se encuentra en una sala de hologramas. El asunto es más grave de lo que parece, pues Barclay padece una verdadera holoadicción y hay que hacer lo posible por curarle. En el proceso tendrán gran importancia el apoyo de LaForge, que valora muy positivamente la profesionalidad de Reginald, los sensatos consejos de Guinan y el desafío que representa lograr que el acomplejado ingeniero reaccione como lo que es: un brillante oficial de la Flota Estelar. Porque, dejando aparte su obsesión holográfica, Barclay es brillante en lo suyo, como demuestra en el clímax del episodio, dando con el origen del problema que provoca molestas y peligrosas averías en la nave.

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El de Reginald Barclay es un personaje que hacía falta en la Enterprise. Gracias a él se rompe la imagen demasiado perfecta que TNG ofrece del futuro, y vemos que, incluso en una sociedad tan avanzada como la humana del siglo XXIV, el hombre sigue enfrentándose a los mismos problemas personales que en la actualidad, porque... ¿Quién de entre nosotros no ha sentido alguna vez la necesidad de evadirse de la realidad? El problema de Reg es que su angustia es tan extrema, su sociabilidad está tan resquebrajada, que, como le confiesa a LaForge, los personajes holográficos que ha recreado son para él más reales que los de carne y hueso. Barclay exorciza sus frustraciones recreando en el simulador holográfico a sus oficiales superiores. Ver a Picard, Riker, Data y LaForge transmutados en versiones holográficas de D´Artagnan y los tres mosqueteros es una verdadera gozada. ¿Y qué decir de la diosa del placer encarnada por la Deanna Troi holográfica?

En realidad, Barclay puede considerarse también como un aviso a navegantes; es decir, a los fans más obsesivo-compulsivos, aquellos trekkies que permanecen demasiado tiempo ante el televisor, visionando una y otra vez sus episodios favoritos de la franquicia. Conviene comentar, no obstante, que los participantes en el capítulo han desmentido esta interpretación del mismo.

El episodio es memorable no sólo por la historia que cuenta y el trabajo de los actores, sino también por su excelente diseño de producción. Los segmentos ambientados en la holodeck recrean admirablemente una atmósfera barroca, inspirada por la pintura paisajística de los siglos XVII y XVIII, como sugiere el cuidadísimo empleo del color.

El guión, una vez traducido en imágenes, podría haber derivado con gran facilidad hacia la exageración, o, lo que es peor, el ridículo. Pero la firme dirección de actores de Cliff Bole impide tal deriva, equilibrando adecuadamente el conjunto. Sin duda Bole es uno de los mejores directores que han trabajado para Star Trek.

El teniente Reginald Barclay parece curarse de su holoadicción, o al menos eso sugiere el final del capítulo. El personaje, que se hizo muy popular entre los fans, regresaría en otros cuatro episodios más. Pero de eso ya hablaré en otra ocasión. De momento, disfrutemos de uno de los capítulos más originales y divertidos de la temporada.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.029 palabras) Créditos