SOMBRAS DE TRISTEZA
SOMBRAS DE TRISTEZA EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: Shades Of Gray
Dirección: Rob Bowman
Guión: Maurice Hurley
Producción: Gene Roddenberry y Robert L. McCullough
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Colm Meaney (O´Brien)
Temporada: 2, Episodio: 22

Sinopsis

Fecha estelar 42976.1. Durante una misión de exploración planetaria, un microorganismo infecta el sistema neurológico del comandante Riker. La doctora Pulaski y la empática Deanna Troi unen sus fuerzas para intentar curarle, antes de que el microorganismo destruya su cerebro.

Poco se puede decir sobre este episodio, salvo que pica a la misma altura que los infumables CÓDIGO DE HONOR y ÁNGEL UNO, de la primera temporada; es decir, que es malo con ganas. ¿Cómo pudo producirse algo semejante?

Bien, lo cierto es que SOMBRAS DE TRISTEZA no sólo fue el último episodio de la segunda temporada, sino que pudo representar el final de toda TNG. Los índices de audiencia de la serie descendían, a lo que había que sumarle los graves problemas internos que padecía la producción. El responsable de tales problemas no era otro que Maurice Hurley, que tenía frecuentes desencuentros con Gene Roddenberry. El Páter Familias de Star Trek tenía mucho poder, no en vano era el creador de la serie, pero en algunas cosas tuvo que ceder ante la Paramount, como cuando hubo de dar parte del control de Star Trek a un hombre de los Estudios, Maurice Hurley. Éste tenía ideas propias sobre cómo debería ser TNG, y no tardó en chocar con Roddenberry. Aunque todavía hay quien cree que Hurley fue apartado de Star Trek por imposición del reaccionario Roddenberry, que no aceptaba otra visión más que la suya, lo cierto fue que.

Rick Berman admitiría que, con Hurley al mando, la producción de TNG se convirtió en un caos. Como la cosa se ponía fea, Hurley decidió abandonar la serie, pero todavía escribió el guión del último capítulo de la temporada pensando en ahorrar dinero y así, tal vez, congraciarse con los jefazos de Paramount. Y de ahí surgió este penoso SOMBRAS DE TRISTEZA, cuyo rodaje sólo llevó tres días de trabajo, pues la mayor parte del metraje se rellenó con fragmentos de capítulos anteriores, que representan los recuerdos de Riker. Esto convirtió el episodio en un indigesto refrito, que sólo un estoico y un tanto masoquista ultratrekkie podría aguantar.

Sin embargo, eso de los índices de audiencia es muy relativo, y, tras examinarlos cuidadosamente, Roddenberry descubrió que habían fluctuado bastante durante la segunda temporada. Eso significaba que algunos episodios habían funcionado muy bien, argumento que Gene esgrimió frente a los que en Paramount abogaban por darle carpetazo a Star Trek. Posiblemente nunca sabremos lo que tuvo que luchar Roddenberry en defensa de su creación, pero, por suerte, a TNG se le dio otra oportunidad. En la tercera temporada la serie se consolidaría y en adelante no dejaría de mejorar.

En cuanto a SOMBRAS DE TRISTEZA, es un capítulo que más vale olvidar. La única utilidad que le veo es como mero entretenimiento para trekkies recalcitrantes, que pueden emplearlo para jugar a ver si adivinan a qué episodio pertenece cada escena recordada por Riker.

Esta fue la última aparición de la doctora Pulaski, un personaje bien definido que, sin embargo, no acabó de cuajar entre los espectadores, que preferían a la pelirroja y mucho más joven y atractiva Beverly Crusher.

© Antonio Quintana Carrandi,
(477 palabras) Créditos