UN ESPACIO ENTRE NOSOTROS
UN ESPACIO ENTRE NOSOTROS EE. UU., 2017
Título original: The Space Between Us
Dirección: Peter Chelsom
Guión: Allan Loeb
Producción: Richard Barton Lewis
Música: Andrew Lockington
Fotografía: Barry Peterson
IMDb:
Reparto: Asa Butterfield (Gardner Elliot); Britt Robertson (Tulsa); Gary Oldman (Nathaniel Shepherd); Carla Gugino (Kendra Wyndham); B. D. Wong (Tom Chen); Janet Montgomery (Sarah Elliot); Trey Tucker (Harrison Lane); Beth Bailey (Doctora)

No es habitual encontrarse películas de ciencia-ficción románticas. Componentes románticos en historias de ciencia-ficción, muchos, pero películas específicamente románticas que tengan un escenario ciencia-ficciónero, no muchas. Pero las hay, desde luego, la reciente PASSENGERS es una de ellas, otra es EQUALS y la obvia UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS también entra en la categoría.

En este caso la cosa es algo más compleja que una simple historia de amor entre un chico marciano y una chica de la Tierra. Sarah Elliot (Janet Montgomery) parte hacia Marte integrada en la expedición que establecerá la primera base permanente en el planeta rojo, lo que nadie sabe todavía, ni la propia Sarah, es que está embarazada. Eso supone un problema de relaciones públicas para la misión, así que Nathaniel Shepherd (Gary Oldman) el director de la misión decide ocultar el hecho, pero por si esto fuera poco, Sarah muere durante el parto y el asunto se complica aún más puesto que es Gardner (Asa Butterfield), el primer marciano, a quien se esconde en Marte. Nadie en la Tierra, excepto los responsables de la Misión y los científicos que viven en la base, sabe de su existencia, y Gardner se educa entre ellos adquiriendo conocimientos y habilidades extraordinarias.

Pero no le pueden aislar del todo, mantiene vía Internet una particular relación con una chica de la Tierra: Tulsa (Britt Robertson), que ha pasado la vida de hogar de acogida en hogar de acogida y encuentra en Gardner un alma gemela.

Naturalmente a Gardner esta situación no le gusta en absoluto, y consigue gracias a las presiones de la doctora Kendra Wyndham (Carla Gugino) que le envíen a la Tierra, con la doble intención de conocer a Tulsa y encontrar a su padre. Por supuesto, la mayor parte de la historia tiene que ver con el choque cultural entre Gardner y sus congéneres terrestres, no es solo que su organismo, adaptado al ambiente marciano, no responda adecuadamente en la Tierra, es que su aislamiento le ha proporcionado un carácter bastante particular que choca muchas veces con los usos y costumbres terrestres.

Las idas y venidas de Gardner y Tulsa hacen la película entretenida, pero ciertamente resulta un espectáculo desaforado. No es tanto la existencia oculta de Gardner en Marte, que dentro de lo que se puede considerar como un incidente de la exploración espacial es relativamente plausible, sino la sucesión de episodios a cual más extravagante que inundan la película, culminando con un viaje a la estratosfera en lanzadera con el doctor Shepherd a los mandos. Aunque soy bastante laxo respecto a las inconsistencias técnicas y científicas, cuando la malaciencia hace su aparición en un contexto en el que hasta ese momento se había mantenido un escenario más o menos aceptable, se me rompe el ritmo de la narración y dejo de tomarme en serio las cosas.

Ese episodio, como algún otro con un avión de fumigación, solo dan la impresión de que el guión se escribió a trozos, luego se juntó más bien con desgana, y alguien lo estuvo retocando porque consideraba que el viaje iniciático de Gardner no era suficiente, y había que dar espectáculo más allá de lo razonable.

En quien más se nota este vaivén de guión es en Gary Oldman, ya de por si tiene un punto histriónico, pero en UN ESPACIO ENTRE NOSOTROS se desata y toda su actuación se convierte en una parodia de si mismo. No se si porque se aburría con el papel que le tocaba interpretar, o porque no se tomaba en serio el guión, pero es desde el punto de vista actoral la nota discordante, porque tanto Britt Robertson, como una Tulsa guerrera y rebelde, como Carla Gugino en su papel de científica preocupada por el futuro de Gardner, y Asa Butterfield dándole vida de una forma algo más que convincente, alto, delgado y desgarbado, como pez fuera del agua, cumplen muy bien en sus respectivos papeles.

Con todo, UN ESPACIO ENTRE NOSOTROS se deja ver, pero son demasiadas las inconsistencias que arrastra para que el visionado resulte cómodo. Si quieren, es perfectamente equiparable a uno de esos telefilms románticos de la tarde de los domingos pero con algo más de ínfulas. Para adolescentes sin muchas exigencias.

© Francisco José Súñer Iglesias, (862 palabras) Créditos