LA JAULA
LA JAULA EE. UU., 1964
Título original: Star Trek TOS: The Cage
Dirección: Robert Butler
Guión: Gene Roddenberry y Rob Blees
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: William E. Snyder
IMDb:
Reparto: Jeffrey Hunter (Capitán Christopher Pike); Majel Barrett (Majel L. Huden, Número Uno); Leonard Nimoy (Spock); John Hoyth (Dr. Boyce); Laurel Goodwin (Contramaestre Colt); Susan Oliver (Vina); Meg Wyllie (El Guardián); Clegg Hoyth (Jefe de transportadores Pitcairn); Mike Dugan (Kalar); Jon Lorner (Dr. Haskin); Robert Phillips (Orionita); Joseph Mell (Comerciante)
Temporada: 1, Episodio: 00

Sinopsis

Sin fecha estelar (probablemente unos catorce años antes de que Jim Kirk tome el mando). La Enterprise detecta una nave que se ha estrellado en el planeta Talos IV. El capitán Pike decide descender a investigar, y encuentran a un grupo de supervivientes, entre ellos una hermosa mujer. Pero todo es una elaborada fantasía proyectada por las poderosas mentes de los talosianos, y sólo la mujer, Vina, es real. Los talosianos son estériles, y buscan repoblar y reconstruir su mundo, para lo cual pretenden crear una nueva raza a partir de la unión física de Pike con Vina. El capitán es presionado de diversas formas para que acceda a las pretensiones de los talosianos, pero acaba por descubrir que las emociones intensas pueden contrarrestar los poderes telepáticos de esos seres.

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perfilando los personajes

Por fin, tras largos años de incansable búsqueda, he podido hacerme con el Santo Grial de los trekkies ortodoxos: una copia del nunca emitido primer episodio piloto de Star Trek. Aunque no es muy buena, y además está en versión original subtitulada, pude quitarme una espina que llevaba largo tiempo clavada en mi alma de trekkie de la Vieja Guardia, y visionar la piedra angular del hoy vastísimo universo futurista Trek.

En su momento, como muy bien explicaba D. C. Fontana, LA JAULA fue un telefilm rechazado porque se creía que era demasiado cerebral, que obligaría al espectador a pensar. Una vez visto el episodio, uno se escandaliza ante la imagen tan negativa que debían de tener del espectador medio los responsables de las cadenas de televisión americanas en los 60. Porque, si bien el argumento de LA JAULA no se asemeja en nada a las tonterías escritas para Perdidos en el espacio o Mi marciano favorito, tampoco es ni enrevesado ni complejo. Su visionado requiere cierto grado de atención, pero no es tan cerebral como supuestamente creyeron los mandamases de Paramount y NBC. En realidad, si lo comparamos con producciones actuales, LA JAULA sería un episodio muy bueno, pero no una obra maestra.

¿A qué se debió entonces el rechazo de Paramount y NBC? Simplemente, a que se trataba de una cosa nunca vista en televisión. Roddenberry pretendía revolucionar el concepto de la ciencia-ficción televisiva, creando una serie que, aunque resultara atractiva para niños y jóvenes, tuviera un carácter adulto y comprometido con la realidad. El propósito de Gene era entretener, pero también incitar al público a la reflexión, ofreciéndole historias divertidas pero cargadas de significado. Estos preceptos, bastante innovadores por aquel entonces, chocaron frontalmente con la percepción de la televisión de la época como un medio de masas, cuya meta última era el entretenimiento por el entretenimiento, y que ciertos poderes en la sombra pretendían utilizar, y de hecho lo utilizaban y todavía lo utilizan hoy, para adocenar a la población.

Por otra parte, siendo la televisión, como se ha dicho, un medio de masas, se pensaba que estaba dirigida preferentemente a un público poco culto, que no acogería bien un programa que casi le obligaba a reflexionar sobre determinadas cuestiones. De modo que LA JAULA, que había costado la friolera de más de 300.000 dólares de los de 1964, aunque otras estimaciones hablan de 500.000, fue devuelto a Roddenberry. Sin embargo, parece que alguien en NBC o Paramount, o en ambas, encontró interesante el proyecto, porque a Gene se le ofreció la rarísima oportunidad de rodar un nuevo piloto, aunque eso sí, dándole un enfoque más aventurero. El resultado fue UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, que, curiosamente, tampoco es que fuera tan distinto de LA JAULA, pues también narraba una historia cargada de simbolismo que invitaba a la reflexión.

Por lo anteriormente expuesto, se me antoja una estupidez que el primer piloto de Star Trek provocara semejante rechazo, sobre todo si consideramos que tanto el segundo piloto como la mayor parte de los episodios de las tres temporadas siguen las premisas que ya se marcaban en LA JAULA. Pero, en fin; ya se sabe que los programadores de televisión actúan motivados por misteriosos arcanos que se nos escapan al resto de los mortales.

En cuanto al episodio propiamente dicho, en el libro que Alberto Santos Editor dedicó a la serie en 1996, coincidiendo con su trigésimo aniversario, se dice que es difícil integrarlo en el universo Trek. No estoy de acuerdo con esta opinión, pues LA JAULA es netamente Trek. Lo que ocurre es que, como nunca fue emitido, y los que hemos tenido ocasión de verlo lo hemos hecho muy recientemente, después de tragarnos la serie clásica, las secuelas y los largometrajes, parece un poco fuera de lugar, como si no perteneciese a la franquicia. Y esa percepción se ve acentuada por las diferencias, pocas pero notables, existentes entre este piloto primigenio y el resto de TOS.

Lo más destacable a primera vista es su estética. LA JAULA, comparada con los episodios producidos a partir de LAS MANIOBRAS DE LA CORBOMITA, guarda cierto lejano parecido con STAR TREK, LA PELÍCULA. Los colores predominantes en la Enterprise son las distintas tonalidades de grises, el ocre y el azul oscuro, contrastando con la vistosidad del colorido empleado en la mayoría de los capítulos. Pero lo que más destaca es la enorme diferencia entre el puente de mando diseñado para LA JAULA y el que aparece en el resto de la serie. Para mi gusto, el puente del primer piloto es más realista, pero, por las razones que fueran, se modificó el diseño. Un acierto fue la eliminación de esa especie de flexores con pantalla integrada, que fueron reemplazados por las más aparentes y creíbles terminales de ordenador, tan similares a los monitores de los antiguos PCs. Otra incongruencia, vista también en el segundo piloto y afortunadamente subsanada posteriormente, fue la utilización de papel, que contrasta con la posibilidad de cambiar la imagen de un monitor simplemente pasando la mano por encima de los controles, sin tocarlos, como hace Spock. También hay importantes diferencias en los galones que representan las graduaciones de los oficiales, en la insignia de la Flota Estelar, y en los símbolos de los distintos departamentos. Sulu es presentado como astrofísico, aunque posteriormente se ocuparía de pilotar la nave. Lo más chocante son las sonrisas de Spock, pero el personaje todavía no estaba totalmente definido, y en principio, aunque se suponía que los vulcanos eran tremendamente lógicos, no se pensó en que se mostraran fríos y reservados, conteniendo constantemente sus emociones. El rechazo del personaje de Número Uno decidió a Roddenberry a traspasarle a Spock su frialdad emocional. Pero esto no se concretaría hasta el primer episodio oficial de la serie, pues en el segundo piloto el vulcaniano todavía sonríe.

El estilo del telefilm no varía demasiado del de los episodios rodados a partir de LAS MANIOBRAS DE LA CORBOMITA, pero, en comparación, es un poco lento y quizá a los actores les falta algo de naturalidad. Pero no debemos olvidar que LA JAULA es el principio de Star Trek, donde todo comenzó, y es normal que sea muy distinto al resto de la producción. De hecho, salvo en raras ocasiones, los pilotos de casi todas las series suelen ser muy diferentes a los episodios digamos normales de las mismas.

Por las razones antedichas, y por otras más que sería demasiado tedioso enumerar aquí, considero que LA JAULA es un buen inicio para la mítica Star Trek TOS, y opino que todo aquel que se considere trekkie, tanto si se ha hecho fan de la franquicia con la serie clásica o algunas de sus secuelas, debería verlo al menos una vez, para comprobar cómo era el telefilm con el que comenzó su andadura la mejor serie de ciencia-ficción de todos los tiempos.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.282 palabras) Créditos