CÓDIGO DE HONOR
CÓDIGO DE HONOR EE. UU.,
Título original: Star Trek TNG: Code Of Honor
Dirección: Russ Mayberry
Guión: Katharyn Powers y Michael Baron
Producción: Gene Roddenberry
Música: Jerry Goldsmith y Fred Steiner
Fotografía: Edward R Brown
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Denise Crosby (Yar); Wil Wheaton (Wesley); Karole Selmon (Yareena); Jessie Lawrence Ferguson (Lutan); James Louis Watkins (Hagon); Michael Rider (Jefe de transportadores)
Temporada: 1, Episodio: 3

Sinopsis

Fecha estelar 41235.25. Picard debe obtener una vacuna necesaria para tratar una epidemia en el planeta federal Styris IV, para lo cual debe negociar con los gobernantes de Ligon II. La representación diplomática ligoniana parece amistosa, pero el soberano Lutan, siguiendo una antigua costumbre de su pueblo, rapta a Tasha Yar. El capitán está dispuesto a hacer lo que sea necesario para recuperar a su oficial, pero Yareena, mujer de Lutan, desafía a Tasha a un combate a muerte. Todo obedece a un elaborado plan de Lutan, que Picard se encargará de desbaratar.

En Luthan gusta el raso
En Luthan gusta el raso

Soy trekkie hasta la médula, y me duele decir esto, pero es que CÓDIGO DE HONOR no hay por dónde cogerlo. Sólo merece el calificativo de ridículo. Por fortuna, este episodio y el desastroso ÁNGEL UNO fueron excepciones en una producción caracterizada por unos niveles de calidad medios/altos.

La primera sociedad alienígena aparecida en TNG da risa. El planeta Ligon (pronúnciese laigon) está habitado por unos humanoides de raza negra que parecen sacados de una película de serie B de los 50. Uno casi espera ver por ahí a Turhan Bey o María Montez. Los guionistas no se estrujaron mucho las meninges. La civilización ligoniana es un trasunto de algunos pueblos orientales de la Tierra, lo que se revela en su estética kisch. Algo semejante podía perdonarse en TOS, pero no en TNG.

Con todo, si el argumento estuviera un poco más trabajado, CÓDIGO DE HONOR habría pasado a los anales Trek como un episodio mediocre pero pasable. Pero la historia que se cuenta es estúpida, el diseño de producción penoso y la dirección irrelevante. La cosa todavía es peor, porque Russ Mayberry no era ningún recién llegado, sino un veteranísimo realizador televisivo con un buen curriculum profesional a sus espaldas. Sólo cabe la explicación de que Mayberry, consciente del bodrio que tenía entre manos, optó por rodarlo tal cual y punto.

En lo que a los actores se refiere, semejan un tanto envarados. Eso los fijos, porque los invitados, si exceptuamos a Michael Rider, parecen estar muy necesitados de clases aceleradas de interpretación. Jessie Lawrence Ferguson repele con su encarnación de Lutan, el petulante chulo piscinas negro que se lleva a Tasha. Y la verdad es que, aunque al final la aguerrida Yar ve a Lutan como es y lo pone en su sitio, nadie puede comprender que una mujer como ella, con gran carácter y una voluntad indomeñable, confiese sentirse atraída por un tipejo semejante, que de hombre demuestra desde el principio no tener más que la fachada. ¡Con la de buenos partidos que hay en la Enterprise, empezando por LaForge!

En fin. CÓDIGO DE HONOR sólo puede excusarse recalcando que es uno de los primeros episodios de TNG, rodados cuando la serie todavía estaba, como quien dice, en periodo de pruebas, y hasta el propio Roddenberry no tenía muy claro adónde iba.

© Antonio Quintana Carrandi, (481 palabras) Créditos