EL PRESENTE INEXORABLE
EL PRESENTE INEXORABLE EE. UU., 1987
Título original: Star Trek TNG: The Naked Now
Dirección: Paul Lynch
Guión: J. Michael Bingham (D. C. Fontana)
Producción: Gene Roddenberry
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Denise Crosby (Yar); Brooke Bundy (Ingeniero jefe Sarah McDougal); Benjamin W. S. Lum (Asistente de Ingeniería Jim Shimoda); Michael Rider (Jefe de transportadores)
Temporada: 1, Episodio: 2

Sinopsis

Fecha estelar 41289.2. La Enterprise recibe unas extrañas transmisiones de la nave científica Tsiolkovsky, que investiga una estrella a punto de implosionar. Cuando un equipo de salida se transporta a la pequeña nave, comprueba que la tripulación ha muerto, víctima, al parecer, de una especie de locura colectiva. La infección se traslada a la Enterprise y afecta a toda la tripulación. Mientras tanto, el momento de la implosión de la estrella se acerca.

Picard y Crusher un poco tensos
Picard y Crusher un poco tensos

Primer episodio oficial de TNG, tras el piloto dividido en dos partes, EL PRESENTE INEXORABLE, aun siendo muy divertido, no soporta la comparación con el capítulo clásico HORAS DESESPERADAS, que copia en buena parte. Incluso hay referencias explícitas a la vieja Enterprise, a Kirk y a varias circunstancias de aquel maravilloso episodio de TOS. Pero obviando tales detalles, y asumiendo EL PRESENTE INEXORABLE como una especie de secuela de HORAS DESESPERADAS, se puede disfrutar de él. Por otra parte, durante sus dos primeras temporadas pesó sobre TNG el enorme prestigio de la serie clásica, y puesto que la producción estaba en sus inicios, es normal que muchas de sus historias estuvieran basadas en otras ya vistas en TOS. En todo caso, a TNG le llevó su tiempo ponerse al mismo nivel que la mítica serie de los 60, pero cuando lo logró, recién inaugurada la tercera temporada, a partir de entonces no hizo otra cosa que aumentar en calidad y popularidad, hasta llegar a superar las de su serie-madre.

Aquí, como en el episodio clásico, una infección se extiende por la nave, haciendo que la gente se comporte de un modo irracional. La consejera Troi recuerda su antigua relación con Riker, y la betazoide parece estar más que dispuesta a sucumbir gozosa a los encantos masculinos del primer oficial. Picard y Beverly Crusher se comportan casi como dos adolescentes salidos, embobándose mutuamente. Pero a quien le da realmente fuerte es a Tasha Yar, que seduce, por decirlo de algún modo, a Data. Es curioso, pero incluso el androide, que en principio debería ser inmune a esa infección, como a la mayoría de enfermedades que aquejan a los humanos, sucumbe ante la extraña plaga, gracias a lo cual podemos disfrutar de unos instantes cómicos verdaderamente memorables. La escena de la seducción del androide es uno de los mejores momentos del episodio, y demuestra la evolución moral de la un tanto pacata sociedad norteamericana. Tampoco es que a mediados de los 80 los yanquis se desmelenaran, pero la secuencia es bastante picante y subida de tono, sobre todo en una serie pensada para un público familiar. Claro que hubo censura. En principio, se debía mostrar a Tasha empujando a Data, arrojándole sobre la cama, para acto seguido saltar ella encima de él mientras se cerraban las puertas del camarote. Pero se consideró que tal cosa era demasiado fuerte y volvió a rodarse la escena tal y como la conocemos.

A Wesley, como a Finney en la serie original, le toca poner la nave en serio riesgo de destrucción. Al igual que Finney, se encierra en Ingeniería y comienza a hacer todo tipo de diabluras sin cuento, para desesperación del pobre Picard, que además de intentar salvar su nave, tiene que bregar con la atracción juvenil que siente por Beverly. En todo caso, es Wesley quien contribuye con sus ideas a salvar la nave del impacto de un astrolito expulsado por la implosión de la estrella.

El cambio de look de Deanna Troi fue para peor. En el piloto llevaba el uniforme normal de la Flota, pero aquí, quizá para darle un aspecto más alienígena, luce una ropa más informal, un maquillaje excesivo y un moño horroroso. En mi opinión, se cargaron de un plumazo la delicada y serena belleza mediterránea de la actriz. En PUERTO, merced a ciertos cambios de peinado, maquillaje y vestuario, pudimos apreciar lo hermosa que es Marina Sirtis. Más adelante se simplificaría un tanto su look, dándole una apariencia más natural, pero Deanna no empezaría a vestir habitualmente el uniforme reglamentario hasta el episodio doble CADENA DE MANDO.

Lo mejor, los efectos especiales, tan bien logrados como siempre. Por cierto, la Tsiolkovsky es una nave de la clase Oberth, como la Grissom de Star Trek III: EN BUSCA DE SPOCK. En el episodio se utilizó la misma maqueta que en la película, cambiándole el nombre. Si nos fijamos bien, veremos que su número de serie es el mismo en ambas.

Con EL PRESENTE INEXORABLE inició su andadura regular Star Trek: La Nueva Generación. No lo tuvo fácil, porque además de vencer la reticencia de los trekkies más recalcitrantes, aquellos que no concebían un Star Trek sin Kirk, Spock y McCoy, hubo de hacer frente a las críticas del equipo de la serie original, que veía con malos ojos el plagio que, a su juicio, hacia TNG de muchos episodios de TOS. Y es cierto que, como ya he mencionado, y sobre todo en las dos primeras temporadas, hubo capítulos claramente inspirados en algunos de la serie de los 60; pero también lo es que, desde un principio, TNG trató de distanciarse argumentalmente de TOS y buscar su propio estilo, intentando ser, al mismo tiempo, respetuosa con el espíritu Trek. Necesitó dos años para consolidarse, y un poco más para afianzarse definitivamente como una de las mejores producciones televisivas de ciencia-ficción, pero al final lo consiguió. El resto es historia.

© Antonio Quintana Carrandi, (897 palabras) Créditos