MEDIA VIDA EN EL ESPACIO
MEDIA VIDA EN EL ESPACIO Kir Bulychov
Título original: Half a life
Año de publicación: 1977
Editorial: Emecé
Colección: Ciencia-ficción nº 28
Traducción: Helen Saltz Jacobson
Edición: 1979
Páginas: 213
ISBN:
Precio: Descatalogado

A veces se descubren libros curiosos, como este que comento hoy, con historias bastante rocambolescas tras ellos. Por lo pronto el nombre del autor es un pseudónimo, nuestro hombre se llamaba en realidad Ígor Vsévolodovich Mozheiko, nacido en Moscú en 1934 (dónde falleció en 2003) y era historiador, orientalista. Claro, como ocurre en tantas ocasiones las actividades serias no casan muy bien con las lúdicas, y para no padecer la burla de sus colegas, recurrió al socorrido subterfugio de inventarse un pseudónimo: Kiril Bulychov, que acabó acortando como Kir Bulychov. Para mayor confusión, la transliteración al inglés del idioma ruso convierten el (no lo pienso poner en cirílico) original en Kirill Bulychev, que es el que se puede ver en la portada de la única edición en español, lanzada por Emecé en Argentina en 1979.

Por lo que se, ésta antología tampoco existe en edición rusa, sino que se trata de una recopilación editada por Macmillan en 1977. Por si fuera poco, Helen Saltz Jacobson, la traductora que consta en la edición de Emecé es la que tradujo los originales rusos al inglés, por lo que no hay constancia clara del traductor al español (sería admirable que la señora Jacobson conociera las tres lenguas con tanta profundidad).

Sean cuales sean los antecedentes de MEDIA VIDA EN EL ESPACIO, siempre es un placer leer ciencia-ficción soviética. Tiene un algo entrañable y cotidiano que la aleja de su mucho más épica hermana americana. Los rusos, hasta donde he leído, son capaces de dar una dimensión mucho más humana a sus personajes, por lo que las historias, aunque traten de la devastación de mundos enteros, se ven siempre con la perspectiva justa del militar en comisión de servicio, el burócrata sobrepasado o el simple obrero fuera de lugar. No hay exactamente héroes, sino personas enfrentadas a un destino que sortean como buenamente pueden. Existe también un cierto aire socarrón, que sin llegar a ser puramente humorístico, consigue dar un carácter ligero a argumentos de gran enjundia, supongo que sería una prolongación de la actitud de los propios autores al estar envueltos en un ambiente ciertamente orwelliano, la cosa era seria, pero tomársela demasiado a pecho tampoco debía ser bueno para el equilibrio mental.

EL libro empieza con MEDIA VIDA, que en cierto modo da título al libro. Nadezhda Matveevna Sidorova es abducida. Años más tarde, una expedición encuentra la nave donde viajaba a la deriva, y en ella, el diario de sus años pasados entre sus captores y otros alienígenas que habían corrido la misma suerte. Relata cómo Nadezhda se hace entender por el resto de los secuestrados y las curiosas relaciones que mantiene con los secuestradores. Es un relato curioso porque empieza con unas bucólicas estampas a orillas del Volga, para luego situarnos en mitad del espacio, entre secuestradores y secuestrados de las más variadas razas.

YO FUI EL PRIMERO EN HALLARLOS no es precisamente un dechado de originalidad. Una expedición sale de la Tierra con la misión de explorar nuevos mundos, pero con la certeza de que o jamás volverán, o a su vuelta la contracción relativista les hará llegar a un mundo que ya no es el suyo. Peeero, no cuentan con que las ciencias adelantan una barbaridad, y alguien les encontrará antes de lo que pensaban.

Es raro encontrar relatos de ciencia-ficción deportiva, y menos relatos de ciencia-ficción deportiva como este PROTESTA, cuyo principal protagonista sea un aburrido árbitro del COI, por mucho que hubiera sido el primer humano en sobrepasar los 2, 50 metros en salto de altura. El caso es que Kim Perov, ex record del universo, y ya envejecido burócrata, debe personarse en el planeta Iniga para decidir sobre un sorprendente caso de doping. O algo así.

Los cruces de línea y saltos temporales también tienen cabida con POR FAVOR, ¿PODRÍA HABLAR CON NINA? Vadim Nikolaevich intenta telefonear a su novia Nina, pero siempre le sale una niñata respondona que, casualmente también se llama Nina. Tras unas cuantas conversaciones Vadim se da cuenta que, aparte de que obviamente Nina no es su Nina, parece vivir en un mundo que si bien él conoce, le trae inquietantes recuerdos.

En EL CIERVO ROJO, EL CIERVO BLANCO, unos exploradores planetarios se enfrentan al incordio que suponen unos enormes antropoides bastante agresivos. La superior tecnología de la que disponen hace que los antropoides, que ni siquiera están en un desarrollo asimilable al paleolítico, supongan para ellos un gran problema, sin embargo, descubren que han sido los causantes de una escalofriante transformación en el continente. El relato tiene que ver con el despertar de la inteligencia, pero se me ha hecho realmente flojo.

Vida basada en el agua, vida basada en el amoniaco. LA DONCELLA DE NIEVE cuenta una historia de amor intra especies, tan imposible, que los enamorados no se pueden ni tocar. Emotiva aunque no tan triste como se podría suponer.

La transferencia de memoria tampoco está ausente. En EL PRIMER ESTRATO DE LA MEMORIA los experimentos del equipo del doctor Givi sirven para intentar rescatar a un grupo de espeleólogos atrapados transfiriendo los recuerdos del único que pudo salir de la gruta al propio Givi. Pero lo que acaba en la mente de Givi tiene bastante más enjundia de lo que se podrían imaginar.

En resumen, una colección de relatos muy bien construidos y que se leen con agrado. Una siempre refrescante visión del género alejado de los estándares anglosajones.

© Francisco José Súñer Iglesias, (905 palabras) Créditos