EL DELFÍN
EL DELFÍN EE. UU., 1988
Título original: Star Trek TNG: The Dauphin
Dirección: Rob Bowman
Guión: Scott Rubestein y Leonard Mlodinow
Producción: Burton Armus, Mike Gray y John Mason
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldair (Dra. Pulaski); Whoopy Goldberg (Guinan); Jamie Hubbard (Salia); Paddi Edwards (Anya); Colm Meaney (O´Brien); Peter Neptune (Tripulante Aron); Mädchen Amick (Anya adolescente); Cindy Sorenson (Anya animal peludo); Jennifer Barlow (Alférez Gibson)
Temporada: 2, Episodio: 10

Sinopsis

Fecha estelar 42568.8. La Enterprise debe trasladar a la princesa Salia a su mundo de origen, inmerso en una guerra civil, para que medie entre las facciones enfrentadas. Junto a ella viaja Anya, una metamorfa obsesionada con su protección. Wesley se enamora de ella y Salia parece corresponderle, lo que disgusta a Anya, que está dispuesta a hacer lo que sea para poner fin a ese romance.

Wes en busca de su media naranja
Wes en busca de su media naranja

El de Wesley Crusher era uno de los personajes de TNG más queridos por Roddenberry, pues, en cierta manera, representaba el tipo de adolescente que a él le hubiera gustado ser. Por esa razón se trató de potenciarlo al máximo, creando argumentos que mostraran su evolución a lo largo de la serie. No se consiguió, en parte porque los guionistas no supieron o no quisieron estar a la altura de un personaje así, y en parte porque Wes había sido concebido por Roddenberry como un cerebrito, un auténtico niño prodigio, lo que provocaría el rechazo de la mayoría de la audiencia juvenil. En los 80 alguien como Wes les caía gordo a los jóvenes espectadores americanos, gran parte de los cuales, penoso pero obligado es reconocerlo, eran más bien algo cortitos y, en consecuencia, no se sentían a gusto con un empollón como el hijo de Jack y Beverly Crusher. Aunque hubo algunos chicos sensatos que acogieron bien a Wes, en general la juventud estadounidense no se veía reflejada en él, por lo que fue denostado hasta el hartazgo. Semejante actitud dice mucho y muy malo de esos supuestos trekkies, porque el de Wesley Crusher era un rol con muchísimo potencial, que fue desaprovechado para contentar a la masa de estultos jovenzuelos yanquis. Posiblemente, hoy día se trataría mucho mejor a un personaje así, pues las cosas han ido cambiando para mejor. Y si no lo creéis, ahí está la estupenda sitcom The Big Bang Theory para demostrarlo, en la que Wil Wheaton aparece con frecuencia como actor invitado. El caso es que, a partir de esta segunda temporada, Wesley fue perdiendo paulatinamente el terreno que había ido ganando durante la primera. Una pena, porque bien tratado, habría dado mucho juego en TNG.

En este episodio vemos como Wesley prosigue su educación bajo la tutela de Riker, pero también que, en cierto modo, se siente solo, pues no parece tener a nadie en quien confiar y apoyarse tras la marcha de su madre. Si bien en MAYORÍA DE EDAD aparecía Jake Curland, en esta ocasión da la impresión de que no tiene amigos de su edad con los que compartir sus inquietudes adolescentes. Ante los sentimientos que Salia ha despertado en él, pide consejo a algunos miembros de la tripulación, pero sólo sirven para confundirle más, porque cada uno le dice una cosa diferente, así que actúa por su cuenta y hace lo que buenamente puede.

Salia es el primer amor de Wes y, como todos los primeros amores, le produce una honda impresión. Salia parece corresponderle, y es posible que ella crea estar enamorada de él, pero de lo que realmente se enamora es de la clase de vida que lleva. Ella siempre ha vivido una existencia reglamentada, bajo la estricta tutela de Anya, que además de su mentora es también su protectora. Su misión es vital para su planeta natal, pero, aunque no se rebela abiertamente contra ella, es consciente de que, al cumplirla, también renunciará a mucho. Es una princesa y tiene una gran responsabilidad con su pueblo, pero también es una adolescente que aspira a llevar una existencia más libre, sin tantas obligaciones. La relación que se establece entre ella y Wes no está marcada por la atracción física, sino más bien por una necesidad mutua de compañía. Son dos jóvenes perdidos en un mundo de adultos, que se encuentran y se unen naturalmente.

Anya, por su parte, cae mal al espectador desde un principio. La aparentemente inofensiva mujeruca es, en realidad, una metamorfa con muy malas pulgas, una criatura que ha hecho una causa sagrada de su misión de velar y proteger a Salia. Cuando comprueba que la chica se siente atraída por Wesley, reacciona casi con cólera, y los encuentros de la pareja de jóvenes la irritan sobremanera, haciéndola obrar violentamente. Worf, como Jefe de Seguridad, tiene que vérselas con la peligrosa metamorfa, un verdadero desafío para él. Al final, cuando todo se aclaré, el klingon expresará su admiración sincera por un enemigo tan formidable.

Nada es lo que parece
Nada es lo que parece

A Wes le espera un desagradable desengaño, porque aunque Salia se presenta con el aspecto de una preciosa adolescente, con el rostro y la actitud de una princesa de Cuento de Hadas, en realidad también es una metamorfa, y su figura real es muy distinta. Al principio él se lo toma muy mal, pero luego reflexiona, acepta las explicaciones de ella y, cuando tiene ocasión de verla con su verdadera apariencia, poco antes de que la joven se transporte a su mundo natal, se queda sencillamente fascinado ante esa hermosísima criatura luminosa.

Sin ser gran cosa, el episodio tiene su gracia y ofrece una correctísima actuación de Wheaton. El personaje de Wesley crece un poco más en complejidad, pero esto no sería apreciado por los fans, que consideran EL DELFÍN como uno de los capítulos más insulsos. Sin embargo, a este trekkie en concreto le gustó, pues es sin duda una de las mejores historias protagonizadas por el retoño de la doctora Crusher.

En el aspecto técnico, Bowman estaba francamente preocupado por los efectos especiales, que debían mostrar las diversas transformaciones de Anya. La preocupación del director era lógica, porque en 1988 las infografías todavía no estaban bien desarrolladas. Tras visionar el copión del episodio en la sala de montaje, Bowman decidió reducir al mínimo posible las escenas correspondientes, pues resultaban visualmente muy baratas y hasta un tanto chapuceras. Por suerte, cuando se empezó a rodar DS9, cinco años después, las técnicas informáticas de efectos especiales habían avanzado lo suficiente para que las transformaciones de Odo resultaran vistosas y creíbles.

Poco más se puede comentar sobre EL DELFÍN. Si acaso, mencionar que la actriz que da vida a Salia, Jamie Hubard, en realidad es diez años mayor que Wheaton, nada menos, aunque eso no se aprecia en pantalla.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.037 palabras) Créditos