EL CICLO DE LINN
A. E. Van Vogt
EMPIRE OF THE ATOM THE WIZARD OF LINN
Título original: Empire Of The Atom The Wizard Of Linn
Publicación Original: 1957 1962
Editorial: Timescape / Pocket Books
Colección: ---
Traducción: N/A
Edición: 1983
Páginas: 190 191
ISBN:

Sinopsis

La humanidad ha sufrido una regresión tecnológica, presumiblemente a consecuencia de una misteriosa guerra ocurrida miles de años atrás. Ha pasado el tiempo suficiente como para que los supervivientes hayan podido organizar un imperio muy similar al romano, tanto en administración como en tecnología. No obstante lo dicho, no todo el conocimiento se ha perdido. Por un lado, hay una clase social, los sabios, que guardan ciertos conocimientos científicos; entre ellos, está el uso de la energía nuclear. Serían los hipotéticos monjes de la Edad Media. A esto hay que sumarle, por muy incongruente que parezca, la existencia de viajes interplanetarios, amén de la comunicación intrasolar.

En este contexto, nace un mutante (Clane Linn) en la familia imperial. Afortunadamente para nuestro protagonista, este es salvado, y educado, por uno de los sabios. Y hasta aquí puedo leer.

En otro artículo, comenté que estaba revisitando la obra de van Vogt y hoy les ha tocado a las dos novelas que componen el Ciclo de Linn.

Yo tuve la suerte de leer la versión francesa de estas dos obras. Hasta dónde yo sé la calidad de la traducción es buena. Por otro lado, no es muy difícil de entender para alguien que no tenga el francés como lengua materna. Claro que aprobé lo que era el COU y me aseguraban que salía con el nivel de un estudiante francés de primero de carrera. También es cierto que no tiene palabra demasiado técnicas, como las obras de Poul Anderson, autor más hard que van Vogt. O un lenguaje más cultivado y complejo como el de los hermanos Strugatsky. Autores a los que también he leído en francés. Pero esas historias las contaré en otro momento.

EMPIRE OF THE ATOM, edición de ACE Books de 1957
EMPIRE OF THE ATOM, edición de ACE Books de 1957

¿Y el argumento? Bueno. Ya he comentado que nos encontramos en un mundo postapocalíptico en el que se ha instalado un imperio muy similar al romano. Hay quien dice, y no tengo argumentos para contradecirle, que el autor se basó en Yo, Claudio de Robert Graves. Si bien podría ser motivo para obviar las novelas, cabría sopesar si es un aliciente para leerlas, ahora que están de moda las obras pseudomedievales.

En puridad, tendríamos que hablar de novelas mixtas dado que tenemos el tema de un mundo postapocalíptico, no del todo recuperado, las naves espaciales, el mutante, los extraterrestres que tratan de invadirnos y a los que combatimos en la segunda novela. Eso la convierte en una clara space-opera.

También se la puede considerar una obra iniciática porque el protagonista encuentra su destino a lo largo del desarrollo de los acontecimientos.

Como tema menor podemos señalar que deja entrever en algunos pasajes, pocos es verdad, su creencia en los beneficios de una buena instrucción. De hecho estaba convencido de que una buena educación alejaba de la locura. Aunque esa es otra historia.

THE WIZARD OF LINN, edición de ACE Books de 1962
THE WIZARD OF LINN, edición de ACE Books de 1962

Aunque hay quien considera esta obra como la mejor de este autor, honestamente, no puedo estar de acuerdo. Después de todo es un fix-up de ocho historias publicadas entre 1946-1947 y abril-junio de 1950 en la revista norteamericana Astounding. En aquella época, los lectores no estaban acostumbrados a demasiadas florituras literarias. En ese sentido, SLAN, EL VIAJE DEL BEAGLE ESPACIAL y RAZAS DEL FUTURO son mejores que las obras componentes de este ciclo.

¿Significa que son malas obras? A mi entender, no. Especialmente eres adicto a las novelas de a duro.

Los libros se pueden encontrar en el mercado de segunda mano, tanto en inglés como en francés, a un precio muy barato. Si se quieren tener en plan ómnibus, la opción es comprarlos en inglés.

En http://www.isfdb.org/cgi-bin/pe.cgi?11995 se pueden ver las versiones de esta obra en otros idiomas.

© José Joaquín Ramos de Francisco, (615 palabras) Créditos