DONDE EL SILENCIO ES ESPERANZA
DONDE EL SILENCIO ES ESPERANZA EE. UU., 1988
Título original: Star Trek TNG: Where Silence Has Lease
Dirección: Winrich Kolbe
Guión: Jack B. Sowards
Producción: Burton Armus
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Earl Boen (Nagillum); Charles Douglas (Alférez Haskell); Colm Meaney (Jefe de Transportadores O´Brien)
Temporada: 2, Episodio: 02

Sinopsis

Fecha estelar 42193.6. La Enterprise está explorando el cuadrante Morgana, encontrando una extraña zona de vacío absoluto. Cuando la nave se acerca para investigar, es absorbida al interior de esa anomalía, y todos los esfuerzos por salir de ella son inútiles. Una serie de extraños acontecimientos induce a Picard y a su tripulación a sospechar que algo o alguien los está sometiendo a una especie de experimentos de laboratorio.

Picard pensándose lo suyo
Picard pensándose lo suyo

El segundo capítulo de la temporada es más bien flojo. En DONDE EL SILENCIO ES ESPERANZA tenemos una región del cosmos donde no se cumplen las leyes de la física, y un ser casi omnipotente e inmortal, fascinado por la naturaleza humana, que somete a los tripulantes de la Enterprise a una serie de pruebas, llegando a conclusiones similares a las que llegó Q en ENCUENTRO EN FARPOINT. Un argumento clásico en Star Trek, que funciona bien pero no es muy destacado.

Lo peor del capítulo, con mucho, es el infumable prólogo, en el que Riker y Worf se entrenan en la holodeck combatiendo contra... ¡Bebop, el jabalí mutante de Las Tortugas Ninja y Cráneo Rojo! Bueno, en realidad, Cráneo Amarillo, pero el personaje es el mismo. Este segmento del episodio sólo puede interpretarse como una broma de muy mal gusto, rematada, para colmo, con el diálogo para besugos de Picard y Troi. Que en TNG se recurriera a los estúpidos personajes de esa infantilada cutre que es Las Tortugas Ninja canta por peteneras. Todo trekkie sensato, al ver los increíbles primeros cinco minutos del telefilm, se pregunta si es que alguien del equipo de producción se había fumado algo, porque la cosa se las trae. Os recomiendo muy encarecidamente, si sois trekkies de pro como yo, que cuando veáis este telefilm os saltéis tan deleznable prefacio, capaz de poner de mal humor al más pintado.

Tras los títulos de crédito el tono general mejora, pero no mucho. Se mantiene bastante bien el misterio y la intriga durante la primera mitad, pero sólo se consigue inquietar un poquito al espectador. Desventajas de recurrir a un argumento demasiado tópico. El cotarro se anima con la aparición de Nagillum, misteriosa entidad que los somete a diversas pruebas, y está tan interesado por el concepto de la muerte, presumiblemente desconocido para él, que asesina fríamente al alférez Haskell sólo para comprobar cómo reaccionan los demás. Fue una verdadera suerte que, en ese momento, Wesley estuviera en su periodo de descanso, porque si no, habría sido él la víctima propiciatoria de la criatura.

Nagillum está dispuesto a experimentar más sobre la muerte, empleando a una parte de la tripulación de la Enterprise. En vista de que no pueden huir, y como Picard no está dispuesto a que sean los cobayas de la poderosa entidad, el capitán decide destruir la nave. Luego, se va a su camarote, indudablemente a esperar el final. Entonces recibe la visita de Data y Troi, que sostienen una interesante charla con él acerca de la idea que tiene de la muerte. Esto es lo mejor del capítulo, pues permite ahondar un poco más en la personalidad de Jean - Luc. Claro que estos Data y Troi no son más que imágenes proyectadas por Nagillum, algo de lo que el capitán se percata casi enseguida.

La secuencia de la autodestrucción de la Enterprise es similar a la que vimos en NÚMEROS BINARIOS, pero con un lapso de tiempo algo más flexible. Impagable la expresión de Riker cuando, por fin, el capitán le autoriza a anular la destrucción.

En el tramo final, Picard sostiene un tenso intercambio de pareceres con el enigmático Nagillum, que le hace partícipe de su desoladora opinión sobre los humanos y amenaza con volver en un futuro más o menos próximo. Jean - Luc no se amilana y le advierte que, si hay un nuevo encuentro entre ellos, se producirá en el espacio normal y que las cosas serán muy distintas entonces. Por suerte, Nagillum no volvería a aparecer en el resto de serie.

En un principio se pensó darle el papel de Nagillum al actor Robert Mulligan, que no pudo aceptar el ofrecimiento por motivos relacionados con su agenda laboral. Earl Boen puso la voz a la criatura, a la que se decidió llamar Nagillum, Mulligan al revés, en honor de Robert Mulligan.

Se produciría un notable fallo de continuidad en relación con la USS Yamato, nave gemela de la Enterprise. En este episodio se le adjudica el número de registro de la Flota Estelar NCC-1305, mientras que en CONTAGIO, nueve capítulos después, se dice que su número es el NCC-71807. No es que tenga mucha importancia, pero llama la atención de los fans que, como el abajo firmante, valoramos muchísimo la coherencia interna de Star Trek.

© Antonio Quintana Carrandi, (791 palabras) Créditos