GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2
GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2 EE. UU., 2017
Título original: Guardians of the Galaxy Vol. 2
Dirección: James Gunn
Guión: James Gunn
Producción: Kevin Feige
Música: Tyler Bates
Fotografía: Henry Braham
Duración: 136 min.
IMDb:
Reparto: Chris Pratt (Peter Quill / Star-Lord); Zoe Saldana (Gamora); Dave Bautista (Drax); Vin Diesel (Baby Groot); Bradley Cooper (Rocket); Michael Rooker (Yondu); Karen Gillan (Nebula); Pom Klementieff (Mantis); Kurt Russell (Ego); Elizabeth Debicki (Ayesha); Sylvester Stallone (Stakar Ogord)

Vista la película solo se me viene a la cabeza una expresión: ¡Qué desperdicio! Qué desperdicio de personajes, que desperdicio de escenario, que desperdicio de recursos... ¿En que estaban pensando los responsables de ésta película cuando decidieron orientarla de esta manera? ¿Dónde dejaron el gamberrismo desenfadado que era el santo y seña de la primera? ¿Porqué una lujosa aventura espacial de serie B acaba pareciendo una gran tarta de merengue con nubes de azúcar y chorreras de caramelo?

Lo que definió a los primeros guardianes fue ese humor fresco y cínico que nos hizo pasar un buen rato entre carreras y bombazos. Varios personajes arquetípicos, perfectamente diferenciados y con un rol claro, marcaban el ritmo a la vez que tenían un mínimo grado, poco, tampoco hay que exagerar, de evolución para pasar de ser unos intrépidos delincuentes marginados a ser simplemente unos intrépidos marginados. Se jugaba entonces con la figura del truhán simpático, con algo de complejidad, pero bien dosificada.

Además estaban los malos malosos de toda la vida, a cual más pérfido y taimado, a los que nuestros héroes daban esquinazo cada dos por tres, entre burlas y cuchufletas, hasta el apoteosis final en el que todo funcionaba como debía.

Ahora tenemos este Volumen 2, un melodrama ñoño, pasteloso y mal contado, en el que el tiempo perdido en sacar a relucir sentimientos, a cual más artificioso, ni siquiera es compensado por unos efectos visuales dignos de un guión con más calado, o mejor dicho, sin calado ninguno, que es lo que se esperaba, no esta demostración de pura gazmoñería.

El argumento tampoco es que prometiera demasiado: Peter Quill, alias Star-Lord, al fin encuentra a su padre, o más bien Ego, su padre le encuentra a él. El caso es que Ego resulta ser Dios, o un dios, o algo así, un individuo bastante omnipotente (y hasta omnipresente, y sobre todo prepotente) que se ha dedicado a ir dejando su semillita por la galaxia con la nada oculta intención de acabar ocupándola con su misma esencia. Pero para eso necesita la ayuda de otro dios, o asimilado, de ahí la necesidad de tener un hijo, a lo Jesucristo, que le eche una mano con el asunto.

Entre tanto, a modo de subtrama cómica, los Soberanos, unos pomposos seres dorados a los que nuestros amigos han robado algunas cosillas, intentan destruirlos a toda cosa, ya sea por sus propios medios, ya sea contratando a los chicos de Yondu (acordarse, el padrasto malo de Peter) Esta persecución alocada por la galaxia es lo único salvable de la película y, según se desprende de las escena final (aunque vaya a saber usté) lo que dará pie al Volumen 3, en el que espero se reconduzca la situación.

Bien, estábamos con el padre de Peter enfrascado en sus cosas de inundar el Universo con la ayuda de su churumbel. Pero ¡Ay! esos malditos guardianes, alertados por la mascota-cucaracha de Ego, se chivan a Peter y desbaratan el plan. El argumento es flojo, pero flojo, flojo, de ahí la necesidad de completarlo con los Soberanos y un bastante más interesante motín entre los piratas de Yondu, que sin embargo también se consigue embarrar a base de convertir al viejo pirata espacial en una especie de franciscano cósmico, además de las interferencias de un Sylvester Stallone en un papel completamente irrelevante.

¿Qué pasa con los guardianes? Filfa y más filfa. Rocket, el mapache de combate, está inmerso en una profunda depresión porque nadie le mima y nadie le quiere, y claro, tiene que ser burlón y descuidero para enmascarar su trauma. Gamora, la siempre fría y distante Gamora, se ve envuelta en un doble conflicto amoroso y sentimental, por un lado se niega a reconocerse enamorada de Peter, y por otro su odio hacia su malquerida hermana Nebula no es tal odio, sino otro persistente trauma infantil. Drax sigue con lo suyo, es un destructor con su corazoncito, sigue añorando a su esposa y su hija, aunque como un clavo saca a otro clavo ve en Mantis, la mascota-cucaracha de Ego, una puerta para rehacer su vida.

Afortunadamente Groot es Groot.

El problema es que las penurias anímicas e insuficiencias sentimentales de los Guardianes se alargan de tal modo y se intercalan tan a la fuerza, que se hacen cargantes, rompen el ritmo y se acaba bastante harto de todas ellas.

Intuyo la causa en que en esta ocasión el propio James Gunn se haya escrito y dirigido la película el solito, y quizá poniendo la tirita antes de hacerse la herida, para evitar críticas por lo efectista y descerebrado del resultado final, quiso cargar a los personajes de algo más, carga que se demuestra excesiva y desproporcionada. En el Volumen 1 se contó con la participación de Nicole Perlman y Chris McCoy aligerando lastre.

Como ya he comentado, espero que el cabreo de Ayesa, la muy abrillantada líder de los Soberanos de más juego que esta especie de melodrama cósmico.

© Francisco José Súñer Iglesias, (829 palabras) Créditos