CUESTIÓN DE HONOR
CUESTIÓN DE HONOR EE. UU., 1988
Título original: Star Trek TNG: A Matter Of Honor
Dirección: Rob Bowman
Guión: Burton Armus, Wanda M. Haight, Gregory Amos
Producción: Burton Armus
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Christopher Collins (Capitán Kargan); Brian Thompson (Teniente Klag); John Putch (Alférez Mendon); Colm Meaney (OŽBrien); Laura Drake (Vekma); Peter Parros (Oficial táctico)

Sinopsis

Fecha estelar 42506.5. Un programa de intercambio de oficiales sitúa a Riker a bordo de la Ave de Presa klingon Pagh, a las órdenes del capitán Kargan. Al mismo tiempo, el benzita Mendon es destinado a la Enterprise en el marco de dicho programa. Ni Riker ni Mendon lo tendrán nada fácil en sus nuevos destinos, pero las cosas se complicarán aún más debido a una extraña forma de vida que se adhiere a los cascos de ambas naves, amenazando con destruirlas.

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Cuando Roddenberry afrontó la realización de TNG se propuso introducir varios cambios en el esquema general, que mostraran la evolución que se había producido en el universo ficticio Trek desde los heroicos tiempos de Jim Kirk. Puesto que en el episodio clásico TENTATIVA DE SALVAMENTO los organianos habían anticipado que, en un futuro no muy lejano, se establecerían buenas relaciones entre la Federación y el Imperio Klingon, decidió darle un nuevo enfoque a esta especie alienígena. Si en TOS los klingon representaban el enemigo a batir, y se los describía como violentos e irascibles conquistadores de supervivencia, en TNG se le dio la vuelta a tal planteamiento, y, manteniendo su cultura eminentemente guerrera, pasó a describírseles como unos seres que rinden culto al honor. Influidos por episodios como el que nos ocupa, y dispuestos a tratar de mantener la coherencia interna del vasto universo Trek, los productores de AQUEL STAR TREK VI: PAÍS DESCONOCIDO también optaron por presentar la faceta más honorable de estos extraterrestres. Pero esa es otra historia. El caso es que los klingon de TNG son bastante distintos de los de la serie clásica, lo que influiría decisivamente en su conversión en la raza extraterrestre más popular de Star Trek, después de la vulcaniana.

Gracias al personaje de Worf, único klingon de la Flota Estelar, se ofreció una estupenda aproximación al mundo de los klingon en el episodio CORAZÓN DE GLORIA, de la primera temporada. Pero Worf, al haber sido criado por una pareja humana y convivido con humanos toda su vida, no se comportaba exactamente como un klingon de pura cepa. Por tanto, se imponía darles a los espectadores una idea más clara de cómo eran los nuevos klingon de TNG, y CUESTIÓN DE HONOR es el primer capítulo donde se explora en profundidad la naturaleza y las motivaciones de tan sugestiva especie.

Maurice Hurley comentó que el episodio nació de la necesidad de tratar en TNG determinados temas de interés social. El asunto del racismo había sido el motor principal de varios episodios clásicos, así que, como fenómeno general, no se podía ir más allá que TOS. Pero quedaba una cuestión por tratar: el conflicto producido por la forzada convivencia en ambientes cerrados de determinadas minorías étnicas. En parte el asunto ya estaba planteado por la presencia a bordo de la Enterprise de Worf, así que se optó por invertir la situación, y colocar un oficial humano a bordo de una nave klingon. La idea ofrecía muchas posibilidades dramáticas, y no era cosa de desperdiciarla, de forma que el elegido fue William T. Riker, primer oficial de la nave insignia de la Flota y mano derecha de Picard.

CUESTIÓN DE HONOR también es el primer episodio en el que Frakes nos ofreció una interpretación superior. Al cambiar de ambiente al personaje, éste se enriquece notablemente, al tener que hacer frente a situaciones a las que no está acostumbrado, ni por formación ni por temperamento. El de Will Riker es un rol que nunca fue tratado adecuadamente en la serie, pero que ofrecía muchísimas posibilidades, y en CUESTIÓN DE HONOR demuestra lo que podría haber dado de sí, si los guionistas le hubieran prestado más atención.

Burton Armus escribió un buen guión, pergeñando una historia intrigante y dinámica, y sentando las bases para muchos otros episodios futuros que habrían de tener a los klingon como protagonistas. Lo mejor de CUESTIÓN DE HONOR es que rompe con los esquemas típicos del Star Trek clásico, sentando las bases para el posterior desarrollo de TNG como una serie con entidad propia, que iría alejándose paulatinamente de los conceptos demasiado manidos ya de TOS. Por supuesto, estamos tan sólo en la segunda temporada, y el peso de la serie clásica gravitaba como una espada de Damocles sobre TNG, pero ésta comenzaba a distanciarse de su serie madre.

La sub-trama de Mendon, el benzita, complementa la historia principal, y permite recuperar en TNG a una curiosa especie alienígena vista por primera vez en MAYORÍA DE EDAD. Mendon es quien descubre la extraña forma de vida adherida al fuselaje de la Enterprise, y también al de la Pagh, y el que da con la forma de librarse de ella. Al personaje lo interpretó John Putch, que ya había dado vida a Mordock en el citado capítulo de la primera temporada. Los benzitas son casi idénticos entre sí, lo que provoca que en un principio Wesley confunda a Mendon con Mordock. Aclarado el equívoco, el hijo de Beverly se muestra sorprendido por la similitud física entre los benzitas, y pregunta a Mendon cómo se distinguen entre sí, a lo que el extraterrestre responde que, simplemente, de alguna manera lo hacen.

Para concluir, comentar que este es el primer episodio en el que se menciona el nombre del jefe de transportadores. Hasta este capítulo, Miles OŽBrien era un personaje de mero soporte, pero poco a poco, en sucesivas temporadas, iría adquiriendo cierta relevancia, convirtiéndose en uno de los secundarios más apreciados por los fans. Tanto, que en la posterior DS9 sería uno de los protagonistas principales.

© Antonio Quintana Carrandi, (927 palabras) Créditos