ODYSSÉE SOUS CONTRÔLE
ODYSSÉE SOUS CONTRÔLE Stefan Wul
Título original: Odyssée sous contrôle
Año de publicación: 1959
Editorial: Denoël
Colección: Présence du futur n 542
Traducción: ---
Edición: 1993
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Jorge Romo

Bien dicen que Stefan Wul propuso ideas que la ciencia-ficción anglosajona retomaría años después: desde una nave que es miniaturizada y enviada al torrente sanguíneo de una persona hasta el desplazamiento artificial de un planeta. Pero hay una temática que conforma la firma exclusiva del autor y puede que sea difícil imitar: la descripción muy detallada e imaginativa de cómo sería un mundo alienígena, con su propia civilización inteligente, flora y fauna. Hay que señalar que los alienígenas de Wul son muy humanoides y que la invención de los mundos exóticos parten de una antropomorfismo muy evidente aunque honesto: los humanos estamos anclados en nuestro mundo y en lo que conocemos, por lo que imaginar alienígenas completamente ajenos a nosotros sería muy difícil. Stanislaw Lem demostró que es posible imaginar a lo alienígena de una manera completamente distinta, por lo que si alguna vez Wul y Lem se hubieran encontrado creo que el segundo hubiera señalado lo siguiente: 1) Wul es un pésimo escritor, un artesano y no un artista, y 2) Los alienígenas de Wul son demasiado terrestres y los humanos y éstos siempre se comunican sin mayor problema: esto no tendría sentido en un encuentro real. Luego de este ejercicio de la imaginación en el que hemos supuesto un encuentro entre dos escritores europeos tan disímiles, también imagino que Lem hubiera guardado silencio durante un minuto para reflexionar, ya que ODYSSÉE SOUS CONTRÔLE (1959) tiene un estilo un tanto dickiano que creo que le hubiera interesado.

En un viaje hacia el exótico planeta Esmeralda, Michel es un agente de seguridad que se encuentra muy aburrido con su vida. Tratando de meditar y descubrir que hará frente a un matrimonio que ya no funciona, conocerá en un coctel a Inés, una hermosa y joven poeta de la que caerá perdidamente enamorado. Negociando exitosamente con el encargado del hotel de la nave para que le asigne una habitación junto a la de la chica que acaba de conocer, su cuarto anterior explotará sorpresivamente. Charlando con el capitán de la nave, Michel se hará pasar por muerto para investigar quién ha atentado contra su vida.

El planeta Esmeralda es un mundo exótico y extraño que alberga las formas de vida más extrañas del Universo. En un intento por descubrir a sus enemigos, Michel tendrá la ayuda de Inés y juntos tendrán que vivir toda clase de peripecias y aventuras. El encuentro con un ambiente peligrosamente surrealista fascinará a la pareja, misma que tendrá que salir disparada frente a las amenazas que se irán encontrando en el camino. Luego de sobrevivir ante las adversidades y las conspiraciones en su contra, la pareja tendrá que lidiar con científicos que guardan oscuros planes y descubrir que Michel es la clave para que los artífices de la conspiración en su contra consigan sus objetivos.

Sin embargo, un aspecto con el que Wul juega casi al final de la novela es si todo lo que ha vivido Michel hasta ahora es real o no. A lo largo de la historia, nos enteramos que su vida era realmente aburrida y monótona y que jamás se habían presentado toda esa clase de aventuras y peripecias. ¿Por qué justo ahora todo eso está ocurriendo? ¿Por qué Michel de pronto se ha vuelvo tan importante al grado de que de su éxito depende el futuro del universo? ¿Todo lo que está ocurriendo realmente será un sueño?

Cuando estaba leyendo esta novela, dos películas estadounidenses vinieron inmediatamente a mi mente. La primera de ellas es el clásico DESAFÍO TOTAL (1990) dirigida por Paul Verhoeven. Algunos especialistas en Wul han señalado que el parecido entre la novela de Wul y esta película sólo es coincidencia, ya que ni Philip K. Dick ni el propio Verhoeven habrían leído esta novela que no cuenta con alguna traducción al inglés, no obstante, es interesante el parecido.

La segunda película es EL JUEGO (1997) dirigida por David Fincher. Yo era un verdadero chaval cuando fui a verla al cine y realmente disfruté el sentido dickiano que maneja en un momento en el que aún no me iniciaba en la ciencia-ficción. Pues bien, si bien Dick se apropió de estas historias en donde ni los personajes ni el lector saben realmente qué es real y qué no, es una temática que mucho otros autores han manejado. Así que para terminarles de contar la novela de Wul y retar ese sistema de pensamiento dogmático contemporáneo en el que decir un spoiler es peor que profanar una tumba o gritar una herejía en el Vaticano, aquí voy: en las últimas cinco páginas Wul revela que todo lo que Michel está viviendo es una especie de realidad simulada, y que por desgracia la bellísima Inés es un holograma. Todo ello fue coordinado por su esposa como una estrategia para darle un giro a la monotonía e incluso poder mejorar la actitud de Michel frente a su matrimonio. Se trata del mejor final sorpresa en toda la obra de Wul y cuando uno lo lee por primera vez uno se queda helado.

En definitiva, la última novela de Wul en la racha creativa y prolífica de los 50 que cierra espectacularmente y deja con varias sonrisas al lector.

© Jorge Romo, (1.019 palabras) Créditos