EL ÚLTIMO BALUARTE
EL ÚLTIMO BALUARTE EE. UU., 1987
Título original: Star Trek Tng: The Last Outpost
Dirección: Richard Colla
Guión: Herbert Wright sobre un argumento de Richard Krzemien
Producción: Gene Roddenberry y Maurice Hurley
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Denise Crosby (Yar); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Armin Shimerman (Letek); Jake Dengel (Mordoc); Tracey Walter (Kayron); Darryl Henriques (Portal); Mike Gomez (Daimon Tarr)
Temporada: 1, Episodio: 4

Sinopsis

Fecha estelar 41386.4. La Enterprise tiene la misión de contactar con una nave ferengi, para recuperar un conversor de energía T-9 robado por esos seres a la Federación. Ambas naves son inmovilizadas por una extraña fuerza que procede de un planeta cercano, en el que antiguamente floreció la avanzada civilización del Imperio Tkon. En ese mundo se produce el primer contacto de la Federación con la peculiar raza ferengi, auspiciado por la intervención de Portal, el último superviviente de la raza Tkon .

Riker y los ferengi
Riker y los ferengi

En EL ÚLTIMO BALUARTE, los ferengi acabaron por devenir en los bufones de TNG. Si bien en algunos episodios se intentó conferirles un poco más de seriedad, como en el memorable SOSPECHAS de la sexta temporada, lo cierto es que los ferengi resultan estúpidos de puro codiciosos, y aunque son un verdadero incordio para las autoridades federales, la verdad es que nunca representan una amenaza seria para la UFP. No obstante, se convertirían en una de las razas principales de DS9 gracias al inimitable Quark, interpretado por Armin Shimerman, trekkie furibundo que aquí hace su primera aparición en Star Trek encarnando a Letek.

Casi cada minuto del metraje se emplea para informarnos de alguna característica ferengi. Data los describe definiéndolos como una especie de mercaderes espaciales, haciendo hincapié en su corrupta concepción del término comerciar, y mencionando la similitud tecnológica entre ellos y la Federación.

La comunicación a través de la pantalla sirve para darnos a conocer la apariencia física de estos humanoides. Su nave posee una iluminación muy intensa, y el hecho de que el daimon Tarr acerque excesivamente sus ojos a la pantalla parece indicar que no poseen una vista muy aguda. Sin embargo, sus impresionantes pabellones auditivos son muy sensibles, porque Tarr es capaz de oír perfectamente lo que susurra la tripulación de puente de la Enterprise.

La conversación entre Picard y el daimon revela muchos aspectos interesantes de su psicología y costumbres, y así descubrimos, entre otras cosas, su inmunidad mental a los telépatas, sus ritos de rendición y sus tabúes respecto a su presencia física ante otras razas.

Ya en el tramo final del capítulo, tras el encuentro con Portal, se nos informa acerca de los distintos grados de evolución de humanos y ferengis, revelando que los primeros poseen un nivel mucho más alto de desarrollo social, al contraponer la Primera Directriz de la Federación a la Primera Regla de la Adquisición, su equivalente ferengi, y que dice: Todo contacto con otras culturas es bienvenido, siempre que tenga fines comerciales.

Hay también aspectos grotescos, aunque muchos los encuentren graciosos, como la costumbre ferengi de mantener a las mujeres completamente al margen y obligarlas a ir desnudas. Evidentemente, la cultura ferengi es profundamente sexista, como revelan las palabras del daimon Tarr: Vestir a tus hembras invita a otros a desvestirlas.

Nuestros héroes, por boca de Riker, se muestran dispuestos a permitir que los ferengi evolucionen y aprendan como han hecho los humanos. Portal no lo ve muy claro, porque no se fía un pelo de esas criaturas tan agresivas y dadas a la mentira, y advierte al Primer Oficial de los peligros que encierra su idea. Pero Will, ansioso por aportar su granito de arena a la evolución ferengi, les envía algunos puzzles chinos similares a aquel con el que se lió Data. Como la única forma de resolverlos y no quedar atrapado es no luchar contra ellos, es de suponer que el regalo de Riker se convirtió en una verdadera tortura para los tozudos ferengi. Algo parecido hizo Scott en LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES de TOS, pero en aquella ocasión el ingeniero jefe de Kirk actuó malignamente a sabiendas, ya que era consciente de que los klingon tenían una aversión genética a las encantadoras bolas de pelo vivas que son los tribbles.

En lo que a maquetas se refiere, vemos por primera vez una nave ferengi, cuyas características principales describo en la correspondiente entrada de la subsección tecnología de la sección Trek del Sitio.

EL ÚLTIMO BALUARTE es un capítulo de calidad media tirando a baja, pero como es de los primeros está bastante bien. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (686 palabras) Créditos