Star Wars
ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS
ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS EE.UU., 2016
Título original: Rogue One
Dirección: Gareth Edwards
Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy
Producción: Simon Emanuel, Kathleen Kennedy, Allison Shearmur
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Greig Fraser
Duración: 133 min.
IMDb:
Reparto: Felicity Jones (Jyn Erso); Diego Luna (Cassian Andor); Alan Tudyk (K-2SO); Donnie Yen (Chirrut Îmwe); Wen Jiang (Baze Malbus); Ben Mendelsohn (Orson Krennic); Guy Henry (Gobernador Tarkin); Forest Whitaker (Saw Gerrera); Riz Ahmed (Bodhi Rook); Mads Mikkelsen (Galen Erso); Jimmy Smits (Bail Organa); Alistair Petrie (General Draven); Genevieve O´Reilly (Mon Mothma)

Cuando Disney­ compró Lucasfilms lo hizo con la confesa y nada criticable intención de obtener aún más rendimiento económico que el propio George Lucas, y no es que éste le sacara poco, ya solo los productos franquiciados le proporcionaban un buen dinerito, es que la proporción entre el imperio Disney y el imperio Lucas es, era, bastante evidente, y ni con todas LA GUERRA DE LAS GALAXIAS del mundo Lucas facturaba una mínima parte que Mickey Mouse, así que es lógico que Disney quiera sacar más dinero todavía al universo Star Wars. En cualquier caso no debemos despreciar el buen hacer financiero de Lucas, sobre todo teniendo en cuenta el pelotazo definitivo que supuso la venta a Disney.

Por lo pronto anunciaron que eso de andar sacando trilogías según soplara el viento se acabó. Star Wars contaría con un bien planificado esquema de estrenos que extenderá la línea principal hasta el infinito y más allá, y además habría películas basadas en cuestiones mencionadas pero no desarrolladas en esa línea principal. ROGUE ONE ha sido la primera de esta serie de spin-off. El caso es que Lucas podría haber seguido treinta años antes este camino, ciertas aventuras con los Ewoks de protagonistas fueron un amago que, sin embargo, no tuvo continuidad, si no contamos las series de animación (dibujos y CGI) que tampoco siguieron un desarrollo consistente.

A los que peor les sentó la noticia (de hecho les sentaba mal todo lo que hacía el propio Lucas en las películas) es a los seguidores de eso que se ha llamado en llamar Universo expandido. Cómics, novelas, series de animación, libros temáticos sobre diversos aspectos, etc., han ido publicándose desde el mismo 1977, pero el relajado control creativo que desde Lucasfilms se tuvo sobre todo ese material adicional, generalmente franquiciado, implicó una enorme cantidad de contradicciones y aventuras dispersas, que lo hacían bastante caótico y endeble como material en el que basarse para continuar con la saga cinematográfica, que ha seguido, y sigue, su propio camino.

Bien, ROGUE ONE narra como se consiguieron los planos de la Estrella de la Muerte, que, en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, guían a Luke Skywalker hacia el único punto débil que... bueno, no creo que sea ninguna sorpresa para nadie decir que le permite destruirla. La protagonista es Jyn Erso (Felicity Jones), hija, nada menos que del ingeniero Galen Erso (Mads Mikkelsen), el mismísimo diseñador de La Estrella de la Muerte. La resistance, digooo la Alianza Rebelde, sabiendo de su existencia, comisiona al capitán Cassian Andor (Diego Luna) para reclutarla y enviarla a obtener los planos de manos de su padre.

Naturalmente, todo va saliendo más o menos como debe. La chica se resiste al principio, pero tras hablar con su antiguo mentor Saw Gerrera (Forest Whitaker) y conocer las verdaderas intenciones de su padre acepta el encarguito de los Rebeldes y se desata el infierno. Decir que tiene éxito en su misión es casi ocioso, eso lo sabíamos desde 1977. Decir que la cosa acaba como el rosario de la aurora puede sorprender, pero también lo sabíamos desde 1977: estos planos se consiguieron mediante enormes sacrificios, o algo así. ROGUE ONE lo confirma.

En ese sentido, la película se aleja de lo que podría pensarse que es la orientación Disney, dando un tratamiento notablemente adulto al destino de Jyn y Cassian. La película acaba bien, por supuesto, con Leia (una Carrie Fisher sintética, aunque no tan lograda como el Tarkin / Guy Henry / Peter Cushing) escapando planos en mano en un encaje perfecto con el arranque de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, pero es un final que en el fondo deja un sabor amargo. También es de agradecer que se haya humanizado a la Alianza Rebelde. No son los impolutos campeones de la libertad de la era Lucas, hay tensiones, facciones, indisciplinas, agentes libres (más aún), si es necesario no se respeta la ética, ni se desprecian los métodos expeditivos y se asumen los daños colaterales. Con los Imperiales pasa otro tanto, por exigencias del guión hasta ahora solo sabíamos de las andanzas de los más malvados, pero también hay gente que tiene su corazoncito, como ya adelantó el Finn de EL DESPERTAR DE LA FUERZA.

Con todo, la película tiene varios problemas, empezando por su extensión. Las más de dos horas que dura se hacen pesadas, sobre todo en su tercio inicial. La batalla final, por supuesto, no tiene ese problema, pero hasta llegar ahí se han tenido que superar unas cuantas idas y venidas, peripecias absurdas, y un montón de diálogos perfectamente prescindibles sin los que hubiera sido bastante más dinámica.

Hay, además, toda una serie de cuestiones que están trazadas con brocha gorda, como el asalto al transporte imperial en la Ciudad sagrada de Jedha. Jyn se da cuenta, como quien no quiere la cosa, que habrá balasera, Cassian se da cuenta entre bostezo y bostezo que habrá balasera, hasta la vieja´l visillo se barrunta que habrá balasera... Vale que los Imperiales son los malos, y además tontos, pero esa escena se me quedó atragantada ¿de verdad alguien pretendía hacer pasar ese episodio como creíble? Espero que no, incluso se le puede calificar como sucedido cómico, pero el caso es que se puede ser fantasioso y pasado de rosca, pero la coherencia la dan los pequeños detalles.

Otra situación idiota es la Conferencia de embajadores final. Todos se deprimen y deciden retirarse y disolver la Alianza Rebelde. ¿De verdad que a ningún guionista se le ocurrió que, al menos, alguien sugiriera que habría que morir matando y reclutar una Brigada Suicida voluntaria para la Gran Misión? Hubiera quedado de lo más lógico y natural, algo estructurado y con el apoyo logístico de la Alianza. Total, ya estaban de saldos. Pero no, había que tirar de épica rancia y demostrar, de nuevo, que en realidad los Rebeldes son como el ejército de Pancho Villa y que allí cada uno hace lo que le da la santísima gana.

Otra cosa que me llamó mucho la atención es que es una película de cupo. La heroína Jyn es mujer, blanca, Cassian latino, Saw, negro, Chirrut Îmwe (Donnie Yen), oriental y Baze Malbus (Wen Jiang chino, no obstante) nativo-aborigen indeterminadamente representativo. No se especifica la orientación sexual de K-2SO, gran robot, mejor persona, pero tiene algunas escenitas, cuanto menos comprometidas, con unas cuantas máquinas de género indeterminado. En fin, nadie puede quejarse. Creo.

El caso es que obviando esos tres cuartos de hora de arranque es una película de aventuras de factura clásica, que no por previsible (en cuanto al desarrollo, el final ya lo sabemos) y a veces chapucera, deja de ser entretenida. Lo dicho, hay que aguantar cuarenta minutitos, pero acaba por remontar el vuelo y ofrecer un buen espectáculo, en la que, tras la trilogía original, es la película más starwasiana de la serie. De hecho, ni se echa en falta el enredo existencial de la familia Skywlaker.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(1.161 palabras) Créditos