IMAGINARIO
IMAGINARIO VV. AA. (selección de Ángel Gómez Rivero)
Título original: ---
Año de publicación: 2016
Editorial: Calamar Ediciones
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2016
Páginas: 253
ISBN:
Precio: 15 EUR

Lo cierto, es que excepto Carlos Díaz Maroto, del que ya sabia su labor como ensayista y articulista, el resto de los autores de esta antología me eran completamente desconocidos. Desde luego que no tengo porqué saberlo todo y ciertamente estando, como estoy, bastante apartado de los mentideros (léase redes sociales) no estoy muy al día en lo que respecta a las nuevas tendencias respecto a los autores más en boga o a lo que se entiende hoy día por ciencia-ficción.

Pero no, leyendo las fichas de los escritores elegidos, en ningún caso da la impresión de que sean precisamente novatos, pero tampoco buenos conocedores del género, en su mayoría cultivan el terror o la fantasía, y su acercamiento a la ciencia-ficción es más bien casual.

Se nota demasiado: la mayoría de los relatos incluidos tiran de lugares comunes ya desgastados y explorados hasta la saciedad. Alguna aportación interesante hay, pero en general es ciencia-ficción anticuada en el sentido de que los temas se tratan rutinariamente y desde el tópico, sin ir mucho más allá de la anécdota, y eso sin hablar de aquellos relatos que no tienen mucha cabida en esta antología, claramente encuadrados en otros géneros.

El aspecto literario, con las consabidas excepciones, tampoco me ha resultado satisfactorio. No se si por la incomodidad de escribir sobre algo que se ha cultivado poco o por premura, no todos los relatos están todo lo pulidos que sería deseable, hay demasiada sobreescitura, demasiado trazo grueso, en definitiva.

LA HONORABLE Y MUY SECRETA SOCIEDAD CIENTÍFICA DE A., de Sarah Manzano Lobo. Relato humorístico en la línea de los Viudos Negros de Asimov o los CUENTOS DE LA TABERNA DEL CIERVO BLANCO, de Clarke. En este caso, con el estilo algo arcaizante propio de su edad, uno de los cofrades cuenta un suceso de su infancia en el que se mezclan la envidia, la curiosidad infantil, los gatos mugrosos y tecnología hábilmente aplicada.

LA CÁPSULA, de Ángel Gómez Rivero. Típico y un tanto tópico relatos de viajes en el tiempo con paradoja y bucle temporal incluido. El relato es bastante correcto, aunque de estilo un tanto forzado. Desafina bastante en la parte de tecnojerga que desarrolla, lo que le resta credibilidad (vale, es ciencia-ficción, pero es así).

EL LEGADO DE OTRO TIEMPO, de Juan Emilio Ríos Vera. Habla de una cápsula del tiempo y su influencia en un futuro mundo devastado. El tono es tópico y moralizante.

EL DIOS DE LOS MUERTOS, de Carlos Díaz Maroto. Una de zombis en la que el autor evita la palabra zombi hasta casi el final. Como todos los relatos de zombis un cansino deambular en evitación de que alguno le pegue un bocado al protagonista.

EFECTO EVERETT, de Miguel Ángel Plana Fernández. El personaje principal se desenvuelve a través de diversas líneas temporales. El relato se hace un tanto confuso porque no termina de quedar claro cual es la causa de todas estas bifurcaciones.

EL CAMBIO, de Ángel Gómez Rivero. Por algún error de concepto este relato de terror se ha colado en la antología. Con transfondo parecido al de LA CÁPSULA (científico ermitaño que vive aislado y sale más bien poco) tampoco resulta ser especialmente terrorífico.

MÓNICA Y MARIE, de Luis Alberto del Castillo Navarro. Amores lésbicos e interraciales que van más allá del tiempo y el espacio gracias a la tecnología. Exagera, quizá, la humanidad de las I. A.

DESTELLOS, de Juan Luis Helguera de Deus. El PEM (Pulso Electro-Magnético) que provoca una formidable tormenta solar promete acabar con la civilización, o al menos la parte eléctrica de ella. Un aviso de que la lírica no debería estar reñida con el conocimiento de las bondades de las jaulas de Faraday.

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO, de Miguel Ángel Plana Fernández. No queda claro cuando ni por qué, cosas de los viajes temporales, pero una Tierra futura (o no) vive pendiente de los agujeros temporales que se abren aleatoriamente, con sorpresas igual de aleatorias.

LOS ENGENDROS DE NERGAL, de Carlos Díaz Maroto. Nuevo relato de terror pero esta vez bien ambientado. Nergal es un planeta lleno de sorpresas y misterios escalofriantes que los protagonistas irán descubriendo muy a su pesar. Le falla la necesidad de introducir influencias mesméricas para que funcione.

UN PROYECTO DE FUTURO, de Ángel Gómez Rivero. Nuevos tiempos, nuevos alumnos, nuevos profesores, nuevas tecnologías, nuevos métodos pedagógicos. El problema del relato es que no queda clara la finalidad de los particulares alumnos que la protagonizan.

EL REPLICANTE, de Juan Emilio Ríos Vera. Relato de índole frankesteiniano donde su protagonista, obsesionado por la creación de vida artificial consigue finalmente construir un replicante a su imagen y semejanza. El final no tiene mucho sentido puesto que cuando la criatura toma el control, su creador intenta eliminarla a un coste bastante absurdo.

SÓTANO 44, de Gustavo López Pérez. Comparte argumento con EL LEGADO DE OTRO TIEMPO, aunque con otro enfoque: en un mundo deshumanizado el hallazgo de un montón de viejas reliquias devuelve la libertad a la humanidad. Igualmente, rutinario y moralizante.

LA TORRE DE HUESO JUNTO AL MAR, de Luis Alberto del Castillo Navarro. No me gustan este tipo de historias, son una estampa dentro de un marco más grande... del que no se dice nada. El caso es que hay alguien encerrado en una torre junto al mar, empeñado en escapar y que encima da miedo a los aldeanos. Y ya.

OPERACIÓN RESCATE, de Ángel Gómez Rivero. Otra de viajes en el tiempo con misteriosos visitantes y propuestas que no se pueden rechazar. Da una vuelta de tuerca a la paradoja individuo viaja al pasado y mata a su abuelo antes de concebir a su padre (paradoja inexistente; el muerto no puede ser ancestro del individuo... o este no hubiera existido y menos vuelto al ¿pasado? a matar a no se sabe muy bien quien).

YA ESTÁN AQUÍ, de Carlos Díaz Maroto. La llegada de los extraterrestres a la Tierra desde el punto de vista de un indigente. Posiblemente el relato más original del volumen.

GORT, de Luis Alberto del Castillo Navarro. Relato simpático aunque inconsistente sobre lo extremadamente complejos y listos que pueden llegar a ser los juguetes electrónicos, hasta el punto de convertir en inadvertidas marionetas a sus dueños.

LLÉVAME VOLANDO HASTA LA LUNA, de Luis Muñoz Ortega. Entrañable relato sobre la ancianidad, la soledad y la tecnología. Sin embargo, por temática y desarrollo, no tiene ningún sentido incluirlo en una antología que se dice de ciencia-ficción.

¡NO ME PUEDES VER! de Ángel Gómez Rivero. Extraño homenaje, tanto en tema como en estilo, a EL HOMBRE INVISIBLE de H. G. Wells, más allá de las posibilidades de la química, aparecen elementos fantásticos ciertamente incongruentes con el objeto de la antología.

LYCAOON, de Miguel Ángel Plana Fernández. Rutinario (¿ya he usado esta palabra?) relato sobre mutantes exiliados y muy resentidos. Me esperaba una vuelta de tuerca final, por aquello de introducir alguna novedad en el tratamiento del tema, pero no, más de lo de siempre.

UN FUERTE OLOR A PODRIDO, de Luis Alberto del Castillo Navarro. A un suceso traumático sigue una venganza aterradora. Además de que la reacción del protagonista es inverosímil por lo desproporcionada, el relato se hace confuso porque, con todo, no queda del todo claro el destino del protagonista.

PASO DECISIVO, de Jorge Sánchez Guerrero. No hace mucho publiqué en el Sitio el relato 20/07/69, basado en el fallecimiento de Neil Armstrong. Curioso el paralelismo de ambos relatos y la enorme responsabilidad que ambos autores echan sobre los hombros de la pobre viuda. Por lo demás, en éste queda un tanto desaprovechado el tema central de las cuitas del señor Armstrong.

MICRORRELATOS DE ANTICIPACIÓN, de Ángel Gómez Rivero. Como su propio nombre indica, una colección de relatos que ronda, con suerte, las quinientas palabras. Es una forma de escribir muy de moda pero que no me gusta nada. Con la excusa del microrrelato se potencia la anécdota sin más. Con todo, hay alguno realmente conseguido.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.335 palabras) Créditos