PASSENGERS
PASSENGERS EE. UU., 2016
Título original: Passengers
Dirección: Morten Tyldum
Guión: Jon Spaihts
Producción: Stephen Hamel
Música: Thomas Newman
Fotografía: Rodrigo Prieto
IMDb:
Reparto: Jennifer Lawrence (Aurora Lane); Chris Pratt (Jim Preston); Michael Sheen (Arthur); Laurence Fishburne (Gus Mancuso)

A medio camino entre ROBINSON CRUSOE y (tragi) comedia romántica, el planteamiento es bien sencillo. La Ávalon es una nave de transporte que lleva a miles de pasajeros congelados hacia el planeta Homestead II con la intención de colonizarlo. Por el camino se produce un mal encuentro con varios piedros espaciales y la Ávalon queda averiada, aparentemente sin daños graves, pero si lo suficiente como para que la cápsula de suspensión de Jim Preston (Chris Pratt) se desactive despertándole. Superada la alegría inicial comprende que todavía quedan 90 años para llegar al destino y que él, lógicamente, no lo verá. Sus esfuerzos por reparar la cápsula no llevan a nada, y tras un año de soledad se le ocurre una idea: si su cápsula se ha averiado ¿por qué no puede suceder con alguna más? Se fija en Aurora Lane (la hambrienta Jennifer Lawrence) y decide despertarla.

A partir de aquí, aunque sigue la ciencia-ficción, PASSENGERS se convierte en una comedia romántica en la que Jim intenta congraciarse con Aurora, y parece que la cosa acaba por funcionar hasta que... se desatan toda las furias.

La verdad es que a la película se le pueden poner pocas, aunque graves, objeciones. Fabricada con solvencia cumple en su doble faceta ciencia-ficciónística y romántica, introduciendo además algunas cuestiones bastante curiosas que dan pie a varios episodios cuasi cómicos. En realidad el viaje de la Ávalon es una iniciativa privada, por lo tanto todos los pasajeros son de pago. ¿Qué les impulsa a perderse en el espacio pagando además un buen montón de dinero por ello? Cada uno tiene sus propios motivos, por ejemplo el de Aurora, escritora neoyorkina al más puro estilo Sexo en Nueva York, es viajar a Homestead II, hocicar un poco en la mecánica de la colonización y volver a la Tierra para escribir su gran libro (no se comenta como se supone que será el estado del arte al respecto 200 años después) Pues bien, como en todo buen crucero hay viajeros de primera, de segunda y la morralla irlandesa de las cubiertas bajo la línea de flotación. Jim pertenece a éstos y sus derechos como viajero le limitan a una dieta ciertamente nutritiva, pero simple y monótona. Por su parte, Aurora es viajera de primera (he leído por ahí comparar esta película con TITANIC, alguna analogía hay, pero es exagerado) y tiene acceso a todas las delicatessen de los dispensadores de comida, además de a camarotes algo más que lujosos. Jugada redonda la de Jim.

Entre las objeciones, están detalles tan molestos como los deus ex machina que salvan la situación en el último segundo (e incluso más allá) de una forma vergonzante a mayor gloria del melodrama barato. Un guión un poco más trabajado hubiera hecho innecesarios este tipo de trucos que, francamente, se hacen muy antipáticos.

Siendo tan pocos los personajes, el papel de los actores toma especial relevancia, y cada cual cumple en la medida de sus posibilidades. Jennifer Lawrence es una sosa. Ya lo era en LOS JUEGOS DEL HAMBRE, y lo sigue siendo en esta aventura espacial. Pese a que tiene presencia (su buen metro setenta y cinco llena mucha pantalla) con esa cara a mitad de camino entre no haber roto un plato en su vida y estar eternamente sorprendida, no da para el papel de cínica neoyorquina de vuelta de casi todo por la que se le quiere hacer pasar. Otro rol menos chic le hubiera venido mejor. Al final acaba cumpliendo, pero por los pelos.

Chris Pratt, sin embargo, se come a su compañera de reparto. Ese aire de chuleta simpático que tan bien le hizo lucir en GUARDIANES DE LA GALÁXIA le sirve igualmente para dibujar un convincente mecánico desesperado.

Y ojo, aparece Laurence Fishburne. Después de HORIZONTE FINAL, THE MATRIX, COLONIA V o PREDATORS que el señor Fishburne haga acto de presencia es síntoma de desastre inminente. No decepciona. No obstante, en esta ocasión su papel no tiene nada de místico ni oculta extrañas motivaciones. Su cápsula también se avería y en realidad es otro de los oportunos deus ex machina que será de gran ayuda a los viajeros.

Arthur, el camarero robótico interpretado por Michael Sheen parecía que iba a ser el contrapunto cómico, aunque finalmente su presencia acaba por ser algo más que relevante.

En resumen, peliculilla curiosona que cumple bien su función de hacer pasar el rato y contar una historia previsible, sin grandes complicaciones, que no grandes sucedidos. No pasará a la historia del cine pero tampoco ofende.

© Francisco José Súñer Iglesias, (929 palabras) Créditos