MAESTRO DEL TIEMPO
MAESTRO DEL TIEMPO Robert L. Forward
Título original: Timemaster
Año de publicación: 1992
Editorial: La Factoría de Ideas
Colección: Solaris Ficción n°72
Traducción: Isabel Merino Bodes
Edición: 2002
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Luis del Barrio

Supe de Robert L. Forward precisamente gracias a los comentarios de esta web, y tengo que reconocer que acerté siguiendo las recomendaciones porque su obra me gusta mucho. Se le acusa de forma habitual de tener un nivel literario muy bajo, a mi eso no me importa demasiado, quizá porque sus novelas absorben tan rápidamente mi atención que las sutilezas del lenguaje y la composición me quedan ocultas ante la potencia de las historias que cuenta. Ya me pasó hace muchos años con HUEVO DEL DRAGÓN, su continuación ESTRELLAMOTO, y CAMELOT 30K. Como consigue imaginar no solo alienígenas asombrosos, sino el entorno, la ecología y la sociedad donde se desarrollan me deja boquiabierto. En fin, que no soy demasiado exigente en según que exquisiteces, siempre y cuando la historia sea mínimamente decente. Tengo pendiente conseguir EL MUNDO DE ROCHE y algo de Hal Clement que por lo leído por ahí, va en la misma línea de Forward (en cierto modo fue su maestro), así que ya procuraré hacerme con algo de él.

En MAESTRO DEL TIEMPO, Forward hace el relato de Harold Randolph Hunter, alias Randy, un joven magnate un poco pasado de vueltas que está obsesionado con la hípica, el dinero, la exploración espacial y la inmortalidad, no necesariamente en este orden, pero es buena muestra de lo que le mueve. También tiene su propia némesis, Oscar Barkham que no hace más que incordiarle hasta extremos inimaginables. La fortuna de Randy viene de la explotación de una red de aceleradores lineales (como el descrito, entre otros, por Gerard K. O´Neill en su libro CIUDADES DEL ESPACIO) que distribuyen mercancía por todo el sistema solar.

En una de estas, la empresa de Randy descubre en una de sus exploraciones un curioso alienígena al que llaman Cabello plateado que parece estar constituido de materia negativa, además de poder desplazarse por el espacio-tiempo mediante agujeros de gusano que el mismo genera a conveniencia. A partir de ahí la historia discurre con las aventuras de Randy persiguiendo sus sueños y Oscar intentando desbaratarlos.

La novela está llena de buenas ideas, un poco mareantes, la verdad. No tengo los conocimientos suficientes como para saber si Forward se ajusta a los conocimiento, o más bien teorías del momento, o fantasea más de la cuenta. El contexto científico es sorprendente, pero más sorprendente aún es el Cabello plateado, la criatura alienígena negativa que se come el hierro fundido como si fueran pipas de girasol.

El desarrollo de la historia no se atasca en los detalles, y de hecho la lectura es bastante fluida, aunque tengo que reconocer que quizá me haya saltado algún pasaje un poco denso. Además tiene algunos detalles graciosos, como la mención a ordenadores MacIBM (literalmente), que sugiere una especie de fusión o más bien compra (teniendo en cuenta el tamaño de ambas empresas por la época).

En la parte del debe quizá haya que poner que los personajes son bastante estereotipados, el propio Randy, además de ser super-mega-giga rico es guapo, está cachas y posee una aguda inteligencia, aunque, ¡Oh! Es bajito, muy bajo, ¡apenas pasa del metro veinte de estatura! Eso no le impide ser el típico ejecutivo agresivo e hiperactivo que maneja su empresa con mano de hierro y que no se detiene ante ningún obstáculo. Rose, su mujer, es la típica acompañante de la ciencia-ficción cincuentena que ejerce de florero algo respondón pero que en esencia aprueba y alienta las extravagancias de Randy. Oscar, el antagonista, es el típico malo de opereta, psicótico pero a la larga no tan listo como se le pretende hacer pasar. Bien pensado, quizá sea esta caracterización tan poco elaborada de los personajes lo que reste credibilidad literaria a Forward, al menos en esta novela.

MAESTRO DEL TIEMPO es un buen ejemplo de novela hard, al menos hasta donde yo entiendo. En base a esa laxitud en la construcción de personajes se puede argumentar que no deja de ser una space-opera típica con buenos y malos, pero ciertamente sustentada por un buen fundamento técnico, al fin y cabo Forward era un científico de renombre y sabía de lo que hablaba.

© Luis del Barrio, (851 palabras) Créditos