LOS GUARDIANES DEL MASER
LOS GUARDIANES DEL MASER Massimiliano Frezzato
Título original: I custodi del maser
Año de publicación: 1997
Editorial: Norma editorial
Colección: Los guardianes del maser
Traducción: Albert Agut
Edición: 2004
Páginas: 112
ISBN:
Precio: 20 EUR
Comentarios de: Antonio Santos

En el Tarot, la misteriosa ciencia adivinatoria, el arcano mayor de La torre representa desastre y desagracias; simboliza el orgullo y la obra humana abatida. Pese a esto, esta edificación posee un atractivo poderoso e irresistible como constatan numerosas obras. Desde Robert Browning, siguiendo con la saga de EL MUNDO DEL RÍO y terminando con LA TORRE OSCURA de Stephen King, los ejemplos cunden y, cada cual, trata de desarrollar su carga de sigul y misticismo con distinta suerte y talento. También este tebeo (bello cómic) versa sobre la búsqueda de una torre, de la cual dimana sabiduría y poder, así como tragedia y catástrofe.

También es el incomparable marco gráfico en el que se solaza Massimiliano Frezzato para ofrecernos una historia que, por desgracia, no está bien narrada. No es que sea mala, o aburra. Es parsimoniosa, se demora en exceso en detalles insignificantes. Al parecer, Frezzato (quien, en cada viñeta, da una lección magistral de dibujo y color), pensando a lo grande, en más entregas, estaba tan absorto fijando los principios artísticos de su particular mundo, que descuidó el resto. Eso, o contaba con una cantidad limitada de historia que dosificaba como podía, metiendo paja por un tubo para justificar planchas. Mas el lector se siente, en algunas, perdido, tratando de situar al elenco y el porqué de ciertas situaciones, esfuerzo que le roba atención para comprender otros aspectos del relato.

Frezzato realiza unas bellas, y casi oníricas, estampas de otro mundo con ingredientes de amable comedia, mientras que, por otro lado, habla de un despiadado despojo de civilización y tecnología residual, siendo incapaz de encontrar el término medio. Por otra parte, los personajes tampoco acaban de calar en tu estima. El héroe, con el desafortunado nombre de Fango, está desenfocado. Es un torpe revestido de los tics del género de supervivientes (misántropo, áspero, casi astroso, posesivo, avezado, refractario al remordimiento) que no se aclara. Quizás Frezzato perseguía ese efecto a posta, pero el personaje emite una sensación de actividad totalmente contraria. No deja tampoco claro el papel relevante de Zerit, el que parte en pos de la Torre, si es un saqueador sin escrúpulos, caracterizado como un bonachón o cascarrabias abuelo de Heidi, o algún tipo de enano Disney, que, aunque gruñón, luego resulta tener un corazón de oro, un héroe de acción o sólo un alivio cómico para determinadas fases de la narración.

Leal al canon, incorpora una hermosa fémina (Erha), otra con difusas líneas de heroína del relato, llena de carácter y recursos que, de la lectura, deducimos que es entregada al sacrificio pagano y fáustico de la virgen para pagar alguna oscura sabiduría a terribles dioses o demonios sanguinarios, coincidiendo con un periodo lunar. Ella está. Y hace algo. Pero ¿el qué; con qué propósito futuro? Para colmo, la gran amenaza de este WATERWORLD gráfico resultan ser las acciones imprudentes y conductas temerarias, díscolas, de los protagonistas, tatuados y tarados por unos experimentos genéticos de propósito desconocido, más que la surtida fauna de enemigos humanos o animales que pueblan estas islas envueltas en brumas marinas.

También repelen ciertas bromitas sobre las heces y las defecaciones que deslucen la trama. Imagino que, buscando marcar la diferencia, Frezzato escogió el más rectal argumento para hacerlo. Es una verdadera pena que tantísimo esmero, cuidado y magnífico arte registrado en estas viñetas, quede empañado por estas ocurrencias de guardería que, quizás en Francia, hogar original de la publicación, agraden y parezcan el colmo de la jocosidad, pero que he encontrado desafortunadas. Tenía formas mejores de destacar (¿no bastaba su dibujo?), ¿por qué se devaluó tanto?

En otro orden, mucho me hubiera (sinceramente) gustado profundizar en la psique de los personajes y anotar el interesante detalle de su conducta, más que percatarme de que están huecos y aparentan cosas que no son; hurgar en los restantes ingredientes que especian esta obra, tratar de encontrar un sutil y maravilloso mecanismo oculto y referencial detrás de tan fabulosas páginas, más allá de admirar su dibujo, el color, el tratamiento de las sombras, luces, la plástica expresividad que esbozan los rasgos de los personajes, el gran valor de todo el conjunto.

Preferiría hablar de esa mezcla de C-3PO y búho, que acompaña al torpe del héroe, Fango, indicar los singulares diseños de las máquinas basadas en insectos o aves que aparecen en la obra, qué intención perseguía Frezzato al diseñarlas así, señalar la forma roma, achatada, de la mayoría de los vehículos, carentes de agudezas y filos, como reflejo del grado de penetración o incisión de su cicatera trama, más que centrarme en destacar esa carencia. En conjunto, LOS GUARDIANES DEL MASER, recogidos las dos primeras entregas en un solo tomo por Norma Editorial, es obra redonda, policromada, amable, que falla al recrear un aspecto salvaje, feroz, brutal, de un mundo barbarizado por un gran desastre bélico y poblado por fenomenales bestias, entre lo mítico y lo paleontológico. Es, en resumen, un quiero y no puedo.

Querría preguntar por qué, también, en una sociedad ciertamente tecnológica, emplean medidas astrológicas (no astronómicas, no nos confundan las dos lunas mencionadas en el relato) e influencias casi ocultistas para proceder.

Como lectores, sí, desearíamos hacer más que sentirnos seducidos por el barroco vestuario, así como por los escenarios que hacen de este tebeo una obra eminentemente ecológica. Y quizás este aspecto, superficial, visual, justifique su éxito en otros países. Pero, por desgracia, también había una historia que contar, porque esto es un tebeo, no un prodigioso libro de ilustraciones, algo que acabamos aceptando resignadamente que es cuando calamos la escasa entidad del relato. Frezzato no nos cuenta un cuento, según promete, sino un puñado de ocurrencias bien hilvanadas, tal como ejemplifican las maravillosas páginas técnicas adjuntas, donde todo se explica y son las que suscitan el interés por la trama, porque, el tebeo per se, en ese aspecto, cuesta lo haga.

Quizás, un guionista con un sentido más comercial o prosaico del trabajo (más americano, vaya) y la composición, hubiese otorgado, desde el primer momento, la firmeza intelectual de la que adolece LOS GUARDIANES DEL MASER. Pero, pese a todo, lo recomiendo; hay que tenerlo, codiciarlo, sólo para poder recrearse en su arte, y así comprender que es uno de ese millar de tebeos que te llevarías a una isla desierta, uno de los imprescindibles, y que hace el equilibrio con obras mucho más acabadas, densas.

Vuestro Scriptor.

© Antonio Santos, (1.064 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 17 de enero de 2012