La gran historia de las novelas de a duro
55. Las reediciones portuguesas de bolsilibros españoles
por José Carlos Canalda
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Pese a que yo creía tener ya razonablemente amarrada toda la información relativa a los bolsilibros de ciencia-ficción escritos en español —no olvidemos las colecciones argentinas—, de vez en cuando me encuentro con sorpresas que no esperaba pero que, obviamente, son bienvenidas.

Una de ellas, la última por ahora, tuvo lugar cuando a principios de diciembre de 2016 Álvaro Holstein, un aficionado portugués con inquietudes similares a las mías, me escribió un correo electrónico preguntándome si conocía los autores a quienes correspondían tres seudónimos (André Tagorelle, Tingusa Gelany y Ray Jones) bajo los que habían sido firmados varios bolsilibros portugueses de ciencia-ficción, ya que sospechaba que pudiera tratarse de traducciones de originales.

Lamentablemente, poco fue lo que pude encontrar. Tenía constancia de que ninguno de estos seudónimos había aparecido en las colecciones de bolsilibros ciencia-ficción, y una consulta al catálogo de la Biblioteca Nacional los únicos datos que me aportó fueron que André Tagorelle aparecía como autor —no figuraba el nombre real— de cuatro bolsilibros, tres de ellos del oeste y el restante policíaco, todos ellos publicados por la Editorial Rollán en 1957 y dos de los primeros reeditados en 1982 por la Editorial Andina.

Algo similar ocurría con Ray Jones, del que la Biblioteca Nacional tampoco daba información sobre su verdadera identidad aunque figuraban de su autoría un bolsilibro policíaco publicado por Rollán en 1955 y reeditado por Rollán en 1963 y por Andina en 1979, y cinco más del oeste, los tres primeros publicados por la Editorial Edis en 1952-53 y los dos restantes por Andina en 1979.

Y eso era todo, puesto que Tingusa Gelany ni siquiera aparecía. Recurrí entonces a Jesús Cuadrado, uno de los mayores especialistas en literatura popular española, que consiguió aclararme buena parte de las incógnitas: André Tagorelle era Agustín de la Torre Rodríguez, y tras Ray Jones se encontraba Pedro Manuel Ruiz Sanz. No conocía el tercer seudónimo, Tingusa Gelany, por lo que pensaba que no se trataba de un escritor español.

Transmití esta información a Álvaro, pero la cosa no quedó ahí porque me había picado la curiosidad... y como éste, con la proverbial amabilidad portuguesa, se ofreció a proporcionarme cuantos datos pudiera, me encontré de repente con un importante filón informativo cuya existencia no sospechaba pero que, evidentemente, no estaba dispuesto a desdeñar.

Porque no sólo existieron varias colecciones portuguesas de bolsilibros de ciencia-ficción prácticamente contemporáneas a sus homólogas españolas, sino que además, y esto era para mí lo más interesante, en ellas había aparecido un nutrido número de traducciones de bolsilibros españoles. Álvaro afirmaba que todas ellas figuraban como reediciones de originales españoles, pero a mi no me cuadraban las cuentas dado que, según mis notas, Pedro Manuel Ruiz Sanz no figuraba como autor de ninguna novela de ciencia-ficción, ni como Ray Jones ni bajo ningún otro seudónimo, mientras de Agustín de la Torre Rodríguez tan sólo conocía la existencia de dos novelas de la colección Espacio, una de ellas reeditada años más tarde por Andina, firmadas ambas como Austin Tower.

Proseguimos con el intercambio de correos electrónicos, enviándome él los interesantes enlaces de dos páginas dedicadas a las colecciones de ciencia-ficción portuguesas, la de João Manuel Mimoso y la suya propia, junto con información adicional no menos importante para mí. Fue entonces cuando decidí escribir un artículo no sobre las colecciones portuguesas de ciencia-ficción, algo que además de desbordar los límites de mis pretensiones no sería sino un plagio de estas dos fuentes, sino sobre las reediciones de bolsilibros españoles, aunque como veremos más adelante no todas lo fueron ya que, según todos los indicios, hubo también títulos originales que no habían sido publicados previamente en español. Huelga decir que, de no haber sido por él, este artículo jamás hubiera podido existir, por lo que en justicia debería ser considerado coautor del mismo.

Para empezar, conviene recordar que, conforme se deduce de los estudios de Mimoso y Holstein, las colecciones de ciencia-ficción portuguesa siguieron un camino muy parecido al de sus homólogas españolas, pero su número fue más reducido y las colecciones, asimismo, más cortas, algo que llama la atención teniendo en cuenta que disponían del mercado brasileño, aunque al parecer este país también contó con colecciones propias. Las colecciones portuguesas fueron tanto de bolsilibros como de libros de bolsillo encuadernados en rústica similares a las españolas Nebulae o Galaxia de Vértice. En cuanto a los autores, nos encontramos con un poco de todo: escritores portugueses y españoles de bolsilibros, por supuesto bajo seudónimo, y ya en un nivel superior traducciones de clásicos anglosajones, franceses e italianos, junto con originales portugueses. Curiosamente en este apartado no aparece ninguna novela española, aunque teniendo en cuenta las dificultades que tenían los autores hispanos para publicar fuera del gueto de los bolsilibros, esto es algo que no puede resultar extraño.

Centrémonos, pues, en las colecciones de bolsilibros que, en todo o en parte, se nutrieron de traducciones de originales españoles; fueron seis en total, aunque algunas de ellas resultaron tan efímeras que no pasaron del primer número. En cuanto a los títulos, por lo general corresponden a la traducción directa de los españoles.

Colección Robot

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La primera colección en orden cronológico fue Robot, publicada hacia 1957 ó 1958 por el editor Roussado Pinto para Fomento de Publicações. Se nutrió en su totalidad de la colección homónima española, un frustrado intento de Enrique Sánchez Pascual por zafarse del control de las grandes editoriales que, bajo el sello de la editorial Mando, alcanzó tan sólo una quincena de títulos durante los años 1955 y 1956. La edición portuguesa, que aprovechó también las portadas, fue todavía más corta, ya que sólo abarcó los siete primeros números sin respetar el orden de publicación original. Se da la circunstancia de que en la contraportada del número 7, el último que apareció, se anunciaba una novela firmada no por Alan Comet, seudónimo que utilizó Sánchez Pascual en esta colección, sino de un desconocido Willy Ross que, según Álvaro Holstein, cabe suponer que se tratara del propio Roussado Pinto. La novela se titulaba GANGSTERS NO SÉCULO XXX, y no llegó a ser publicada.

Ver títulos de la colección Robot y su equivalencia con la edición española

Colección Espaço

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Espaço, una de las colecciones portuguesas más longevas —llegó a alcanzar los 25 títulos—, se nutrió de su homónima española Espacio, aunque también publicó novelas originales o que, al menos, yo no tengo reseñadas como procedentes de esta última ni de ninguna otra colección española. Publicada por la editorial Mãos de Fada entre 1958 y 1960, de sus 25 títulos tan sólo diez corresponden a traducciones de novelas de Espacio firmadas por Austin Tower, Johnny Garland, H. S. Thels y Clark Carrados/Louis G. Milk, habiéndose respetado en todos los casos los seudónimos de la edición española.

Hasta aquí nada de particular, pero ¿qué pasa con los quince títulos restantes? Pues aquí viene lo más interesante de todo. Para empezar todos ellos figuran como traducciones, con sus correspondientes títulos originales, pese a que no conozco los bolsilibros españoles de los que teóricamente deberían provenir; y digo españoles porque salvo en el caso de las cinco novelas firmadas por Tingusa Gelany, con toda probabilidad —tal como ya he comentado— un autor portugués también traducido, las nueve restantes se reparten entre tres seudónimos de escritores españoles: Austin Tower (dos) y André Tagorelle (cuatro), y Ray Jones (cuatro).

Los dos primeros seudónimos corresponden a Agustín de la Torre Rodríguez que, como también he comentado, tan sólo publicó dos únicas novelas de ciencia-ficción —reeditadas, por cierto, en Espaço — firmándolas como Austin Tower. Estas cinco, por lo tanto, son aparentemente inéditas en español, lo que no deja de ser llamativo. E igual ocurre con las otras cuatro de Ray Jones, es decir, Pedro Manuel Ruiz Sanz.

Estas nueve novelas aparentemente inéditas en España, pero traducidas y publicadas en Portugal plantean una interesante cuestión. ¿Por qué razón no fueron publicadas en España? Porque quizá una pudiera habérseme pasado por alto de haberlo sido en alguna colección poco conocida y efímera, pero nueve son demasiadas máxime teniendo en cuenta que la colección Espaço se nutrió del fondo editorial de Espacio, el cual es perfectamente conocido.

Por un lado, me parece poco verosímil que fueran escritas ex profeso para publicarlas en Portugal; previa traducción, claro, porque cabe suponer que ninguno de los dos autores las escribiera originalmente en portugués. Otra posibilidad sería que se hubieran quedado colgadas por el cierre repentino de una colección, algo que ocurrió en varias ocasiones, pero poco factible en este caso dado que Espacio continuó publicándose durante muchos años más. O, y quizá aquí pudiera estar la clave, que se tratara de originales rechazados por Espacio y aprovechados por sus autores para el mercado portugués, aunque en aquella época todavía se publicaba Luchadores del Espacio y existía alguna otra colección menor, y era una práctica bastante habitual recurrir a otra colección cuando les rechazaban un original, sin más cambios que la reencarnación en otro seudónimo.

Además, insisto en ello, son demasiadas novelas para pasar desapercibidas, concentradas además en dos únicos autores. Dejo aparte las cinco novelas firmadas por Tingusa Gelany ya que, al tratarse probablemente de un autor portugués que Álvaro no ha conseguido identificar, quedan fuera del ámbito del artículo.

En la parte derecha de la siguiente tabla indico sólo las novelas reeditadas. El resto, aparentemente, fueron publicadas originalmente en su versión portuguesa.

Ver títulos de la colección Espaço y su equivalencia con la edición española

Las portadas, varias de de las cuales fueron ilustradas por el prestigioso pintor e ilustrador portugués

, están claramente inspiradas en sus homólogas españolas, aunque se trata de versiones propias y no de unas simples copias.

Colección Naviatom

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En 1962 Edições Hércules publicó SENHORES DO SOL, número 1 de la colección española de idéntico nombre. También el título, la portada y el seudónimo — Walt G. Dovan, es decir, Pedro Guirao — se correspondían con los del número 1 de esta breve colección, publicada asimismo en 1962, que tan sólo llegó hasta el número 4, quedando el quinto inédito pese a haber sido anunciado. Todavía más efímera fue su hermana portuguesa, ya que únicamente fue publicado este número, aunque llegó a ser anunciado el segundo, O tricéfalo, correspondiente al número 2 de la edición española.

Colección SIP

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La colección SIP —siglas de Spacial International Police — fue uno de los sellos de la editorial Toray que, entre 1960 y 1962, publicó un total de 81 novelas a mitad de camino entre la ciencia-ficción y el género policíaco. Edições Hércules probó suerte de nuevo en 1963 editando como primer número —también en esta ocasión conservaron el nombre de la colección española, así como la portada— ASSASSINATO NA LUA TERMINUS, de Alan Comet (Enrique Sánchez Pascual), una traducción del número 2 de la colección española. Lamentablemente, de nuevo la colección no llegó a pasar del primer número.

Colección Kizola

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Hacia 1972 Edições Lito-Tipo, sorprendentemente radicada en Luanda, la capital de la todavía colonia portuguesa de Angola, sacó al mercado la colección Kizola que, a diferencia de los anteriores, no era específica, alternándose en ella las novelas de ciencia-ficción con las pertenecientes a otros géneros. Según las páginas consultadas cuatro de sus números —al parecer los únicos dedicados a la ciencia-ficción— corresponden a reediciones de bolsilibros españoles, en esta ocasión pertenecientes a la segunda de las dos colecciones bautizadas por la editorial Toray como ciencia-ficción, la cual alcanzó entre 1967 y 1972 los 132 números.

Estas cuatro reediciones corresponden en su totalidad a novelas de Luis García Lecha elegidas aparentemente al azar entre todas las firmadas bajo sus dos seudónimos, uno de los cuales apareció por cierto con la curiosa errata de Clark Carradas. Para las portadas se aprovecharon las ilustraciones originales recortándolas de una manera un tanto bárbara, y aunque en general los títulos fueron simplemente traducidos al portugués, en una ocasión éste fue cambiado por otro completamente distinto.

Ver títulos de la colección Kizola y su equivalencia con la edición española

Colección Galáxia 2001

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Tal como su nombre indica, esta colección portuguesa se nutrió en exclusiva de ejemplares publicados previamente en la española Galaxia 2001, publicada por la Editorial Andina —o EASA— entre 1975 y 1986. Fue una colección muy longeva ya que alcanzó los 380 títulos, la mayor parte de ellos reediciones de otras colecciones anteriores, principalmente de Espacio.

Su versión portuguesa, editada por la Agência Portuguesa de Revistas entre 1976 y 1984, abarcó casi la totalidad de los años en los que estuvo activa la española. Pese a ello, tan sólo llegó a reeditar 70 de los 380 títulos de ésta, aproximadamente un 18% del total. No obstante, ésta fue con diferencia la colección portuguesa de bolsilibros de ciencia-ficción más longeva. Si cotejamos el listado de ambas colecciones, podemos comprobar que la edición portuguesa comenzó respetando el orden de publicación de la española con aproximadamente un año de retraso, aunque a partir del número 13 empezaron a aparecer saltos —evidentemente muchas de las novelas españolas no llegaron a ser traducidas— y alteraciones en el orden de publicación, que acabó siendo bastante caótico. Lo cual, sumado al no menos caótico revoltijo de la colección española, acabó por convertir en imposible cualquier intento de encontrar un mínimo orden en los títulos.

Ver títulos de la colección Galáxia y su equivalencia con la edición española

Llama la atención que, pese a ser la colección portuguesa cinco veces y media más corta que la española, su extensión temporal fuese casi igual a la de ésta, ya que empezó a publicarse un año más tarde y fue cancelada tan sólo dos años antes que la española, por lo que coexistieron durante ocho de los once años que duró esta última. Asimismo el número más alto reeditado en portugués —aunque en su última etapa la selección de títulos fue, si cabe, todavía más caótica que al principio— fue el 186, por lo cual la totalidad de los ejemplares lusos corresponden en su totalidad a la primera mitad de la colección española.

Como anécdota, cabe reseñar que, aunque por lo general respetaron los seudónimos, en ocasiones nos encontramos con algún cambio entre Peter Kapra y Walt G. Dovan; aunque como tras ambos se encontraba el mismo escritor, Pedro Guirao, todo se quedaba en casa... amén de que este trastoque de seudónimos era relativamente habitual, en general por despistes durante la maquetación, hasta el punto de que en algunas ocasiones aparece un seudónimo en la portada y otro diferente del mismo autor en el texto.

Asimismo nos encontramos con el caso curioso de una novela reeditada dos veces en dos colecciones diferentes, pero con distintas traducciones del título. Se trata de ASESINATO EN LUNA-TÉRMINO, firmada por Alan Comet (Enrique Sánchez Pascual) y publicada con el número 2 de la colección SIP. Esta novela fue reeditada en Galaxia 2001 con el número 49, e idéntica firma. Como ya vimos, el único número de la colección portuguesa SIP correspondió a la traducción de la primera de ellas bajo el título de ASSASSINATO NA LUA TERMINUS, mientras que la segunda apareció como ASSASSINATO NO TERMINAL-LUA con el número 54 de Galáxia 2001. Traduttore, traditore...


Notas

Cuestión surgida en el ámbito de su investigación con vistas a la reedición de la Bibliografia da Ficção Científica e Fantasia Portuguesa.

Todas las portadas de bolsilibros portugueses están tomadas de las páginas web de João Manuel Mimoso y Álvaro Holstein.

Anunciada.

© José Carlos Canalda, (3.043 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Página de José Carlos Canalda el 9 de febrero de 2017