OBSESIÓN
Star Trek TOS: OBSESIÓN EE. UU., 1967
Título original: Star Trek TOS: Obsession
Dirección: Ralph Senensky
Guión: Art Wallace
Producción: Gene Roddenberry y John Meredith Lucas
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Walter Koenig (Chekov); Majel Barrett (Chapel); Stephen Brooks (Garrovick); Jerry Ayres (Rizzo).
Temporada: 2, Episodio: 13

Sinopsis

Fecha estelar 3619.2. Mientras se hallan en la superficie de Argus X, en busca de tritanium, parte de un equipo de misión encabezado por Kirk es atacado por una extraña nube gaseosa. El capitán sospecha que pueda tratarse de la misma criatura que once años atrás diezmó a la tripulación de la nave Farragut, en la que él servía. Jim comienza a obsesionarse con encontrar y destruir a ese peligroso ser, lo que preocupa mucho a Spock y McCoy, que temen que Kirk, llevado por su obcecación, olvide la importantísima misión que debe cumplir la Enterprise.

No es recomendable vestir de rojo en la Enterprise
No es recomendable vestir de rojo en la Enterprise

Algunos trekkies consideran que el argumento de este episodio está inspirado en MOBY DICK, la celebérrima novela de Herman Melville, y la verdad es que, en algunos momentos Kirk se comporta casi como Ahab. Por suerte, esto es Star Trek, y aquí las cosas son muy diferentes. James Kirk puede estar obsesionado por la misteriosa criatura gaseosa, pero nunca acaba por perder los papeles, como sí le ocurría al pobre Ahab.

Kirk se considera responsable de la muerte de la mitad de la dotación de la Farragut, pues ocupaba el puesto de artillero y dudo unos segundos antes de abrir fuego contra el ser. Ese sentimiento de culpa siempre ha estado ahí, latente en la mente de Kirk, y se reaviva cuando tres de sus hombres son atacados por algo que él sospecha puede ser lo que, once años atrás, atacó a la Farragut. Ese ser se presenta en forma de nube gaseosa de aspecto cambiante, que deja un peculiar olor dulzón en la atmosfera. Jim ha captado tal olor en el planeta, justo antes de que Rizzo y los otros dos guardias de seguridad fueran atacados, y en consecuencia está casi seguro de que se trata de la misma entidad. Dos de los hombres mueren sin un solo glóbulo rojo en su sangre, lo que parece avalar la sospecha de Jim, ya que las víctimas de la Farragut presentaban los mismos síntomas. El tercero, Rizzo, también fallecerá, pero no sin haber confirmado que, efectivamente, antes de sufrir el ataque percibió un peculiar aroma dulzón en el aire.

Decidido a acabar con esa amenaza como sea, Kirk insiste en permanecer en órbita en torno a Argus X mientras buscan con los sensores a esa extraña forma de vida. Jim piensa que se trata de un ser inteligente y muy peligroso, al que hay que dar caza pues representa una amenaza para la toda la galaxia. La Enterprise debe acudir al encuentro de la Yorktown para recoger unas vacunas imprescindibles en un planeta de la Federación, pero Jim, aunque admite la importancia de tal misión, da prioridad al asunto de la nube gaseosa. Todos en el puente de mando están nerviosos y preocupados ante la inusual actitud del capitán, que incluso está notablemente irritable y en algunos momentos pierde los nervios con la tripulación, aunque siempre se disculpa después. El más preocupado, como es obvio, es Spock, que nunca ha visto a Jim tan obsesionado por algo.

La criatura es detectada en el planeta y Kirk baja en su busca al frente de un equipo de seguridad, del que forma parte el alférez Garrovick, recién destinado a la Enterprise e hijo del difunto capitán de la Farragut, a quien Jim idolatraba. El grupo se separa y poco después Garrovick y otros dos hombres son atacados por el ser, resultando muerto uno de los guardias y herido de gravedad otro. Garrovick disparó su phaser, pero falló, y Kirk está furioso por lo que considera una conducta negligente del joven oficial. En realidad, Kirk proyecta en Garrovick su propia culpa y frustración, pues al igual que él once años antes, el alférez confiesa que se quedó momentáneamente paralizado y tardó en abrir fuego. Bones le recrimina a Kirk su dureza con Garrovick, al que aparta de su puesto y confina en su cabina, pero el capitán hace oídos sordos a los comentarios del médico. Como también le ocurrió con Bailey en LAS MANIOBRAS DE LA CORBOMITA, Kirk ve a Garrovick como un reflejo suyo, y lo castiga por lo que es su propio error.

En este capítulo adquiere una importancia relevante mi personaje preferido de Star Trek, el gruñón médico de pueblo magistralmente interpretado por Kelley. McCoy, como ya hizo en el caso de Bailey en el episodio anteriormente citado, consigue que el capitán se percate de su error y trate a Garrovick como debe, haciéndole comprender a Jim que no está obsesionado con la criatura, sino con el hecho de que no quiere cometer ni un solo fallo, y se castiga a sí mismo y a los demás cuando las cosas no van como él cree que deben ir.

McCoy es un cascarrabias, pero también un oficial de una pieza. Tiene las prioridades muy claras, y aunque Jim es su mejor amigo, cuando las cosas se ponen difíciles y el capitán parece no atender a razones, el doctor no duda en cumplir con su deber hasta las últimas consecuencias, aunque ello implique apartar del mando a James Kirk. Spock le secunda, pues también es muy consciente de sus obligaciones. Pero Jim, aunque está obsesionado con la criatura, piensa con lucidez y sus razonamientos acaban por convencer a Spock y McCoy. Si el comodoro Decker de LA MÁQUINA DEL DÍA DEL JUICIO FINAL era un trasunto de Ahab, un hombre casi al borde de la locura y poseído por el ansia de venganza, Kirk, a pesar de su fijación por la nube gaseosa, es capaz de analizar la situación con claridad y argumentar convincentemente sus temores. La entrevista entre Jim, su primer oficial y el médico de la nave, en la cabina del primero, marca el punto de inflexión del episodio, y a partir de ahí Kirk volverá a comportarse del modo que nos tiene acostumbrados. Como la tensión flota en el ambiente, habrá momentos muy delicados, como ese en que Bones le reprocha al capitán su obsesiva persecución del ser, que se revuelve contra ellos, penetra en la nave y ataca a varios tripulantes. Pero las cosas ya están encauzadas debidamente, y Kirk vuelve a ser el capitán entregado y responsable de siempre.

Ahora me ves, ahora no me ves
Ahora me ves, ahora no me ves

Como la criatura puede ser material o inmaterial a voluntad, es capaz de superar de algún modo los escudos deflectores e introducirse en la nave. A través del sistema de ventilación llega a la cabina de Garrovick, en la que se encuentra Spock. Lo cierto es que este pasaje del episodio no tiene mucha lógica, pero le confiere algo más de dramatismo a la historia y sirve para resaltar, una vez más, las notables diferencias fisiológicas entre humanos y vulcanianos. Cuando todos temen que el ser haya matado a Spock, éste aparece tan campante. Como la sangre de los de su raza está basada en el cobre, y no en el hierro como la de los humanos, sus glóbulos rojos no fueron del agrado del ser. Algo parecido a lo que le ocurrió a Spock con el vampiro de la sal en La trampa humana, sólo que allí eran las sales del organismo del vulcaniano las que no podían ser asimiladas por el curioso monstruo.

Una vez confirmado que la nube gaseosa es un ser inteligente, que además se halla en proceso de reproducción y por eso representa un peligro mucho mayor, se impone aniquilarlo. Puesto que ni phasers ni torpedos fotón le afectan, Kirk opta por tenderle una trampa empleando plasma sanguíneo como cebo y una carga de materia/antimateria para destruirlo. Con la ayuda del alférez Garrovick, reintegrado al servicio, el capitán logra su propósito. Sin embargo, si queremos ponernos un poco quisquillosos, podemos preguntarnos cómo es que, si el ser resiste perfectamente las explosiones de energía de varios torpedos fotón, resulta destruido por la bomba de AM utilizada por Kirk. La criatura ha sido previamente atacada con torpedos fotón, y la carga estándar de M/AM presente en un torpedo es de un kilogramo de cada sustancia. El artefacto empleado por Kirk y Garrovick, según dice éste último, apenas lleva una onza de AM. Por lo tanto, si con menos de una onza de AM consiguen destruir a esa cosa, por lógica ésta tendría que haber resultado destruida cuando fue atacada con torpedos fotón, cuya carga de AM es notablemente superior. Claro que entonces nos perderíamos el dramático y heroico desenlace, en el que el capitán y Garrovick aguardan hasta el último segundo para detonar la carga y ser transportados simultáneamente a la Enterprise.

Bueno, la cosa no ha sido para tanto...
Bueno, la cosa no ha sido para tanto...

El episodio es pródigo en escenas memorables, pero un servidor se queda con ésa en la que Spock recaba la ayuda de McCoy con un: Necesito su consejo, doctor a lo que un perplejo Bones replica: Y yo necesito una copa. Seguro que McCoy piensa que la situación debe de ser muy grave, para que el frío primer oficial le pida consejo sobre algo.

A título de curiosidad, cabe mencionar a Eddie Paskey, que interpreta al teniente Leslie y al que la criatura mata. Sin embargo, el inefable Leslie resucitará en episodios posteriores. Eddie Paskey, además de interpretar al ubicuo Leslie, encarnó a otros miembros de la tripulación de la Enterprise en diversos episodios. Lo de Leslie parece de traca, pero, curiosamente, se convirtió en uno de los actores más reconocidos de TOS, a pesar de que siempre asumió papeles de poca relevancia. En la serie amateur para Internet Star Trek: The News Voyages, posteriormente renombrada Phase II, fue homenajeado encargándosele dar vida al cargante almirante Leslie, padre del pobre teniente.

OBSESIÓN ofrece una magnífica historia de personajes, en el marco de un buen relato de ciencia-ficción. O sea, Star Trek en estado puro. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.611 palabras) Créditos