LA MÁQUINA ESPACIAL
LA MÁQUINA ESPACIAL Christopher Priest
Título original: The Space Machine
Año de publicación: 1976
Editorial: RBA Libros
Colección: Literatura fantástica
Traducción: Bittor García de Isusi
Edición: 2013
Páginas: 421
ISBN:
Precio: 19 EUR
Comentarios de: Ramón Batalla

Texto de contraportada

Edward Turnbull es un representante de comercio sin suerte que un día conoce por casualidad a Amelia Fitzgibbon, pariente de un conocido inventor. De visita en su casa, Amelia le enseña el último invento de sir William: la maquina espacial, y le sugiere que la tomen prestada para un corto viaje. Esta imprudencia desencadena toda una serie de acontecimientos nefastos que los lleva a un futuro cercano y a un rincón de la campiña, que creen que es la tierra del futuro, pero que en realidad es el planeta Marte y esta a punto de lanzar un ataque contra la Tierra.

Combinando con maestría La máquina del tiempo y LA GUERRA DE LOS MUNDOS de H. G. Weils, Christopher Priest trama una historia original que presenta otro punto de vista de ambas novelas y llena los huecos que Wells dejó inexplicados. Sin salirse de los límites de la ciencia victoriana de finales del siglo XIX y recreando la sociedad y las costumbres de esta época, LA MÁQUINA ESPACIAL se ha convertido en un clásico del género desde su publicación en 1976 y se presenta de nuevo al público en castellano con una traducción completamente nueva. Esta novela recibió el Permic Ditmar en 1977.

Sigo sin disfrutar las novelas steampunk son demasiadas artificiosas y rocambolescas.

Para mi no es tanto un problema con los argumentos o la narración, sino con el contexto sobre los que navegan los argumentos steampunk. La magia en la fantasía, o las ciencias imposibles de la ciencia-ficción, pueden ser grotescas o inverosímiles pero funcionarán como un todo equilibrado y contextualizado. Pero en el steampunk ese desequilibrio entre tecnologías avanzadas, trajes victorianos y trenes a vapor es tan pintoresco que no hay manera que funcione bien. A lo mejor es ese desequilibrio lo que genera interés en algunos lectores, no en mi caso. A mi me descoloca irremediablemente.

Cuesta aceptar la combinación de supertecnologías con la energía a vapor sin desconectarse de la historia, existen demasiados agujeros conceptuales. Las incongruencias que eso supone es irracional en una sociedad humana basadas en el método científico. Lo triste es que ningún escritor pone en duda que se llegue a ese contexto mediante el método científico, no se opta por poner en duda ese elemento fundamental. Y precisamente estos contextos solo se podrían explicar sin dicho método. La ciencia humana basada en el método científico hace imposible dicho desarrollo desacoplado, las tecnologías no son constructos aislados entre ellos, no viven de espaldas unas de otras, la ciencia medra en una sopa de conocimientos interrelacionados, pero sobre todo con científicos y disciplinas que se comunican entre si. Parece infantil y antiracional combinar trenes a vapor y brazos robóticos por ejemplo, el método científico lo imposibilita. Es como suponer que en una historia se imagina un universo donde dos y dos hacen cinco.

Esta novela es legible, a nivel técnico sería aceptable, pero la historia es muy poco creíble. Considero que las buenas historias de ciencia-ficción son aquellas que son creíbles incluso desde el momento que se puede suspender la percepción de realidad del lector utilizando recursos variados. LA MÁQUINA ESPACIAL se mueve en el filo de las narraciones que sirven más como excusa para describir tecnologías imposibles. En ningún momento he conseguido entrar en la novela. La historia nos sumerge en las desventuras de un par de jóvenes en fase: nos acabamos de conocer, pero estamos ya loquitos uno por el otro, que por casualidad llegan a Marte y se encuentran una sociedad, que... ¡Oh! hablan su idioma pero viven subyugados y mientras luchan por volver a encontrarse y regresar a la Tierra salvarán a la raza de elois de turno. Nada destacable.

Muy bien con eso de que es un homenaje, mitad LA MAQUINA DEL TIEMPO mitad LA GUERRA DE LOS MUNDOS; es cierto y me lo creo pero sinceramente me aburrí, bostezar en un libro y mirar la play con ganas de hacer una partida es un síntoma de hastío galopante.

Creo que no hace falta hacer homenajes si eso significa libros como este. Puedo entender que hay cierta elegancia en combinar dos títulos clásicos y crear este experimento literario. Puedo entender que el tono es el mismo que el que puedes encontrar en las obras de Wells, Priest lo logra y demuestra capacidad a un escritor con buena técnica y talento. Pero es un experimento literario sin mucho recorrido. No lo recomiendo, se hace pesado de leer y cuesta avanzar. Desfasado para un lector de hoy en día. Una cosa es suspender la incredulidad y soportar ciertas incongruencias técnicas, o aceptar la imaginación creativa del autor. Otra es desconectar por la falta de sentido y cohesión del conjunto.

Que sensaciones contrapuestas me deja Christopher Priest con UN MUNDO INVERTIDO, que me parece de una maestría absolutamente indispensable, y luego leer este fail de novela.

Prescindible.

© Ramón Batalla, (808 palabras) Créditos
Publicado originalmente en En clave pública el 23 de enero de 2016
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