LA QUINTA OLA
LA QUINTA OLA EE. UU., 2016
Título original: The 5th Wave
Dirección: J. Blakeson
Guión: S. Grant, A. Goldsman y J. Pinkner sobre la novela de Rick Yancey
Producción: Lynn Harris, Graham King, Tobey Maguire
Música: Henry Jackman
Fotografía: Enrique Chediak
IMDb:
Reparto: Chloë Grace Moretz (Cassie Sullivan); Alex Roe (Evan Walker); Nick Robinson (Ben Parish / Zombie); Ron Livingston (Oliver Sullivan); Maggie Siff (Lisa Sullivan); Zackary Arthur (Sam Sullivan); Liev Schreiber (Coronel Vosch); Parker Wierling (Jeremy); Tony Revolori (Dumbo); Terry Serpico (Hutchfield)

Las invasiones extraterrestres son un tema recurrente al que parece que todavía no se ha sacado todo el jugo. Desde LA GUERRA DE LOS MUNDOS está claro que nuestro planeta es un destino de lo más atractivo, y que la mayor parte de los habitantes del universo, visto el gasto que supone llegar hasta aquí, en vez de ofrecer acuerdos comerciales ventajosos para ambas partes, prefieren coger por la fuerza lo que se atesora en la Tierra, ya sea simplemente el agua (tontá grande donde las haya, hay agua congelada por todo el Universo, y bastante más barata de conseguir) o bien minerales y metales nobles de todas las clases (ídem del anterior) Algunos, bien es cierto, vienen por las vistas y el buen aire que, pese a todo, que se respira por aquí. Otros incluso invaden porque les da la gana, que también es sabido que las razas agresivas que no necesitan provocación para empezar a repartir zurriagazos son multitud. Incluso, algunos pobres desgraciados llegan a la Tierra con el último suspiro en los labios y solo se conforman con un poco de leche fermentada o comida para gatos.

Los invasores de LA QUINTA OLA son de los del tipo venimos a esquilmar y a quedarnos. Estos por lo menos tienen un plan, estructurado en cinco fases, con las cuatro primeras aniquilan a casi toda la humanidad, y la quinta y última está diseñada para dar el golpe definitivo. Todo esto nos lo cuenta Cassie, nuestra protagónica adolescente, en los primeros minutos de la película, en un a modo de prólogo bastante bien construido, al menos J Blakeson se toma la molestia de describir con algo de calma como y por donde golpean los invasores antes de ponerse con el grueso de la historia.

Por resumir, Cassie se queda muy sola en este mundo devastado y su última esperanza es encontrar a su hermanillo Sam, al que un grupo de militares supervivientes se han llevado tras un confuso encuentro con un grupo de ¿refugiados? ¿resistenes? en los que se habían integrado. Camino de la base militar, vagando sola por el bosque, Cassie, va dándose cuenta que la vida de cazador/presa no es nada bonita y, herida en un mal encuentro con no se sabe muy bien quien, es finalmente recogida por Evan, un redneck, que la cura e intenta quitarle la idea de la cabeza, aunque finalmente acaba por echarle una mano. Y no precisamente al cuello.

En cuanto a Sam ha sido recluido en un campamento donde se supone que le van a enseñar a combatir a los extraterrestres. Alguien ha inventado un aparato que sirve para identificarlos y distinguirlos de los humanos y ahí tenemos a toda la chavalería de los alrededores pasando la pista americana, marcando el paso y aprendiendo a pegar tiros con las más variadas armas. Da la impresión de estar de nuevo ante EL JUEGO DE ENDER, con un grupo variopinto de críos y adolescentes dispuestos a salvar la Tierra a tiro limpio.

El resultado de todo esto es una película que si bien comienza bastante bien, el uso y abuso de recursos facilones, estereotipos, y el final tan abierto, al espectador casual (como un servidor) le dará la impresión de que se trata de un piloto lujoso de una serie de televisión o el inicio de una nueva serie futurista de adolescentes contra el mundo, al estilo de EL CORREDOR DEL LABERINTO, DIVERGENTE o LOS JUEGOS DEL HAMBRE. El comentarista (de nuevo yo) una vez informado confirma que, efectivamente, es la segunda sospecha. Se trata de la adaptación de la novela homónima de Rick Yancey que, ¡tachaaan! es la primera de una trilogía igualmente homónima.

La cosa de los adolescentes guerreros da pasta, obviamente, y el señor Yancey hace bien en subirse al carro (así como la Columbia Pictures) pero eso no significa que la película vaya más allá de un simple espectáculo entretenido. Ya digo que Blakeson empieza bien, pero no se si a causa de los mimbres que debe manejar o porque el equipo de guionistas no supo podar adecuadamente lo sobrante (ya se sabe, el lenguaje cinematográfico es distinto al literario, y bla, bla, bla) la cosa se descompone por momentos hasta acabar resultando bastante desconcertante, cosa que no pasaba, siguiendo con las películas de moda, en EL CORREDOR DEL LABERINTO, donde la resolución del conflicto cerraba la trama sin que la obvia continuación fuera un estorbo.

Detalles como la composición de los pelotones, donde críos de seis años que apenas llegan a los cordones de las botas se mezclan con adolescentes de entrepierna caliente y cabeza desordenada, introduce un claro elemento de ruptura de la credibilidad del conjunto. La intervención de Evan como oportuno deux ex machina tampoco ayuda, por no hablar de las milagrosas dotes guerreras de las que repentinamente hace gala Cassie, supongo que gracias a su duro entrenamiento como central, demarcación en la que, a lo que se ve, competiría duramente con Piqué o Segio Ramos.

Estos y otros detalles, de los que insisto en no tener claro si son problema de la novela original o de la propia adaptación, acaban por hacer de LA QUINTA OLA un espectáculo bastante poco satisfactorio. No obstante, hay que tener en cuenta que el público al que va destinada no es tan exigente con la coherencia interna de los relatos. Teniendo, como tiene, el punto justo de romance (y algo de sexo blando), autosuficiencia imberbe y mamporros, la chiquillería entre los 12 y los 18 años se quedará más que contenta.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.078 palabras) Créditos