PAN Y CIRCOS
Star Trek TOS: PAN Y CIRCOS EE. UU., 1968
Título original: Star Trek TOS: Bread And Circuses
Dirección: Ralph Senensky
Guión: Gene L. Coon y Gene Roddenberry
Producción: Gene Roddenberry y Gene L. Coon
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); George Takei (Sulu); Walter Koenig (Chekov); Logan Ramsey (Claudius Marcus); Ian Wolfe (Septimus); Rhodes Reason (Flavius Maximus); William Smithers (capitán Merrik/primer ciudadano Merrikus)
Temporada: 2, Episodio: 25

Sinopsis

Fecha estelar 4040.7. La Enterprise, en busca de una nave perdida, llega a un planeta que semeja poseer una cultura similar a la romana. Una emisión de televisión, captada en la nave estelar, muestra un sangriento combate de gladiadores, en el que perece un miembro de la tripulación de la nave desaparecida. Kirk, Spock y McCoy se transportan a la superficie para investigar, y son apresados por un grupo de esclavos fugitivos, que se han rebelado contra esa especie de imperio romano que domina el planeta. Logran convencer a sus captores de que están cumpliendo una misión pacífica, y obtienen la colaboración de los antiguos esclavos. Pero poco después son capturados por los romanos y llevados a prisión. Kirk establece contacto con el capitán Merrik, que ahora se hace llamar primer ciudadano y ejerce de brazo derecho de Claudius, cabeza del imperio. Merrik ha violado la Primera Directriz, pues ha puesto a Claudius al tanto de la existencia de la Federación. Kirk debe llevárselo consigo para que sea castigado. Pero Claudius tiene otros planes, y para presionar a Kirk, obliga a Spock y a Bones a participar en un combate de gladiadores televisado. Mientras tanto, Scott, que ha quedado al mando de la Enterprise, debe encontrar el modo de ayudar a su capitán sin transgredir la Primera Directriz.

Mi mundo es mi nave, mi juramento mi tripulación.

James T. Kirk
Un circo romano muy particular
Un circo romano muy particular

PAN Y CIRCOS es un episodio capital de Star Trek, porque en él se menciona por primera vez la Primera Directriz, norma básica no sólo de la Flota Estelar, sino de toda la Federación. Es McCoy quien la enuncia, tras comentar jocosamente que, por una vez, le gustaría bajar a un planeta y presentarse como el arcángel San Gabriel. La inclusión de la Primera Directriz en Star Trek­ no sólo es consecuente con la filosofía pacifista de Roddenberry, sino que contribuiría a elevar el nivel argumental de la serie. En efecto, como los guionistas tenían que respetar esta norma, debían buscar soluciones para sus historias que no estuviesen en contradicción con el espíritu de la Primera Directriz, así que la manida resolución a base de tiros, común a la mayoría de las series contemporáneas de TOS, quedaba descartada. Bueno, a veces se producían casos extremos, como el del episodio que nos ocupa, en los que era necesario algo de acción por parte de nuestros héroes para resolver el embrollo.

En PAN Y CIRCOS aparecen dos mundos paralelos. El primero, obviamente, es en el que transcurre la acción, un planeta en el que el equivalente del imperio romano nunca cayó, y que ha alcanzado un nivel tecnológico similar al de la Tierra del siglo XX, pero conservando los usos y costumbres de la Roma imperial. El otro mundo paralelo que nos encontramos en PAN Y CIRCOS es el de la televisión americana de los años 60. En esta curiosa Roma del siglo XX los juegos circenses son retransmitidos por tv, y entre ellos destacan las luchas de gladiadores. Hay referencias al patrocinio de marcas comerciales, tanto en la publicidad de las luchas mencionadas como en la revista que hojean Kirk y Spock. Sin duda Shatner and Company lo pasaron muy bien rodando un episodio como este, tan lleno de sanas críticas satíricas al mundillo de la pequeña pantalla. Hay secuencias impagables, como esa del centurión azotando a Flavius con un látigo, advirtiéndole que si hace que baje la audiencia harán un especial con él. Cuando el procónsul Claudius le comenta a Kirk los problemas que tienen para mantener alta dicha audiencia, Shatner esboza una sonrisa de circunstancias muy reveladora. Porque el verdadero enemigo de la tripulación de la Enterprise en aquel momento concreto no eran ni los klingon ni los romulanos, sino los índices de audiencia.

PAN Y CIRCOS es especialmente recordado por los trekkies por contener una de las escenas más memorables protagonizadas por Spock y McCoy. Mientras se encuentran en una celda, Spock admite que no tiene miedo a morir. Bones, que le conoce mucho mejor de lo que el vulcaniano cree, aprovecha la ocasión para espetarle que tiene mucho más miedo a vivir, porque, aunque pretenda observar siempre un comportamiento frío y lógico, no por ello deja de ser medio humano, y cada día que pasa aumentan las posibilidades de que esa parte de él salga a la luz. La vacilante reacción de Spock revela que el médico está en lo cierto. En Galileo VII ya habíamos asistido a un tenso enfrentamiento verbal entre ambos personajes, pero en pocas ocasiones se mostrará McCoy tan acertado en sus apreciaciones como en esta maravillosa secuencia. En otro momento de la acción, Flavius, intrigado al ver discutir a Spock y McCoy, le pregunta a Kirk si son enemigos, a lo que el capitán responde que ni ellos mismos lo saben.

El antiguo capitán Merrik es un individuo pusilánime, que conforme avanza el capítulo y vamos descubriendo lo que ha hecho, nos cae cada vez peor. No es extraño que jamás alcanzara la calificación profesional necesaria para comandar una nave estelar, teniendo que conformarse con ostentar el mando de un modesto navío espacial de segunda categoría. No obstante, el ejemplo de Kirk y sus oficiales, que no se doblegan ante nada, sumado a la forma tan despectiva en que lo trata Claudius, le harán redimirse al final, encontrando una muerte heroica al ayudar a Kirk y sus amigos a escapar.

en la arena
en la arena

PAN Y CIRCOS también destaca por tratar claramente, por vez primera en Star Trek, el tema de la religión. Cuando los esclavos hablan del sentimiento de hermandad entre todos los hombres, y de la veneración hacia el Sol, están refiriéndose al cristianismo. De hecho, al final del episodio es Uhura la que repara en que, en realidad, los esclavos no adoran al sol (Sun en inglés), sino al Hijo (Son), en clara referencia al hijo de Dios. Si bien Roddenberry trató de evitar siempre las connotaciones religiosas en su serie, esta alusión al nacimiento del cristianismo agradó a buena parte del conservador público norteamericano. De todas formas, Star Trek se distingue por su defensa del racionalismo frente a la superstición de origen religioso. El mejor ejemplo de ello lo tenemos en el magnífico episodio de TNG EL QUE VIGILA A LOS VIGILANTES, que reseñaré próximamente.

En este capítulo se introduce la alerta condición verde, que nos es explicada por el señor Scott. Por cierto que aquí Scotty tiene ocasión de demostrar sus cualidades profesionales, que lo hacen tremendamente valioso para Kirk. El ingeniero jefe, que no puede quebrantar la Primera Directriz, debe encontrar la solución perfecta para ayudar al capitán y a los demás. Huelga decir que su ingenio le permite hacerlo, sin vulnerar la norma fundamental de la Flota Estelar.

Una parte del vestuario de los romanos procede de los almacenes de la Paramount, y fue utilizado en concreto en films épicos como LAS CRUZADAS (THE CRUSADES, 1935) y CLEOPATRA (Ídem, 1934) ambos producidos y dirigidos por el gran Cecil B. DeMille. La original y en cierto modo moderna vestimenta de los esclavos la diseñó Bill Theiss.

A Septimus le encarnó Ian Wolfe, actor que interpretaría al cargante señor Atoz en TODOS NUESTROS AYERES. Rhodes Reason, Flavius, fue uno de los cuarenta aspirantes al papel de James Kirk, tras la negativa de Jeffrey Hunter a seguir interpretando al capitán Christopher Pike.

A modo de curiosidad, el título del capítulo procede de la obra SÁTIRAS, escrita por Juvenal, poeta romano del siglo I antes de Cristo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.243 palabras) Créditos