LOS CEREBROS PLATEADOS
LOS CEREBROS PLATEADOS Fritz Leiber
Título original: The Silver Eggheads
Año de publicación: 1962
Editorial: Martínez Roca
Colección: Super Ficción nº 8
Traducción: José María Aroca
Edición: 1976
Páginas: 189
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Armando Parva

Me lo he pasado muy bien con este libro. Escrito en clave de humor, describe como en un futuro, el oficio de escritor se ha visto revolucionado por unas máquinas a las que los propios escritores les dan un breve esbozo del argumento y ellas se dedican a escribir de arriba a bajo el libro. Los escritores, pese a todo, son más populares que nunca, porque en realidad se han convertido en la imagen pública de sus libros, e incluso marcan tendencia en la moda y la forma de vestir.

Pero tenemos a los nostálgicos de los viejos tiempos, cuando los escritores se ganaban la vida aporreando teclados reales e intoxicándose a base de café. Estos organizan una rebelión neoludita para destruir todas las máquinas de escritura. Paradójicamente, una vez llevado a cabo con éxito el plan se dan cuenta que no tienen idea de qué hacer a continuación. ¿Qué es exactamente el proceso de escribir? Nadie está muy seguro, y enfrentados a sus propias habilidades, nadie es capaz de escribir una sola línea coherente, desatando el pánico entre público y editores. Pero ahí están los cerebros plateados para salvar la situación.

El humor satírico que emplea Leiber se dirige directamente contra la industria editorial. En su momento, la novela es de 1962, los libros ya eran un producto de consumo más. Los escritores, y por supuesto los editores elegían, y eligen cuidadosamente los argumentos y el momento de lanzar al mercado los libros, estudian las apetencias del lector, las modas y producen en consecuencia el producto que se demanda. No es nada extraordinario ni de lo que haya que escandalizarse, un negocio nunca debe ser ruinoso. Muchos autores que empezaron en la ciencia-ficción vieron que estaban perdiendo tiempo, ¡y dinero! en comparación con sus colegas que se dedicaban al fantasy, y se pasaron con armas y bagajes al otro bando. Pregúntenle a George R. R. Martin, el rey del pelotazo editorial.

Eso no es culpa de los lectores, que a su vez tampoco disponen de mucho tiempo y raramente de mucho dinero, por lo que tienden a optimizar la compra. Tampoco es de recibo exigirles por norma un trabajo intelectual para el que no todo el mundo está preparado ni está dispuesto a realizar. Por poner una analogía, no toda la gente tiene las aptitudes físicas para subir al Everest, y de esos, solo un reducido grupo quiere subir al Everest. La mayor parte prefiere cortos paseos por caminos transitados y a lo sumo un poco de gimnasio, no experiencias agónicas.

Otra cuestión en la que entra Leiber para seguir con las notas humorísticas es la del sexo de los robots. En realidad un robot no tiene sexo, es más bien una construcción social que se asocian a si mismos, por ello los roles que adoptan unos y otros van más en el sentido de asimilarse a uno de los sexos humanos. Pienso que Leiber perdió aquí una buena oportunidad de crear para los robots sexos propios, más allá del binomio masculino/femenino, pero no es menos cierto que este es solo un aspecto más de una novela satírica, y que ir más allá de la simple humorada es buscarle tres pies al gato.

En esa línea, el argumento es sencillo, Leiber juguetea con las máquinas escritoras, escritores florero, editores ávidos, robots sexuados, todo funciona desde el punto de vista humorístico, gana la imaginación aunque pierde la coherencia. Como sátira tampoco es elegante, tiende más a lo que llamaríamos sal gruesa, y los personajes tampoco es que estén muy desarrollados. Pero es una comedia, su misión es arrancar sonrisas y si lo consigue, ha cumplido su objetivo.

© Armando Parva, (609 palabras) Créditos