EL TRAIDOR
Star Trek TNG: EL TRAIDOR EE. UU., 1989
Título original: The Defector
Dirección: Robert Scheerer
Guión: Ronald D. Moore
Producción: Ira Steven Behr
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Marina Sirtis (Troi); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley); James Sloyan (Subteniente Setal/Almirante Jarok); Andreas Katsulas (Comandante Tomalak); John Hancock (Almirante Haden)
Temporada: 3, Episodio: 10

Sinopsis

Fecha estelar 43462.5. La Enterprise recibe una llamada de socorro procedente de la zona neutral, lanzada por una nave scout romulana perseguida por un Pájaro de Guerra. Picarddecide intervenir. En la pequeña nave viaja un desertor romulano que pide asilo a la Federación, además de informar de una inminente invasión romulana. Varios detalles hacen sospechar a Picard de la sinceridad del que se presenta como Subteniente Setal, pero que luego resulta ser un alto mando del ejército romulano.

Jarok explicándole algunas cosas a Picard
Jarok explicándole algunas cosas a Picard

Los romulanos siempre han sido mi raza alienígena preferida de Star Trek. Estos parientes lejanos de los vulcanianos tuvieron una importancia significativa en TNG, algunos de cuyos mejores episodios están protagonizados por ellos. En EL TRAIDOR se nos presenta una situación inimaginable, pues, dadas las características de la raza romulana, nadie esperaría que hubiera un desertor en sus filas. Pero así es, por mucho que les extrañe a Picard y a sus oficiales. Setal / Jarok ha desertado, y no sólo eso, sino que advierte a Picard del peligro que se cierne sobre la Federación, cuyo territorio está a punto de ser invadido por la poderosa flota de Rómulo.

Como es natural, nuestros héroes no le creen, sobre todo cuando descubren que al principio les mintió sobre su identidad, pues no se trata de un oscuro oficial de la escala media, sino de todo un almirante. Pero Jarok es ante todo un hombre honorable, que no duda en sacrificar su brillante carrera para impedir una guerra que, a su juicio, sólo miseria y destrucción puede traer a su pueblo. Tiene una hija, y no desea que ella llegue a conocer los horrores de la guerra. Por eso, al descubrir lo que trama el alto mando romulano, no duda en robar una nave y lanzarse hacia la zona neutral, en busca de un navío de la Flota Estelar federal. Es un desertor, pero no un traidor, y por eso programa la autodestrucción de su nave, para evitar que los federales puedan estudiarla. Sus ideales son muy firmes. Busca la paz y todo lo supedita a este fin último. Picard parece acabar creyéndole, pero, por si acaso, se guarda un as en la manga. La desconfianza de Picard está más que justificada, pues todo resulta ser un elaborado plan para atraer a la Enterprise, nave insignia de la Flota Estelar, a la zona neutral, y así tener una excusa para declarar la guerra a la UFP.

La trampa de la que ha sido víctima el almirante Jarok demuestra que el talón de Aquiles del Imperio Romulano, como el de muchos otros imperios, es la falta de confianza. Los miembros de sus fuerzas armadas tienen que estar demostrando constantemente su lealtad, siendo tentados de diversas maneras y con demasiada frecuencia para probar su grado de fidelidad. Jarok, un militar que ha dedicado su vida y su carrera al engrandecimiento del imperio, y que está orgulloso de ello, cae en una encerrona urdida por sus superiores para hacerse con la Enterprise. Menos mal que Picard no se fía ni de su sombra. Al final, Jarok le hace un servicio no a la Federación, sino a la causa de la paz galáctica, aunque paga un alto precio por ello.

El argumento del episodio permite valorar adecuadamente la línea de razonamiento de cada oficial. Riker no cree al romulano, y el interrogatorio al que lo somete, secundado por Troi, refuerza su opinión. Deanna sabe que hay algo que el romulano esconde, pero no puede definir qué es. La verdad es que muchos fans han sido bastante duros con el personaje de Marina Sirtis, al que acusan de excesivamente ambiguo, ya que en numerosas ocasiones siente cosas pero no puede explicarlas. Lo siento por esos trekkies, pero con semejante opinión sólo demuestran que no están muy al tanto de las características de Deanna Troi. Los betazoides son telépatas, pero Deanna, no lo olvidemos, es sólo medio betazoide. Por lo tanto, es más empática que telépata, y de hecho sólo puede comunicarse telepáticamente con los betazoides puros, por así decirlo, o con otras especies con poderes telepáticos muy notables. Así que es perfectamente comprensible esa supuesta ambigüedad con la que percibe las cosas.

Geordi ofrece a Data la ocasión de profundizar más en el comportamiento humano cuando le habla de la intuición, cualidad humana que el ingeniero jefe valora mucho y que Data intenta comprender. La Forge le explica lo que es como puede, haciéndole notar que las intuiciones, aunque al final resulten erróneas, pueden usarse como punto de apoyo para formular hipótesis sobre un problema.

Vista de Rómulo
Vista de Rómulo

En EL TRAIDOR se da continuidad al universo Trek mencionando la batalla de Cheron, en la que los romulanos cosecharon una vergonzosa derrota, y que ya fue mencionada en EL EQUILIBRIO DEL TERROR, de TOS.

Este capítulo se inicia con una escena en la holodeck. La intención era recuperar el personaje de Sherlock Holmes, al que daría vida Data, como en ELEMENTAL, QUERIDO DATA, de la segunda temporada. Pero la Paramount estaba litigando en los tribunales por el uso que hizo del personaje creado por sir Arthur Conan Doyle en EL SECRETO DE LA PIRÁMIDE (YOUNG SHERLOCK HOLMES, Barry Levinson, 1985), de modo que se optó por recurrir al socorrido Shakespeare. Así pues, EL TRAIDOR comienza con una representación de la obra Enrique V, donde el androide interpreta al Rey que, disfrazado como un soldado más, deambula entre sus tropas tratando de valorar el estado de ánimo de éstas. Este prólogo tiene bastante que ver con el posterior desarrollo del capítulo. En un momento concreto, Picard pregunta a Data por el estado de ánimo de la tripulación ante el más que probable enfrentamiento con los romulanos, a lo que el androide responde que la moral está alta y que todos confían en su capitán. Picard, a pesar de su profesionalidad, no las tiene todas consigo porque, como Enrique V en el drama de Shakespeare, tiene sobre sus hombros la responsabilidad de iniciar una guerra. Patrick Stewart, un reconocido actor shakesperiano, interpreta en el prólogo holográfico al soldado Michael Williams.

En EL TRAIDOR disfrutamos de la presencia de Andreas Katsulas como el siniestro Tomalak, el romulano más memorable de Star Trek. El actor, ya tristemente fallecido, compondría en Babylon 5 uno de los personajes más emblemáticos de la ciencia-ficción televisiva, el del embajador G´Kar, del régimen Narn.

También tenemos aquí la primera imagen del planeta Rómulo vista en Star Trek, que Data genera en la holodeck para animar un poco al turbado Jarok.

Sin ser uno de los episodios fetiche de TNG, EL TRAIDOR ostenta unas calidades técnica y artística francamente notables. Que lo disfrutéis.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.102 palabras) Créditos