MÁS QUE HUMANO
MÁS QUE HUMANO T. J. Bass
Título original: Half past human
Año de publicación: 1969
Editorial: Edaf
Colección: Edaf Ciencia Ficción nº 13
Traducción: Rosa Aguilar
Edición: 1977
Páginas: 372
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Daniel Salvo

En 1982, residía en la ciudad de Ica, la cual estaba bien provista de librerías y distribuidoras. Los libros de ciencia-ficción, en especial los de la editorial Bruguera, no eran ajenos a sus estanterías. Tampoco uno que otro Minotauro. Por eso, tropezar un día a la salida del colegio con prácticamente todos los libros de ciencia-ficción que publicó en su momento la editorial Edaf fue, además de una sorpresa, un motivo de angustia: obviamente, no podía comprarlos todos. Me hice el firme propósito de irlos comprando de a pocos, pensando que, después de todo, muy poca gente lee ciencia-ficción...

La realidad fue otra: en un par de días, no quedaba ni la mitad de esos libros en la vitrina. Reuniendo todas las propinas que podía —en esos años estaba a mitad de la secundaria—, logré comprar tres ejemplares: el maravilloso ZOTHIQUE de Clark Ashton Smith, el futurista EL HOMBRE ESTOCÁSTICO de Robert Silverberg y el desopilante MÁS QUE HUMANO, de T. J. Bass.

Aclaro que en esa época no existía la internet, y muchos de los autores conocidos de la ciencia-ficción eran, aparte quizá de Bradbury, Asimov, Clark e y pocos más, eran reverendos desconocidos para mí. Si, incluso Silverberg. De modo que elegí estos libros por los breves textos que figuraban en la portada. Y no me arrepiento de la elección. Sí me arrepiento de no haber elegido LA BALLENA DIOS, también de T. J. Bass, continuación de MÁS QUE HUMANO, pero es que en ese momento no tenía manera de saberlo. Además, quería leer cosas diferentes, y dado que sólo podía comprar tres ejemplares, repetir autor era algo impensable.

Luego siguieron semanas de felices descubrimientos. Acostumbrado a la ciencia-ficción pulp de la colección Espacio, con poca experiencia con autores clásicos —básicamente cuentos—, recién tendría la oportunidad de leer novelas de ciencia-ficción. Largas, extensas... ¿sería tan gratificante como leer cuentos?

La realidad demostró que sí. Visitar el futuro cercano imaginado por Silverberg me hizo sentir adulto, además de impactado por la trama y los personajes. Pero MÁS QUE HUMANO fue la novela que me hizo entender que la ciencia-ficción podía llevarlo a uno realmente lejos, muy muy lejos...

La acción se sitúa en un futuro remotísimo, en el que la humanidad subsiste en inmensos conglomerados urbanos llamados con justicia Colmenas. Existen otros seres humanos fuera de ella, a quienes se llama Ojo-de-gamo si son varones, y Ojo-de-vaca si son mujeres. El protagonista de la obra es Tinker, un ciudadano de la Colmena, a quien por azares médicos, se le conmina a reproducirse (!). Dado que Tinker es un neutro, es decir, un macho sexualmente inmaduro, deberá seguir un tratamiento para polarizarse. Luego de su cambio de fase, por decirlo así, empezará a cuestionar su vida y el propósito de la misma (vivir en la colmena es... indescriptible). Sucede lo obvio: intentará escapar, lo que logrará tras las peripecias de rigor.

Hasta ahí, MÁS QUE HUMANO parece una historia típica, el rebelde que cuestiona el orden establecido. Pero hay mucho, mucho más en la novela, que deja en el lector un complejo regusto a extraño, pese a que su autor deja escapar sólidos conocimientos en biología que explicitan más de una costumbre o situación. Por ejemplo, los ciudadanos se alimentan de comida procesada en forma de tabletas, lo que lleva a que se considere a las ratas (imposibles de exterminar) un manjar exquisito, además de fuente de proteínas naturales. El equilibrio poblacional debe mantenerse estable, por lo que no se considera inmoral arrojar a los niños nacidos fuera de programación por el borde de un muro, suerte de monte Taigeto de la novela, si es que no son recogidos por los funcionarios encargados de exterminarlos, quienes circulan por la colmena vestidos como payasos y ataviados de alegres y brillantes colores.

Además, existen inteligencias artificiales o mecánicas —las mecs — que suelen demostrar más inteligencia y empatía que muchos humanos, pese a seguir una programación específica. Estas mecs jueganun rol aparte, comunicándose entre ellas o estableciendo relaciones más que peculiares con los humanos.

Una obra que especula con el futuro del hombre, su evolución —o degradación—, las relaciones con las máquinas y nuestro condicionamiento biológico. De lo más recomendable.

© Daniel Salvo, (707 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Ciencia-ficción Perú el 12 de noviembre de 2014