EL PERMISO
Star Trek TOS: EL PERMISO EE. UU., 1966
Título original: Star Trek TOS: Shore Leave
Dirección: Robert Sparr
Guión: Theodore Sturgeon
Producción: Gene Roddenberry y Gene L. Coon
Música: Alexander Courage y Gerald Fried
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); George Takei (Sulu); Emily Banks (Tonia Barrows); Perry Lopez (Esteban Rodríguez); Bruce Mars (Finnegan); Oliver McGowan (Cuidador)
Temporada: 1, Episodio: 15

Sinopsis

Fecha estelar 3025.3. La tripulación de la Enterprise se dispone a disfrutar de un merecido descanso en un planeta aparentemente idílico y deshabitado. Sin embargo, apenas descienden, comienzan a suceder cosas extrañas. El equipo de tierra comienza a verse asaltado por sorprendentes visiones que no pueden ser reales y por personajes fantásticos, que parecen salidos de la imaginación.

EL PERMISO es uno de los episodios favoritos de los fans, y también uno de los más vistosos, pues gran parte de la acción se desarrolla en exteriores; en concreto, en el maravilloso Africa Usa, un parque cercano a Hollywood, que ofrece una gran variedad de ambientes naturales, siendo por ello muy empleado en rodajes cinematográficos y televisivos. Aquí recrea a la perfección el hermoso planeta donde la tripulación de la Enterprise planea descansar.

Los primeros minutos del capítulo dejan ya claro por dónde va a ir la cosa, y que la de EL PERMISO será una de las aventuras más intrigantes y divertidas de Kirk y su gente. McCoy ve nada más y nada menos que a un enorme conejo bípedo, con un chaleco y un reloj, que se pierde en la espesura; y poco después, se encuentra con una encantadora niña rubia, que le pregunta por dónde se ha ido el conejo. Como es natural, Bones se queda pasmado. Pero esto es sólo el principio. La misión del equipo de tierra es explorar preliminarmente el planeta, para asegurarse de que no encierra ningún peligro. Ante los sorprendentes acontecimientos, Kirk, que se disponía a descansar y relajarse en el paradisíaco mundo, veta el descenso escalonado del resto de la tripulación hasta que averigüe qué demonios pasa allí. Y entonces incluso él empieza a sufrir lo que parecen absurdas alucinaciones.

Peleones estamos
Peleones estamos

Este peculiar mundo nos permite conocer algunos de los miedos y deseos ocultos de una parte de la tripulación de la Enterprise. Bones, como buen caballero sureño, se encuentra metido en medio de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS. Posiblemente sea su libro preferido, por aquello de que carece de lógica y, como se revela en sus continuas disputas con Spock, la lógica fría y desapasionada no es precisamente de su agrado. Conforme avance el episodio, veremos al oficial médico flirteando con la asistente Barrows, para acabar defendiéndola del ataque de un caballero, con armadura y todo, que parece sacado de una película de ambiente medieval.

Sulu, por su parte, está encantado con la gran variedad de plantas y flores del planeta. El piloto y astrofísico tiene muchas aficiones. Una de ellas es la de coleccionar armas antiguas, así que se lleva una alegría cuando casualmente se encuentra un revólver del siglo XX en perfecto estado y además cargado. Sin embargo, poco después se convierte en el objetivo predilecto de un guerrero samurai, cosa que no le hace ninguna gracia.

Ángela Teller y Esteban Rodríguez, por su lado, se tropiezan con un terrorífico tigre de bengala, y más tarde son atacados por... ¡un caza de la II Guerra Mundial! Ataque en el que perece la muchacha. Pero, por suerte, su muerte sólo será aparente, como la de Bones cuando se enfrenta al jinete medieval.

Pero es Kirk quien se lleva la palma en esto de las alucinaciones. Se le aparece Ruth, un antiguo amor que significó mucho en su vida pasada, y al que renunció por su carrera en la Flota Estelar. Ruth representa lo que pudo haber sido su vida lejos del servicio activo en la Flota, una vida más serena y amable que la que lleva como capitán de una nave estelar. Es evidente que Jim, aunque ha entregado su vida a la Flota Estelar, sigue recordando a Ruth y, en cierto modo, lamentando lo que pudo haber sido y no fue.

Pero también regresa otra persona del pasado de Kirk, el irreverente y jocoso Finnegan, y así descubrimos que Jim, a pesar de su aureola de héroe galáctico, también tuvo que soportar, como muchos de nosotros, al matón de turno del colegio... bueno, en este caso, de la Academia de la Flota Estelar. El Finnegan que se le aparece a Kirk sigue siendo joven, vigoroso y molesto, como en otro tiempo. Pero Jim es mayor, ha madurado, es más inteligente y no duda en enfrentarse a él, cosa que, supuestamente, no se atrevió a hacer en su momento. El personaje de Finnegan gustó tanto a los trekkies, que miles de ellos escribieron a la Paramount solicitando que apareciera en otros episodios. La Paramount, claro está, dio la callada por respuesta. El actor Bruce Mars regresó a Star Trek para interpretar un pequeño papel de policía en MISIÓN: LA TIERRA, de la segunda temporada.

En EL PERMISO nos muestran también la admiración y el respeto que la tripulación siente por Kirk. Hay muchos detalles conmovedores: cuando McCoy piensa en él mientras inspecciona el planeta, al principio del capítulo; cuando la asistente Barrows le da un pequeño masaje... Pero la palma se la lleva Spock. El vulcaniano sabe que Jim está tenso y casi agotado, pero también que no va a admitir que necesita un descanso; por lo tanto, el primer oficial recurre a una argucia para obligarle a coger el permiso.

Jim, ¡está muerto! Ah, no, que soy yo.
Jim, ¡está muerto! Ah, no, que soy yo.

De la musicalización del episodio se ocupó Gerald Fried, que compuso unas partituras muy divertidas y variadas. La más destacada de ellas es la Jiga irlandesa que acompaña las apariciones de Finnegan, posteriormente empleada en otros capítulos, generalmente relacionados con Scotty. Además, durante todo el capítulo se utilizó como sonido de fondo unas campanillas, que le dan al conjunto un aire surrealista pero agradable.

William Shatner tuvo durante el rodaje veleidades de divo. Quería tener una escena de lucha con el tigre que aparece. Roddenberry hizo lo posible por quitarle de la cabeza tan absurda idea. Ante la tozudez de Shatner, Gene le mostró casualmente la jaula de la fiera, mientras ésta era alimentada con un enorme trozo de carne roja y sangrante. Shatner se quedó demudado, y, tratando de disimular su horror, renunció a rodar aquella escena tan excitante... por el bien del show, claro está.

El planeta de EL PERMISO es, en realidad, una especie de parque de atracciones a nivel planetario, creado por una avanzadísima raza alienígena, un mundo en el que los sueños se hacen realidad, gracias a un increíble sistema para leer las mentes de las personas, y a unas sofisticadísimas factorías subterráneas, que fabrican todo lo que se extrae de los pensamientos de la gente. El episodio ofrece una reflexión muy interesante sobre el juego, y su función en una sociedad avanzada.

El espléndido guión es obra de Theodore Sturgeon, un gran autor de ciencia-ficción, responsable también de la línea argumental del fabuloso LA ÉPOCA DE AMOK, de la segunda temporada.

Aunque al principio parezca un capítulo muy relajante, EL PERMISO es uno de los más agotadores físicamente, al menos para Kirk y su gente, que se pasan la mitad del tiempo corriendo o peleando. Frente a otras historias trek, que tratan temas profundos y trascendentales, EL PERMISO brilla como uno de los más divertidos. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.176 palabras) Créditos