LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MARTE
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MARTE Inglaterra, 2013
Título original: The Last Days on Mars
Dirección: Ruairi Robinson
Guión: Clive Dawson, Sydney J. Bounds
Producción: Andrea Cornwell, Michael Kuhn
Música: Max Richter
Fotografía: Robbie Ryan
Duración: 98 min.
IMDb:
Reparto: Liev Schreiber (Vincent Campbell); Elias Koteas (Charles Brunel); Romola Garai (Rebecca Lane); Olivia Williams (Kim Aldrich); Johnny Harris (Robert Irwin); Goran Kostic (Marko Petrovic); Tom Cullen (Richard Harrington); Yusra Warsama (Lauren Dalby); Patrick Joseph Byrnes (Comandante Ellis)

Una de zombis en Marte. Ah ¿que en realidad son infectados? Pues mire usted, a estas alturas del partido no me da la gana cambiar las cosas de nombre. Zombis en Marte, es lo que hay.

Ruari Robinson llevaba tiempo haciéndose notar en el mundillo gracias a una serie de cortos de buena factura que, finalmente, consiguieron llevarle a la dirección de este, su primer largo. Pero claro, lo que en las distancias cortas apenas se nota, en cuanto se toma algo más de perspectiva acaba por no tener tan buen aspecto. El problema de LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MARTE es que por un lado la premisa principal, esto es, vamos a hacer una de zombis pero en Marte, está por completo traída por los pelos, y por otro es que la ejecución final se ha quedado en una serie de topicazos de película de susto de toda la vida.

Siendo objetivos es una película que al público adolescente le puede encantar: hay zombis, que están muy de moda, sucede en Marte, del que también se habla siempre mucho, y hay suficiente sangre y sustos bien repartidos como para arrimarse a quien tengas al lado más de lo que las buenas costumbres recomiendan a los púberes. Para orientar a los más mayorcitos, esta sería la peli buena del un programa doble de sesión continua (acompañada por alguna de vampiros de la Hammer).

Sin embargo, para un público con más recorrido, las costuras de la narración son tan evidentes que se puede echar un par de bostezos, e incluso hacer concursos de cronogramas a ver quien acierta con más precisión cuando a) El descerebrado de turno se infecta con el virus maligno b) se producen los primeros piques entre los componentes de la expedición c) el infectado infecta a los primeros despistados (y si nos ponemos, a quien) d) surge el personaje mezquino y cobarde en contraposición a los heroicos y abnegados e) al lío de los infectados se suma un accidente gordo que pone las cosas todavía más patas arriba d) los heroicos y abnegados se salvan. O no. También se pueden hacer apuestas que los giros inesperados también se han puesto de moda.

No se puede decir que la película rebose de originalidad. El asunto de infecciones por malignos invasores extraterrestres ha sido tratado prolijamente, con diversidad de puntos de vista, y ambientado en diversos escenarios. Por poner algunos ejemplos ilustres EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS (donde el bueno de Víctor vuelve convertido en un casi zombi), LA COSA (o cosa que toca, cosa en la que se transforma) ALIEN (aunque aquí más bien va de parásitos) o LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA (en la que el asunto se queda en una especie de gripe galáctica, lo que tampoco es trivial). Y por supuesto, cualquiera de las versiones de LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS. Partiendo de ahí, es difícil que la película trascienda de lo rutinario.

Lo que es evidente es la buena ambientación de la base marciana, equipos, vehículos y hábitats no solo son creíbles, sino que se trata del proyecto que la NASA tiene respecto a una futura misión tripulada a Marte. Quien haya visto el MARTE de Ridley Scott podría llegar a pensar que ésta segunda copia descaradamente el atrezzo de LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MARTE, nada más lejos de la realidad, lo que ocurre es que los responsables de ambas películas, al menos a este respecto, se han documentado y asesorado con seriedad.

El trabajo de los actores tampoco tiene reproche, se trata de una serie B lujosa y si bien en estos casos no se suele ser exigente al respecto, se agradece que los protagonistas se tomen la historia en serio. Quizá, en el inicio, en un par de escenas forzadas en las que se intenta marcar la personalidad de los personajes, se exageren un par de enfrentamientos histriónicos, pero por lo demás, aceptable. Lo que confieso es que tengo un problema con Liev Schreiber. No exactamente respecto a él, no me cae mal ni nada por el estilo, pero es que siempre que le veo en pantalla espero que Lobezno (aka Hugh Jackman) salga haciendo posturitas por alguna esquina y es un verdadero incordio.

En resumen, en estos días en lo que casi todo está contado, sorprender con un argumento como este es complicado, y más si como da la impresión de ser el caso, no hay voluntad de hacerlo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (738 palabras) Créditos